Distopia sanitaria por un resfrío

@Teresita Dussart, todos derechos de propiedad intelectual y reproducción reservados

Cada año la gripe de temporada en Francia afecta entre dos y seis millones de personas según cifras del servicio de salud pública [Santé Publique], y provoca 10.000 muertos en promedio, teniendo en cuenta que, según la OCDE, 49,7% de su población de más de 65 años esta vacunada [i] . De lo contrario sería casi el doble. En Estados Unidos el Center For Disease Control and Prevention (CDC) estima que durante la temporada 2019 -2020, “habrá habido por lo menos 36 millones de casos de influenza, 370.000 hospitalizaciones y 22.000 muertes”. [ii] Si se compara con el Covid-19, siempre según el CDC, el 13 de marzo, se diagnosticaban 1629 positivos y registraban 41 muertos. WorldoMeters, da un numero aun mayor de casos que lo que informa el CDC o la misma OMS. Según el indicador estadístico serian 3680 los casos confirmados de coronavirus y 68 los muertos. Sea como sea, 22.000 muertos de gripe autóctona contra 68 de coronavirus, conforman dos realidades epidemiológicas a los antípodas. Aun así la palma apocalíptica va para el Covid-19.

La disparidad entre el conteo de los grandes organismos referentes intriga. Pero no solo. Otro aspecto interesante es que en Francia la salud pública censa un numero anormalmente bajo de casos de gripe estacionaria en el periodo que va del 4 de noviembre de 2019 al 28 de febrero de 2020. Durante la temporada invernal del hemisferio norte registra 55 casos de gripe autóctona. O sea, ¡se habría pasado según el mismo instituto, y provistos del mismo método, de 7200 a 55 casos! La pregunta que surge es si no es está sobre diagnosticando el Covid-19.

Pablo Goldsmith, eminente virólogo, entrevistado por un medio argentino, expresa sus dudas sobre la calidad del diagnóstico teniendo en cuenta las inexplicables disparidades entre los países. A ello hay que agregar algunas realidades locales pasadas desapercibidas, las cuales retroactivamente ameritarían ser puestas en perspectiva. En Suiza, las autoridades del Cantón de Vaud daban a conocer que, en la semana 03 de circulación de la gripe local, el umbral epidemiológico había sido ampliamente superado en comparación anual, dando a pensar que en Europa ya estuvo circulando una cepa particularmente virulenta.

La nueva palabra en lenguaje orwelliano para histeria colectiva es “responsabilidad»

En el clima de histeria colectiva generado por el coronavirus, los cerebros están en cuarentena. La nueva palabra en lenguaje orwelliano para histeria colectiva es “responsabilidad”. Los profetas del miedo y otros Savonarolas hacen las veces de personas maduras cuyas imprecaciones y proyecciones de muerte, retrotrayendo a la gripe española, son percibidas como una manifestación de prudencia.  Por oposición, aquellos virólogos o profanos que apelan desde el sentido común a la templanza y a volver a los básicos o números, son considerados como amenazas a la salud pública.  

Entre los países más afectados -, sacando China e Iran, el primero por ser el epicentro de la enfermedad y por su cuenca demográfica, el segundo al ser objeto de un embargo con posibilidades de enfrentar una epidemia comprometidas de entrada -, todos los otros son países que han sobreactuado la repuesta. España, Italia, Francia están justamente, entre los países con más fatalidades y más congestión hospitalaria.

Además, Italia es el país que cuenta con la mayor cantidad de personas de más de 65 años, 22,1% según Eurostat, y en constante progresión, configurando una pirámide de edad casi inversada. Por lo cual no es de extrañar que sea la más afectada, pues todas las cepas virales, A, B, H1N1, los coronavirus afectan sobre todo las personas mayores. El Covid-19 es de inocuo a benigno hasta los 60 años. A partir de los 80 la tasa de letalidad salta a 14,8%.

En Argentina se registra una tasa altísima de muertes por gripe estacionaria, casi 32.000 personas por año sin por lo tanto que se ponga de rodillas el país.

