Alberto Fernández, el felón

Montaje de Alberto Fernández circulando por las redes sociales, tras su decisión de usar el Ejercito en la represión de civiles que no acatarían sus medidas anticonstitucionales.

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El vínculo entre lo ridículo y lo autoritario atraviesa los siglos y fue magistralmente plasmado por Charlie Chaplin en su obra El Gran Dictador. El personaje de Alberto Fernández se presta a esa dimensión ridícula. Su bigotito, su compostura de Videlita obeso, lo que se sabe de su vida privada de viejo verde, su incapacidad para leer unas estadísticas simples o percatarse de errores burdos cometidos por su equipo de brancaleones cuando no su patraña de borrachín sin necesidad de estar alcoholizado. No obstante, la dimensión satírica, no debe hacer olvidar que la dictadura es sinónimo de tragedia. Y en el caso de Argentina, entre tantas realidades, se resume en tres cifras: 62,9% de niños pobres, 15,6% en situación de indigencia, un millón màs en 2020.

La decisión de volver a cerrar las escuelas, tomada en total soledad, sin concertación con el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de ningún actor de la vida civil, contradiciendo la promesa formulada por el mismísimo Ministro de Educación, Nicolas Trotta, unas horas antes, se da a dos semanas de la publicación del abrumador Informe del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Nino en Argentina. De ese estudio resalta que 6 de cada 10 niños argentinos vive bajo el techo de pobreza. Lo cual implica: inseguridad alimentaria, integridad física en peligro permanente, no acceso a las herramientas digitales para una enseñanza a distancia, cronicidad de las situaciones de abusos y violencia intrafamiliar, acceso facilitado a las adiciones, y una hecatombe en cuanto a la dilapidación de las promesas de una nación, que son su juventud.

En ese marco tan fatídico, volver a formular un cierre de las escuelas es criminal. Argentina es el único país del mundo a haber mantenido sus escuelas cerradas en 2020 durante todo el año lectivo y eso para todos los niveles escolares del sector tanto público como privado. Y las consecuencias de esa medida-, más que imprudente, delirante-, se traduce en el informe de la propia Unicef. La organización onusiana estima que de diciembre 2019 a diciembre 2020, se generó otro millón de niños pobres en Argentina. Es un crimen contra la Infancia. Es una traición al pueblo en lo que tiene de más preciado y más vulnerable. Es una falla gravísima al deber de protección que solo un padre indigno en lo privado, el cual no supo hacer de su hijo otra cosa que un proveedor de exhibiciones escabrosas traslada al resto de la Nación.

Si las malas decisiones eran inexcusables en 2020, porque los criterios de buena gobernanza, análisis y ponderación de riesgos no conllevaban ningún ingrediente nuevo; en 2021 lo son más porque los estragos vienen siendo reportados por instituciones internacionales, que por consensuales que sean, ya no pueden disimular la enormidad antológica de los estragos. Un informe del 22 de enero del Banco Mundial[i], “Acciones urgentes requeridas para luchar contra el impacto de las medidas Covid-19 en la educación, en el mundo”, analizado en este blog [ii] ofrece un panorama espeluznante. 150 millones de nuevos pobres por las restricciones e ira en aumento por efecto bola de nieve. El BM proyecta 63% de nuevos pobres potenciales, solo por cierre de las escuelas, independientemente de los otros factores. “El Covid-19 está causando estragos en la vida de niños, estudiantes y jóvenes en general. La disrupción causada en las sociedades y economías por la pandemia [ndrl: entender no la enfermad sino las medidas impuestas por la pandemia] está agravando la preexistente crisis global de educación e impactándola en una medida sin precedentes”. Siempre según el BM: “Debido a los procesos de aprendizajes y aumento del abandono escolar, esta generación de estudiantes perderá 1000 millones de US$ en ingreso, más o menos 10% del PIB global, y los países descenderán, sin posibilidad de rescate en cuanto al cumplimiento de sus metas de reducción del Learning Poverty, pudiendo potencialmente aumentar la pobreza de 63%.”.

Fernández hubiese querido que se siga denegando cuidados a pacientes. Que se siga matando personas por negligencia en los servicios hospitalarios públicos y privados

El dictador reprocha a los medicos de curar sus pacientes

La educación no es el único factor de crimen de lesa humanidad. Está lo sanitario. En su demencia Fernández consideró que “el sistema sanitario también se ha relajado” porque, de pronto, los médicos empezaron durante un corto intervalo a hacer su trabajo: curar, operar. El dictador argentino se quejó que “En un tiempo donde los contagios estaban disminuyendo abrieron puertas a atender otro tipo de necesidades quirúrgicas que podían esperar pero que creyeron que era oportuno tratarlos ahora, “se acumuló un número de camas utilizadas que hoy en día pueden ser muy necesarias para atender el COVID”. Fernández hubiese querido que se siga denegando cuidados a pacientes. O sea que se siga matando personas por negligencia en los servicios hospitalarios públicos y privados. Varios sistemas de salud nacionales tales como el NHS británico reportan que en 2020 hubo una sobre letalidad no COVID, superior a los muertos de COVID, por denegación de cuidados. Solo las operaciones reportadas configuran una hecatombe que no todos los países se han dado el trabajo de censar, pero de hacerse el resultado sería espantoso. Sin hablar de los canceres no diagnosticados. Una bomba que ya esta explotando y de lo cual varios servicios oncológicos, en Argentina mismo dan cuenta. Es un crimen de masa, en todas letras.

De ruptura institucional a golpe militar

Por último y no menos trascendental, Fernández informo ayer del uso que hará del ejército en la represión de civiles que no acatarían sus medidas inconstitucionales. De golpe de Estado con ruptura del ordenamiento jurídico -, en eso para ser justos, no es el único, la dictadura sanitaria es global -, Fernández innova pegando el salto a golpe militar. Ante esa carencia de legitimidad, al pueblo solo le queda recuperar su dignidad, libertad, salud y prosperidad, por las vías por las cuales las consiguió una primera vez.

[i] https://relacionesinternacionales.co/2021/02/16/explosion-de-la-miseria-por-medidas-anti-covid-la-oms-y-su-patrocinador-clave-la-fundacion-gates-responsables/

[ii]https://www.worldbank.org/en/news/immersive-story/2021/01/22/urgent-effective-action-required-to-quell-the-impact-of-covid-19-on-education-worldwide



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