Ideología de género y reingeniería humana 

@Teresita Dussart, todos derechos de propiedad intelectual y reproducción reservado

Determinadas radiaciones adaptativas han conferido al simio humano un destino muy diferente del de nuestros primos. Algunos de estos llegaron a desaparecer. Otros han perdurado y siguen compartiendo la cuasi integralidad de nuestro patrimonio genético. El hecho de que nuestro determinismo biológico pueda ser superado en casi todos sus aspectos, merced a nuestras producciones culturales o tecnológicas, de la más racional a la más estrafalaria, tiende a hacer olvidar el árbol del cual nos desprendimos y nuestra maleabilidad evolutiva.

El pasaje a la estación bípeda, cuyo detonante sigue siendo incierto, representó un momento crucial hace entre 5 y 10 millones de años. El humano moderno, tal como somos, lleva 40.000 añitos. Valga decir nanosegundos. ¿Qué impacto puede llegar a tener para une especie cualquiera, jugar a la ruleta rusa con un aspecto tan esencial como el dimorfismo sexual? ¿Qué conductas biológicas se verán inhibidas como consecuencia de los esquemas culturales impuestos por mandato de la ideología de género.

La ideología de genero proclama que viene a cumplir la misión de quebrar esquemas culturales cuando la evidencia indica que a lo que apunta es a hacer tabula rasa de los invariantes congénitos, antropológicos, etólogos en una suerte de reverse engineering antropológico.

El orden de precedencia entre lo cultural y lo biológico en la evolución de nuestra singular especie es una cuestión aun no zanjada. Pero los esquemas culturales de difracción de la realidad y sus quimeras intervienen en un contexto donde una amenaza toxicológica parece haberse adelantado a los planes podemitas.

Un mundo estrogenizado

La disminución del diferencial hombre, mujer, en una suerte de suave hermafrodismo en progreso, ya es realidad. Es anterior a la entelequia de nuevos “derechos”. No somos los mismos seres humanos de hace un siglo. En unas pocas décadas, una serie de fenómenos metabólicos, consecuencia de la dispersión de moléculas extranjeras a nuestra fisiología, los xenobióticos, omnipresentes en nuestro ecosistema y cadena de alimentación, han generado graves perturbaciones hormonales.

Una de las herramientas de mutilación masiva es la aceleración de la maduración sexual de los niños a través del arsenal de la porno-pedo-pedagogía.

Los perturbadores endocrinos están presentes en todo: metales pesados, aguas, pesticidas herbicidas, fungicidas, cosméticos, plásticos, aditivos alimentarios, cosméticos y hasta en la alimentación bio. Nada les escapa. Atentan contra la homeostasia como ningún otro factor antes. Los efectos biológicos son sistémicos. Afectan, en particular, la fecundidad masculina como lo demuestran todos los estudios realizados en espermiogramas. Mismo en concentraciones mínimas, actúan como estrógenos o anti-andrógenos. Vivimos en un mundo estrogenizados. Las consecuencias más visibles son la indiferenciación sexual, la esterilidad masiva, los problemas neurológicos y el aumento de canceres de varios tipos. Y no se lo puede reducir a un epifenómeno. Las taras son transgeneracionales, debido a la interacción entre los receptores y el ADN.

Curiosamente esa tragedia de toxicología ambiental no preocupa las grandes fundaciones filantrópicas, ocupadas como están, en desarrollar el mito del Antropoceno y fomentar proyectos maltusianos para remediarlo. El hombre es el malo. La misantropía sistémica se viste necesariamente de buenas intenciones. Pero su programa no es otro que él de la erradicación de todo aquello que nos hace humanos.

El plan es destruir aquellas funciones vitales que nos igualan todos desde que bajamos del árbol. La hoja de ruta implica, además de desprogramar las matrices de sobrevivencia, destruir la noción de parentesco, trabar los procesos de aprendizaje, imponer todas las barreras posibles a la asistencia mutua, cambiar la dieta alimentaria, inhibir la empatía, borrar el instinto.