Los porcentuales del Covid-19 son de todos modos totalmente arbitrarios. En la aplastante mayoría de los casos, a diferencia de su primo el SARS, es asintomático. Es muy probable que muchas personas esten contaminadas sin ser detectadas y por ende, que la tasa de letalidad del virus y sus complicaciones sean aún más bajas, ello aún en la franja etaria más alta.

AGE DEATH RATE
confirmed cases
DEATH RATE
all cases
80+ years old 21.9% 14.8%
70-79 years old 8.0%
60-69 years old 3.6%
50-59 years old 1.3%
40-49 years old 0.4%
30-39 years old 0.2%
20-29 years old 0.2%
10-19 years old 0.2%
0-9 years old no fatalities

Fuente WordloMeters[iii]

Cada país actúa frente al coronavirus y la percepción que del tiene, según su idiosincrasia. En Argentina, país que registra a penas 2 muertes de 46 contaminaciones importadas, el pueblo reclama a gritos medidas dignas de una plaga de peste bubónica. Resulta cuanto más raro que en Argentina se registra una tasa altísima de muertes por gripe estacionaria, casi 32.000 personas por año según declaró a la Agencia Telam, Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, el 26 de febrero, sin por lo tanto que se ponga de rodillas el país.

Algunas señales de televisión, como América 24 se han especializado en apuntar a los extranjeros, especialmente europeos. Se ha instaurado un número de teléfono para denunciar todos aquellos que no apliquen una cuarentena fundada en criterios estrafalarios. En las redes sociales se pide compartir fotos de extranjeros que habrían sido vistos fuera de su zona de cuarentena.

Aun así, a pesar de la presión, el presidente Alberto Fernández ha tomado decisiones, ciertamente desproporcionadas en relación a la amenaza real, no obstante mucho más moderadas de lo que exigía la chusma. Argentina es de ese punto de vista un excelente laboratorio de psicología aplicada. El pedido de restricción de las libertades civiles, como en otros tiempos de su historia no emana de un poder ejecutivo, sino de los ciudadanos ellos mismos.

El Covid-19 ha conformado un escenario psicótico de total difracción de la realidad donde todas las garantías de respecto de las libertades civiles han sido ultrajadas con pleno consentimiento de los pueblos, experimentando nuevas herramientas biométricas de inteligencia artificial para controlar y limitar la libertad de circulación de las personas. Naciones enteras han sido puestas en cuarentenas, millones de puestos de trabajo perdidos o por perder, sueños esfumados, personas asoladas en vía de depresión, personas que no pueden atender sus problemas de salud. No cabe duda de que a los políticos les cae como perla esta crisis para justificar la recesión o su mala gobernación. Fogonear demagógicamente miedos irracionales siempre ha sido redituable para la construcción de poderes fuertes.

Uno quisiera pensar que todo esto es el fruto de una conspiración. Por lo menos así tendría sentido. Pensar por ejemplo que los chinos han inventado el Covid-19 para poder concretar sus aspiraciones coloniales del One Belt One Road más rápido; que todo esto es un gigantesco experimento social. La verdad es que no faltarían argumentos. Merced al virus asiático, el precio del Brent ha bajado de 30% favoreciendo las compras del gigante asiático. Las empresas europeas así como del resto del mundo están por el piso, listas para ser adquiridas a vil precio. También es verdad que en 2009, 60 millones de personas fueron contaminadas con el H1N1, murieron 150.000 y que no por lo tanto se puso en cuarentena al mundo entero. Ya en 2003 el Sars (Sars, coronavirus, H1N1, todas porquerias chinas, como la gripe aviaria) era título todos los días por su tremenda letalidad, rondando el 15% y el mundo siguió trabajando. También sorprendió en su momento la difusión al mundo entero de imágenes de hospitales construidos ex nihilo en un coser y cantar en la Provincia de Wuhan, medicos vestidos como para alunar o disponer un segundo sarcofago a Chernobyl. Todo ello en un país que nos acostumbró a la mayor opacidad. Hasta concedieron autorizaciones para filmar la cuarentena, las calles desoladas, la medición compulsiva de fiebre etc. Toda una parafernalia que condiciono la percepción del Covid-19 como algo de muy especial.

