Explosión de la miseria por medidas disruptivas, la OMS y su patrocinador clave, la Fundacion Gates responsables

  • 150 millones de nuevos pobres según el Banco Mundial por medidas anti COVID
  • BM proyecta 63% de nuevos pobres potenciales debido al cierre de las escuelas
  • El empobrecimiento del recurso humano debido al cierre de la educación terciaria tendrá un impacto en el PIB global
  • Desde 2009, la revista Lancet pedía una investigación sobre la Bill and Melinda Gates Foundation (BMGF) y su marcado interés por la penetración de las instituciones de salud global así como su falta de transparencia en la adjudicación de fondos
  • La BMGF es el segundo contribuyente de la OMS precedido de muy poco por Estados Unidos y es un contribuyente activo con agenda propia en salud global a pesar de no disponer de ninguna forma de representación o legitimidad científica.

@Teresita Dussart, todos derechos de propiedad intelectual y reproducción reservado

Los efectos del delirium tremens no se han disipado, ni parecen estar a punto de serlo, pero los estragos de los encierros y restricciones varias, motivados por una gestión de riesgo sanitario, tan irreal como irresponsable, ya se traducen en una crisis humanitaria global, cuyas huellas se harán sentir a lo largo de décadas. Un informe del blog del Banco Mundial publicado este mes, “La crisis del Covid exacerba el aumento de los precios de la comida para los más pobres del mundo(Covid crisis is fuelling food Price rises for worlds poorest) no deja lugar a dudas sobre los ingredientes de la «nueva normalidad» tan vaticinada.[i]: “ A lo largo del año pasado, el Covid-19 ha desarmado la seguridad económica, sanitaria, y alimentaria de millones, empujando 150 millones de personas hacia la extrema pobreza.” Ese diagnóstico no ha sido de ningún impacto en los medios mainstream correveidiles del “quédate en casa”.

El tsunami de miseria en curso se da en el marco de un gran como si orquestado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y luego los estados miembros, consistiendo en abordar el Sars cov-2, como una plaga de tipo peste bubónica, gripe española o fiebre amarilla. Plagas que diezmaron literalmente la población en su momento, creando un antes y un después, con tasas de letalidad rondando los 80%. Hechos acaecidos en épocas en que no existían fármacos para tratar infecciones segundarias. La tasa de mortalidad del Covid-19 es de 0,1%, no de 80%. El covid-19, en si no ha causado ninguna sobre letalidad nacional o global en 2020. Eso son datos objetivos que cada uno puede consultar a través de los portales públicos de su país. Entre las fuentes principales de letalidad del siglo XXI, según la OMS lo que si preocupa es el sedentarismo. La falta de actividad física en exteriores genera directa o indirectamente 21% a 25% de los canceres de mama y colon, 27 de diabetes, 30% de las cardiopatías isquémicas. Es interesante, porque a pesar de ser precisamente uno de los ejes recurrente de prevención de la OMS, es aquello que enfáticamente recomendó a la totalidad de los habitantes de globo terráqueo a partir de marzo 2020.

Miseria recombinada

De hora en más, lo que objetivamente va a ser causante de un diezmo poblacional, va a ser la combinación de los malos hábitos generados durante el encierro poblacional con una miseria endémica de tipo juegos del hambre, la cual se ira recombinando y expandiendo en modo multifactorial. A las primeras víctimas vendrán a sumarse más candidatos al exilio, buscando tierras supuestamente más hospitalarias, carnada para las mafias de traficantes de seres humanos. Habrá nuevas guerras civiles o como mínimo mucha inestabilidad institucional. Sin hablar del crimen organizado, para quien la situación prevalente ya constituye un festín. Todos flagelos cazando en la tierra de las Ultimas Cosas. La miseria será cuanto más penosa, que es en los países más pobres, donde no se dispone de un Estado providencia, donde rige la economía informal, donde la comida que se pone sobre la mesa es la que se gana, que las consecuencias del delirium tremens, más se notaran.

El Covid-19 está causando estragos en la vida de niños, estudiantes y jóvenes en general. La disrupción causada en las sociedades y economías por la pandemia [ndrl: entender no la enfermad sino las medidas impuestas por la pandemia] está agravando la preexistente crisis global de educación e impactándola en una medida sin precedentes”. Siempre según el BM[ii]: “Debido a los procesos de aprendizajes y aumento del abandono escolar, esta generación de estudiantes perderá 1000 millones de US$ en ingreso, más o menos 10% del PIB global, y los países descenderán, sin posibilidad de rescate en cuanto al cumplimiento de sus metas de reducción del Learning Poverty, pudiendo potencialmente aumentar la pobreza de 63%.”.

