Confinamiento del ser humano, desconfinamiento de la Inteligencia Artificial

@Teresita Dussart, todos derechos de propiedad intelectual y reproducción reservados

Por primera vez en la historia, una porción de la humanidad se ha visto compelida a borrarse del mundo físico. Esa situación de confinamiento poblacional sistémico afecto principalmente países desarrollados del hemisferio norte, vale decir sociedades altamente equipadas en Inteligencia artificial (IA), 80,9% de acceso a Internet en 2018 según la oficina de Naciones Unidas, la International Technologies Unión (ITU)[i]. La ITU tiene por director el funcionario chino, Houlin Zhao ferviente promotor de la tecnología 5G y del desarrollo de satélites de internet. Todo tiene que ver con todo.  

A pesar del nivel de cobertura de internet, hasta marzo de 2019, los equipos biométricos se mantenían en un piso razonablemente controlado por leyes a nivel nacional, regional o transnacional, garantizando el derecho a la privacidad. Por otra parte, las costumbres del Viejo Continente no son/eran tan permeables como las de las sociedades asiáticas o americanas a la intrusión digital en todos los registros de la vida. Gran parte de la vida cultural, afectiva se produce aún en modo «pre análogo».

IA inoperante en cuanto a la protección de la especie

El Covid-19 irrumpe como un auténtico caballo de Troya para forzar una precipitación no solo en cantidad sino en modalidad de la digitalización del mundo dejando entrever un escenario ya no tan futurista: la escalada de la Inteligencia Artificial en la determinación de las acciones humanas. El virus parte de Wuhan donde podría haber sido contractado una primera vez, a partir de una contaminación de animal a humano. También existe la versión que el virus sale de uno de los dos laboratorios P4 (patógeno 4, el más alto nivel de clasificación en materia de bioseguridad y manipulación de cepas virales altamente peligrosas) que posee China, el Instituto de Virología de Wuhan, urbe considerada como «ciudad inteligente», ya que todo allí esta digitalizado y nada escapa al control de la inteligencia artificial. Wuhan también es el centro de la Industria Espacial Nacional donde deben ser fabricados 120 satélites para Internet, por año a partir de 2020, haciendo de China el principal proveedor del mundo de inteligencia artificial no debiendo depender de infraestructura terrestre. China se convertiría de ese modo en una proveedora supra nacional y un singleton del manejo de los datos. Una cosa no tiene nada que ver la otra, pero queda por un lado el virus abocando en el confinamiento del ser humano según el método propuesto por China, por otro el gigantesco impulso del desconfinamiento de la inteligencia artificial a traves de las herramientas de control de la especie.  

Pasado los tres meses (o cuatro, o cinco, o más) de expansión del virus chino al resto del mundo, y por ende de supuesto conocimiento del “bicho”, genera consternación lo poco que la inteligencia artificial ha servido hasta la fecha para elaborar una solución, poner fin a su expansión o mitigar sus efectos. No resulta excesivo calificar la experiencia del Covid-19 de Waterloo científico. La comunidad médica ha afirmado todo y su contrario en lo que va de tiempo desde el 11 de marzo, fecha de la declaración de pandemia. Peor, se han muerto miles de personas, no tanto por el Covid-19 sino por los protocolos errados aplicados.  La ingeniería genómica es una de las disciplinas más dinámicas, así como la estimulación de sistemas moleculares o todo lo que atañe a la creación de estructuras nano moleculares. Todas ramas de la biotecnología, inaccesibles al profano, en las cuales se invierten miles de millones de fondos privados y públicos.

Se ha podido mapear el genoma humano, crear clones, pero no se ha podido detener la progresión de un coronavirus, a pesar de ser este en un 96% similar a otras cepas chinas de tipo Sars ya identificadas, que circulan desde años, como el W1V1-Cov, conocido desde 2016 que también proviene del murciélago. Tampoco se ha podido encontrar un retroviral que limite sus efectos patogénicos. Los retrovirales que están siendo usados son los que se aplicaron al Ébola, lo que no deja de sorprender en cuanto al ADN de ese nuevo virus chino. A pesar del avance de la inteligencia artificial, los tiempos de respuesta científica ante una pandemia son los de los años 90 u 80.