Lo peor es que ni siquiera es conspirativo. Simplemente, es el resultado del encuentro entre una sutil mutación de un coronavirus, ciertamente agresivo, con la realidad aumentada provocada por las redes sociales, desembocando en un escenario de exaltación masiva de la hipocondría. Cuando ocurrieron las otras pandemias las redes no habían alcanzado el grado de masividad actual. De pronto las masas se han percatado de la finitud del ser humano y reclaman a su gobierno el estado de sitio, de alerta, de emergencia, deportaciones, lo que sea, hasta que la gente no se muerta nunca más. La imbecilizacion es el germen de los totalitarismos por venir decíamos en una nota en este blog. Es ahora.

Sobre el mismo tema:


[i] https://data.oecd.org/fr/healthcare/taux-de-vaccination-contre-la-grippe.htm

[ii] https://www.cdc.gov/flu/weekly/index.htm

[iii] https://www.worldometers.info/coronavirus/coronavirus-age-sex-demographics/



Categorías:China, Covid 19, ensayo, EUROPA, Francia, Sociedad

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6 respuestas

  1. Desde España, sra. Dussart, le quiero decir que desgraciadamente se equivoca al quitarle importancia a la pandemia de COVID19. Muchos hemos pasado por la fase de interpretarla como «una gripe más»; pero no, de un día a otro le hemos visto la cara real al monstruo. No vale comparar los datos estadísticos de procesos ya superados con algo que está en sus primeras fases.
    Como seguidor de su página, le ruego que reflexione de nuevo por la proyección que puede tener su opinión. Es más: en estos casos críticos, pongamos por delante los criterios de los especialistas, sanitarios y epidemiólogos. Opiniones como la suya puede causar mucho daño, algunos de ellos irreversibles. Salud

  2. Señor Vencejo,

    Su opinión merece el mayor respecto. Me aferro a las cifras, las cifras y solo las cifras, las de la Organización Mundial del Comercio o de los organismos nacionales de sanidad. En ellas reside la única verdad. Y aún no he comparado semana por semana la progresión del coronavirus versus gripe estacionaria, sino los números serian aún más espantosamente desfavorables a la gripe «normal». Por otra parte hago referencia a un virólogo de gran trayectoria. No disminuyo la importancia del Covid-19 porque es similar a la gripe y la gripe siempre fue un gran asesino. La gente muerte. Es un hecho. Y a menudo de alguna cepa de gripe.

    Naciones que no han dispuesto de medidas tan drásticas como España o Italia, se ven menos afectadas. Soy una patriota. Amo mi España. Pero permítame agregar que no es dable pensar que los británicos o los holandeses quieran menos a sus ciudadanos, sean menos responsables o menos expuestos a las migraciones y riesgo de contaminación o dispongan de mecanismos de censo menos confiables. Allí también hay una progresión de un virus cuya cepa nueva impresiona, ante todo por ser nueva, pero los gobiernos no pierden el temple y de hecho progresa menos. Allí como en cualquier lugar se mantiene entre las causas de mortandad menos graves. Se pueden tomar medidas, sin ignorar el problema y sin parar el mundo.

    Hoy publicaré una nota de una médica de familia que está en el terreno, en España que habla de un manipulación emocional y psicológica basada en la tergiversación de hechos objetivos clínicos.

    A lo largo de este milenio, ya muchos factores no políticos han contribuido a cercenar la democracia y la libertad de expresión. Todo con muy buenas intenciones. Ofrecer un punto de vista, dando lugar a especialistas y hechos objetivos y, a veces sí opiniones, condena cada vez más a una cuarentena vitalicia. No obstante, voy a seguir. Hay muchos científicos, no señoronas del chat colectivo de la escuela, gente que está al frente desde décadas sobre los hechos aquí apuntados, sean virólogos o políticos o especialista de gestión de riesgos, que están aterrados y no encuentran intersticio donde colocar hoy en el espacio latino, (Italia, Francia, España) un aporte ilustrado distinto.

    En las democracias imperfectas, las medidas impuestas por la pandemia llegaron para quedarse. Acuérdese de esta humilde servidora cuando lo note.