El informe no solo apunta a las escuelas primarias y segundarias. “Un pico de 220 millones de estudiantes del sector terciario fueron impactados globalmente por el cierre de sus campus. Es muy temprano para saber cuál será el impacto en el declive y abandono de las inscripciones debido a la pandemia, pero se esperan severas perdidas de actuales y futuros estudiantes”. Lo cual también tendrá un impacto dramático en el PIB de las naciones debido al empobrecimiento de los recursos humanos en una sociedad cada vez más dominada por la inteligencia artificial.

La riqueza por habitante en México retrocedió a su menor nivel en dos décadas tras la crisis económica derivada de la pandemia de Covid-19. Sólo se encuentra por arriba de lo registrado en 1995, muestran datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)” informa La Jornada el 15 de febrero. El empobrecimiento global empieza a ocupar la primera plana de los diarios. Ese empobrecimiento no afecta solo los hogares más postergados o las naciones emergentes. En España, en las regiones donde se ha reabierto la hostelería, por ejemplo Jerez de la Frontera, una ciudad que vive del turismo, solo 35% de los operadores han reabierto. Una parte significativa ya no está en condiciones de volver a la actividad, aunque lo quisiese. Está aumentando tanto la deuda soberana como la deuda privada, a niveles tóxicos y con poco o nula prospectiva de soluciones innovadoras por parte de la peor generación de políticos de la historia (PGPH).

Curiosamente como haciendo espejo a este catálogo de calamidades humanas, un sector que si ha sabido sacar provecho de la situación creada por los encierros masivos y restricciones de las libertades es el de los valores tecnológicos. El nivel de capitalización de Apple, Amazon, Tesla, Nvidia en 2020 es obsceno. Todas las acciones tecnológicas de rastreo, de censo térmico, de biometría, por lo general de control de la actividad humana, aumentan su atractivo día a día.

¿Puede una organización privada, familiar, ser el segundo donante directo, sin mediar órgano de control, hacia un ente multilateral público? ¿Influye o podría potencialmente influir, a pesar de no disponer de ningún mandato representativo en la agenda de salud global?

¿Condiciona la BMGF la agenda de salud global?

Sería escandaloso, mientras siga existiendo una justicia dictada por humanos (la justicia también procedió a su propia transformación digital a raíz de las medidas de encierro) que no se proceda a un exhaustivo examen del rol de la OMS, desde el mismísimo momento de la revelación de una epidemia en Wuhan. Y a partir de allí que se indague quien toma las decisiones en la OMS. Llama la atención que ningún gobierno haya interpuesto medidas de fiscalización para prevenir potenciales conflictos de interés por parte de una fundación privada, la Bill and Melinda Gates Foundation, (BMGF), la cual aun sin disponer de derechos estatutarios, podría condicionar el ente ya sea solo por el peso financiero que representa. Preguntas acuciantes han sido postergadas demasiado tiempo. ¿Puede una organización privada ser el segundo donante directo, sin mediar órgano de control, hacia un ente multilateral público? ¿Influye o podría potencialmente influir, a pesar de no disponer de ningún mandato representativo en la agenda de salud global? ¿Quién y a través de qué mecanismos puede asegurar que no sea el caso? ¿Cuál es su nivel de transparencia y quien se hace garante de ello?

En la página de la OMS la fundación aparece como el segundo donante a altura de 10, 82% (531 millones de US$), justo detrás de Estados Unidos (15,15%). Nación que se retiró estrepitosamente del ente de salud, por decisión de Donald Trump, alegando de su opacidad. Gates se encontró durante unos pocos meses en situación de ser prácticamente el Chairman oculto de la OMS. Para dar un orden de idea, siempre según los datos publicados por la OMS en su portal, la participación financiera de China, país de donde provienen los virus más virulentos de las últimas décadas, es de 0,2%. Mismo si las intenciones de la BMGF fuesen de las más nobles, el tener una familia, los Gates, detentores de un tal poder a nivel planetario, con consecuencias sobre la totalidad del censo humano, contrapuesto a los estragos observables, es casi tan preocupante como de saber quien ostenta el fuego nuclear.

Cuando The Lancet pedía que se investigue la BMGF

El último en publicar una nota con autoridad certera sobre el rol de la fundación en la OMS fue la revista científica The Lancet en 2009, antes de perder ella misma su independencia. “La Fundación Gates financia un amplio abanico de contribuyentes de la salud global, desde agencias de Naciones Unidas, hasta otros actores de la salud global como el Banco Mundial y organizaciones no gubernamentales. Todos los actores claves de la salud global tienen una asociación con la Fundación Gates a través de algún tipo de arreglo. Sumado a la gran cantidad de dinero implicada, esas relaciones dan a la fundación un alto grado de influencia sobre la arquitectura y la agenda de la salud global”. “Es pertinente decirlo porque la Fundación Gates no es un donante pasivo. La Fundación se compromete activamente en hacer política y en fijar la agenda: tiene sus representantes sentados en las estructuras gobernativas de varios entes de la salud global”. Eso era en 2009, cuando los Gates no eran aun los segundos contribuyentes de la OMS.