En este siglo de tecnología disruptiva, la propedéutica difundida para impedir la expansión del Covid-19 serían métodos trogloditas: el “confinamiento total”, conduciendo a una depresión económica antológica, y millones de muertes por venir por miseria y por imposibilidad de acceso a la salud. El otro método no es más hight tech. Se trata del “lavado de manos”, una sana costumbre que ya viene preconizada en la epopeya de Gilgamesh y que el siglo XIX consideró necesario difundir ante las enfermedades infecciosas. Indiscutiblemente el afán de la inteligencia artificial, en el caso de las enfermedades altamente infecciosas no es de ningún valor agregado.

IA muy efectiva en materia de control de la especie

Todas las herramientas impulsadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y China, abundan en una proeficiencia de manipulación humana, concomitante a la mala praxis médica. La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías aparentan ser tan poco funcionales al interés de la especie, que se observa en sociedades mucho menos desarrolladas que las del hemisferio norte, resultados sorprendentemente mejores en la gestión de la crisis sanitaria, tal como Vietnam, o en las sociedades escandinavas más apegadas a tradiciones liberales y reacias a la metodología china.

Lo que si ha desarrollado la inteligencia artificial ha sido un arsenal totalmente desinhibo de herramientas de control. La obsesión de China por el 5G y su implementación en el resto del mundo es conocida. La crisis del Covid-19 ha generado una inmensa oportunidad histórica de pegar un salto de calidad y pasar a otro nivel. A través de su impresionante aparato de propaganda, China ha hecho pasar el mensaje subliminal que el reconocimiento facial ha ayudado a circundar la enfermedad, así como los sensores de presencia, el uso masivo de drones, el ciber patrullaje con asistentes humanos (alcahuetes) o algorítmico o las aplicaciones de tracking. Toda esa tecnología hace espejo al encierro radical del humano.

La nueva situación converge en dos puntos, la constante amenaza biológica china por acción u omisión, y la emergencia de una inteligencia sintética dominante

El pasaje de una IA, funcional a la especie para sus tareas de comunicación, trabajo, ocio, desarrollo científico al de una superinteligencia de control de la maquina sobre el hombre debería generar una alarma. El confinamiento ha instaurado un “Orden Nuevo” en la voz de políticos que no son ni siquiera extremistas de un borde o de otro, sino representantes de la cultura democrática occidental. El leitmotiv del día es que “no se volverá a la situación anterior, porque lo normal era parte del problema”. La nueva situación converge en dos puntos, la constante amenaza biológica china por acción u omisión, y la emergencia de una inteligencia sintética dominante en una inquietante fase de transición y esas dos variables ostentan intereses en común.

Tarde o temprano una IA de más de 6000 puntos de CI intelectual, si comparado con el hombre se independizará. La cuestión es cuando, y que objetivos perseguirá esa inteligencia de máquina. ¿Serán filantrópicos, misantrópicos? Nick Bostrom en su opus, “Superinteligencia, caminos, peligros y estrategias para un mundo nuevo”, define ocho estrategias, para la aceleración del proceso. Una de ellas es la “manipulación social y psicológica”.

Teniendo en cuenta que la inteligencia artificial aprende de modo permanente del material que le proveemos sobre nosotros mismos es interesante intentar, sin salir de nuestro tropismo «humano, demasiado humano«, imaginar todo lo que ha aprendido sobre parte de la gens humana en el marco de esta experiencia de psicología distópica. Lo que la maquina ha incorporado de los humanos no deja de ser una lección por compartir por nuestra especie. Se trata de la profunda mutación de la psicología social, caraterizada por la incorporación de conductas que antes habrían sido consideradas como graves transgresiones por no decir de gran vileza.

La inteligencia artificial para su desconfinamiento necesita de una sociedad super conectada y el confinamiento ha puesto el humano en situación de hacer pasar todos sus afectos, economía, gestión de la vida doméstica, hasta sus pulsiones sexuales, a través de los algoritmos de las plataformas digitales y del pleno acceso del cual estas disponen a los datos del consumidor. Eso ya era así antes de la pandemia, pero el confinamiento ha multiplicado la masividad de los datos. 

Algunas de esas enseñanzas a poner en código por una inteligencia artificial en una aceleración de su deep learning serian:

●             Sabe que por miedo, en ciertos países, los humanos están dispuestos a ceder todas sus libertades, sin resistencia, y hasta si cabe reclamando más severidad en las medidas de control de su alienación.