Borrar la huella humana

El instinto, es aquel impulso que interviene libre de aprendizaje y memoria. No obedece a ningún determinante cultural. Permite a la especie recibir alertas sobre posibles amenazas, discriminar entre lo falso y lo auténtico. Por ejemplo, entre una madre de verdad y un sucedáneo de madre. Hasta cierto punto permite a las especies discernir entre cautiverio y libertad. No obstante, un sabio coctel de miedo y del correcto adoctrinamiento puede lograr reprogramar todo ese vejestorio etológico. El cautiverio por ejemplo; los adolescentes y niños nacidos bajo la dictadura covidista, no reconocerán forma alguna de sometimiento al vivir bajo las reglas del Estado de excepción sanitario, imperantes de 2020 a 2023. Al contrario. Se sentirán protegidos y libres. Libres del virus. Agradecerán a sus líderes y condenarán como terrorista a todo aquel que abogue por el retorno al estándar de Libertad (para ese entonces mala palabra) de la Vieja Normalidad.

La ilustración es funcional a la maduración. El adoctrinamiento a la infantilización. Y llegados al siglo XX, el peso de la ideología se ha cobrado de una severa mutilación adaptativa al cancelar terminantemente la razón y condenar los espíritus libres, sustituyéndoles por eslóganes y militancia. La ideología de género del siglo XXI viene a rematar la tendencia. Rematar en el pleno sentido de la palabra.

Ninguna transformación significativa de la especie humana puede darse sin una mutación biológica.

Una de las herramientas de mutilación masiva es la aceleración de la maduración sexual de los niños a través del arsenal de la porno-pedo-pedagogía. Esos manuales que enseñan a los niños prácticas sexuales, que las generaciones que les precedieron ignoraban, a menos de pertenecer una minoría de sexópatas. Prácticas sexuales, que ningún adulto se hubiese atrevido a abordar ante un público de menores, sin temor a ser tachado de pedófila y acusado penalmente por estupro. No se trata de una cuestión moral. Por lo menos no solo. Se trata de una cuestión de preservación de las facultades cognitivas del niño.

El salto intelectual del ser humano se dio por el alargamiento del tiempo de la infancia en comparación con las otras especies. Cuanto más dura la infancia biológica, más se alarga el tiempo del aprendizaje. El acelerar el tiempo de la madurez sexual, nos quita nuestra ventaja competitiva. Las consecuencias ya son observables a través del escabroso espectáculo de la hiper sexualidad adolescente. Adelantar la madurez sexual es tan imbecilizante como lo puede ser el delegar las facultades intelectivas humanas en la maquina y lamentablemente se trata de realidades concomitantes.

Acelerar la madurez sexual

Es un todo holístico. La nueva Ley de niños trans en España[i], no solo acelera la madurez sexual, sino que además destituye los padres de su plena potestad atribuyendo a la sociedad, el rol de educador. Es un punto clave de la reingeniería humana: desagregar los vínculos de parentesco. El plan es tercerizar el cuidado de los elementos más vulnerables en los dos polos etarios, niños y ancianos, en manos de entes subsidiarios y progresivamente instaurar el Estado como potencia tutelar por encima de los vínculos biológicos. Por ejemplo prohibir a las familias visitar a sus padres mayores en residencias, abolir los ritos funerarios y así, con inapelables argumentos, ir aboliendo todo lo que nos hace humanos. El comunismo lo intentó durante siete décadas. Pero solo disponía de la burocracia y de la fuerza brutal. La ideología de género se apoya y retroalimenta la tecnocracia además de alardear de implacables argumentos buenistas. Lo cual no implica que la fuerza bruta no este presente para la represión de los humanos recalcitrantes. La utopía pasó a ser distopia.

Los disfuncionamientos hormonales son subsidiarios de la ideología de género. Ninguna transformación significativa de la especie humana puede darse sin una mutación biológica. La sinergia de las dos variables, una más toxica que la otra, sumadas al vaciamiento de las capacidades intelectuales generan las condiciones necesarias al transhumanismo. Eso está pasando ahora.

https://relacionesinternacionales.co/2018/10/16/la-civilizacion-como-cuerpo-equivocado/

https://relacionesinternacionales.co/2019/10/25/la-imbecilizacion-amenaza-nuestras-democracias/

https://relacionesinternacionales.co/2017/05/25/involucion-de-la-especie-evolucion-tecnologica-condicion-del-encuentro-entre-maquina-y-humanidad/

[i] https://relacionesinternacionales.co/2020/08/07/ideologia-de-genero-quimeras-reproductivas-ordenamiento-del-transhumanismo/



Categorías:ensayo, Inteligencia Artificial, Sociedad, Transhumanismo

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