Además de apuntar sobre las incongruencias de la información financiera provista o de las modificaciones intempestivas operadas subrepticiamente por la Fundación, The Lancet expresa su curiosidad por el interés muy específico, en participar con claro nivel de liderazgo, en todo lo que tenga que ver con salud global. La BMGF no se dedica a respaldar organizaciones de terreno, cuando lo hace es anecdótico. Su extraordinario esfuerzo financiero se vuelca hacia los grandes entes multilaterales donde verdaderamente puede imponer la “visión de la familia Gates”. Eligen respaldar un grupo que ellos mismos denominan el H8, compuesto de la OMS, del Banco Mundial, de la Gavi Alliance, The Global Fund, United Nations Population Funds (UNFPA) y UNAIDS (ONUSIDA). El poder de la fundación es tal, ya en 2009, que The Lancet, no duda en afirmar, que a través del H8 “está implicada en asentar la agenda de salud del G8”.

Entre las universidades que reciben fondos de la fundación en 2009, a altura de 559 millones de dólares por entonces, ninguna en un país emergente. Entre las instituciones elegidas ya figura la Johns Hopkins University. Muy conocida por ser la universidad que impuso el conteo de muertos por Covid en tiempo real, acorde a un algoritmo que parecía ya listo como para ser activado ipso facto tras la declaración de la pandemia de la OMS.

La discrecionalidad en la atribución de los fondos es lo propio de una organización privada. Hace lo que quiere con su dinero. No obstante, tratándose de fondos destinados a impactar en proyectos de salud pública global, y a la luz de lo occurido en 2020, las declaraciones de The Lancet en 2009, desdibujando un “sistema informal de red de personas y relacionamientos, más bien que un proceso transparente, basado en un ejercicio independientes de peer review” inspiran una real preocupación en la medida que ese funcionamiento no solo no ha sido enmendado, sino profundizado. Antes de concluir, The Landet, aclaraba haber intentado ponerse en contacto con la fundación pero esta no había juzgado pertinente dar seguimiento a su solicitud. Un fin-de-non-recevoir que no sorprende, cuando se sabe que los Gates solo otorgan entrevistas a medios habiendo recibido dinero de uno de sus numerosos vehículos de financiamiento.

Una investigación que aporte claridad a la estructura de gobernación de la salud global consistirá en el examen critico de la naturaleza y efectos de la relación entre la Fundación Gates, el Banco Mundial la Organización Mundial de la Salud y otros actores de la salud global”. Así termina la nota de The Lancet. Esa investigación nunca ocurrió. Como tampoco se investigó por qué la fundación aportó dinero a un ente gubernamental como el Ministerio de Salud chino para programas de investigación aparentemente relacionados al tratamiento del HIV. Sorprende cuanto más teniendo en cuenta las discriminaciones a la cual son sometidas las personas padeciendo del Sida en China.

El caso es que entre 2009 y 2021 una hecatombe humana se ha producido con efecto deflagrador de amplio espectro. Alguien va a tener que investigar la relación entre la fundación, China y la OMS y definir el grado de responsabilidad por cada una de las personas reducidas a la extrema pobreza, de las personas a quien fue negado el acceso a tratamientos preexistentes y de todas las tragedias que, de aquí en más, derivaran de las decisiones tomadas, inspiradas o concertadas con la fundación de los Gates. Es un precedente que hasta 2020 nadie había analizado, en parte porque no hay precedentes a la situación. En un sistema liberal, la filantropia se ve fuertemente incentivada como parte de una ética de responsabilidad social. Pero este es un caso paradigmático, por sus dimensiones. Una de las personas más ricas del mundo, dotado de una cara de abuelito bueno, amante de los libros de autoayuda y preocupado por el cambio climatico, la sobrepoblación, se convierte en una suerte de meta poder a la vista de todos. Con las implicancias a la vista.

[i] https://blogs.worldbank.org/voices/covid-crisis-fueling-food-price-rises-worlds-poorest

[ii] https://www.worldbank.org/en/news/immersive-story/2021/01/22/urgent-effective-action-required-to-quell-the-impact-of-covid-19-on-education-worldwide



Categorías:Covid 19

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