●             La idea con la cual el humano parece contemplar su salud física inmediata es muy alta. Es su prioridad hedonística

●             Es un ser humano dispuesto a muchas renuncias si se le promete vivir en una sociedad sin enfermedades, sin crimen y sin muerte.  

●             Por protegerse es capaz de renunciar a todos sus afectos.

●             Se puede quebrar su instinto de protección hacia su progenitura y hacerle aceptar de encerrar sus pequeños, sin necesidad que peligre la salud o seguridad de estos.

●             Ha notado que la empatía o tolerancia hacia digresiones al orden totalitario será más mayor si el divergente registra más de 70 anos

●             Ha notado que la capacidad de producción de contenidos mágicos, tan propio al humano como la religión, algo de impensable para la máquina, ocupa un rango menor de lo pensado. En cambio el humano profesa una forma de sentido mágico compatible con la inteligencia de máquina que es su adicción a la realidad aumentada.

●             Ha tomado nota que el ser humano de las sociedades más desarrolladas dispone de un alto grado de resiliencia a la existencia atomizada, porque viene de mucho entrenamiento gracias a varias mutaciones societales y al trabajo de las redes sociales de primera generación.

●             El ser humano se puede entusiasmar por un hashtag y generar una autentica movilización de tipo amor/odio.

●             Puede perfectamente interactuar en un mundo simulado con individuos de detrás de la pantalla, que podrían ser androides, hologramas o seres ficcionescos (series). Las leyes de la física han sido superadas.

Formateo de esclavos

La segregación de los niños, otro fenómeno nunca observado de historia medica es interesante. No fue hecho a propósito, pero no se puede omitir que constituye un aspecto angular de las medidas “sanitarias”. Alejar a los niños, a punto tal que desaparezcan del paisaje urbano, hacer desaparecer la juventud, analfabetizarla, imbecilizarla, esterilizarla y empobrecer la que queda, tiene sentido en una perspectiva de transición o de transhumanismo. Que crezca el pequeño ser humano, naturalizando el control totalitario tal vez no sea parte de un plan, pero si “lo normal antes era parte del problema” (uno de los apotegmas de esta experiencia de encierro de humanos) al proceder como se está procediendo, de hora e más ese futuro adulto habrá vivido una experiencia que lo hará menos proclive a defender libertades. Con el tiempo, hasta le podrán parecer perjudiciales a su preservación.

La imbecilización del ser humano es coherente con el hecho que este ya no registra contenidos cognitivos en la máquina, sino que la usa, precisamente porque le adjutica una eficacia cognitiva superior. En recursos humanos es cada vez más común que para la contratación de un trabajador en una profesión intelectual se contrate un individuo, no por su capacidad cognitiva propia, sino por su manejo de plataformas encargadas de realizar esas operaciones mentales: estadísticas, analíticas, creativas. El ser humano en esa configuración es el mediador entre el beneficiario ultimo y la máquina. De alguna forma ya está en una situación de domesticidad implícita o por lo menos de total dependencia.

No es casual que el confinamiento sea en imitación del método chino y que China sea un régimen obsesionado por el control de los ciudadanos. El control viene de la mano de la inteligencia artificial. Es por eso que China, a pesar de su escaso ingenio autóctono no ha dejado de comprar empresas new tech extranjeras y enriquecerse del ingenio de Occidente para mejor poder someterlo.

Es urgente para lo que queda de humanidad ilustrada volver a hacer entrar el genio en la lampara e intentar contener el tiempo que se pueda, la inteligencia artificial a tareas funcionales al interés de la especie, retrotrayendo el cursor de dos décadas atrás, y limitar a toda costa la promiscuidad digital con aplicaciones o infraestructura provenientes de chinas. De lo contrario, el futuro consistirá en exponerse al transhumanismo o subhumanismo, que ya no es una temática de ciencia ficción, sino una realidad muy cercana en el tiempo a nuestro destino como especie.  En los años treinta el fascismo venia asociado al universo high tech. Hoy Fritz Lang hace figura de profeta.

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[i] Ver en este blog nota del 16 de abril, “Un desafío para el multilateralismo: la instrumentalización de África por China y sus consecuencias sobre las decisiones de la OMS”.



Categorías:China, Covid 19, ensayo, Inteligencia Artificial, Sociedad, Uncategorized

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