    Este blog, va a seguir siendo libre, responsable, empático y hacer de mensajero.

    “No hay peor impostura que aquel que exige la verdad, cuando todo en él indica, que no la soportaría, la rechazaría y destruiría.

    Gracias por honrarme con su lectura atenta y critica,

    Teresita Dussart

  3. Leame esta tarde. Estoy afuera en la calle porque la vida sigue. Pero lo prometido es deuda

  4. Estoy bastante de acuerdo con el planteo y los datos. En mis 40 años de médico y Jefe de una Terapia Intensiva he vivido la llamada gripe A, H1N1 y el daño en pacientes que tenía mayor edad y co-morbilidades que de no haber sido infectados por el virus, hubieran sido por un neumococo, había una gran mayoría no vacunados, un Haemophilus influenzae o un germen intrahospitalario hasta por un hantavirus. Siempre estuvimos acostumbrados a medida que se fue avanzando en conocimientos infectológicos como personal de salud a protegernos cada vez más durante su atención. Lo que se muestra bastante diferente en esta ocasión que en lugar de aislar y buscar los infectados por coronavirus como hicimos con el resto de los enfermos durante años por otros gérmenes y separar, protegernos a nosotros y al resto de los pacientes se buscó vaya a saber porque, dado que no lo entiendo, el camino más difícil aislar a los sanos!!! Al principio en Argentina predominaron las medidas propuestas por un grupo de expertos epidemiólogos e infectólogos que ocuparon los micrófonos y a la dirigencia política seguía las mismas. Se sabía y se sabe que a medida que uno repatriaba a nuestros compatriotas del exterior iba a haber un aumento de casos que por saberlo era una situación no deseada pero controlada. De golpe por presiones de las redes sociales, los medios, los docentes y los grupo de WhatsApp se decidió suspender las clases por el peligro del virus a mi entender y de algunos infectólogos perdiendo la oportunidad de controlarlos si tenían síntomas o fiebre tanto alumnos como docentes y separar a los sospechosos o positivos. Lo mismo pasó con los trabajos afectando a un motón de informales o cuentapropistas que viven de la diaria. También se suspendieron otras consultas o procedimientos médicos como los cardiovasculares que tienen mayor peligro y mortalidad mal tratados que el coronavirus. Ahí empezaron a desaparecer los expertos de los medios y dominó la situación la política oficialismo y oposición en forma conjunta aprobaron la cuarentena obligatoria. Hasta hoy sólo se murieron afortunadamente sólo 4 personas una proporción bajísima considerando que deben existir un montón de casos positivos no diagnosticados. Sin embargo la gente siguió pidiendo el estado de sitio, la persecución, el maltrato de todos aquellos que opinamos que se eligió el camino de las piedras con la aterrorizante hipótesis que estamos en la base de la meseta y en 1 mes o 2 estaremos peor y caeremos como “moscas”. Como se vuelve de esta situación de terror y pánico con cifras que hasta ahora no cumplen con la hipótesis? Si la progresión no se produce dirán que es por las medidas restrictivas y si se cumple dirán que es porque las medidas no fueron todo lo restrictivas que se necesitaban. Podría seguir pero prefiero que el tiempo demuestre en los hechos la realidad Se que muchos no van a compartir mi idea de todas maneras no es el camino que se siguió con lo cual no me sentiré responsable de los resultados de cuando es peor el remedio que la enfermedad.

  5. Gracias por su tan importante contribución. Apruebo palabra por palabra. Estoy por publicar una nota sobre el confinamiento y especialmente la barbari3 disruptiva de la cuarentena para sanos. Hónreme con su lectura por favor.

  6. La histeria colectiva desatada por el Gobierno Argentino y transmitida y amplificada por los medios masivos de comunicación estado-dependientes, se manifiesta ahora como la obligatoriedad de recluirse y, por lo tanto, no manifestarse respecto al las políticas publicas de la administración actual. La mal llamada “solidaridad”, delación incluida, descarga sus invectivas sobre individuos sanos, que quieren ejercer sus derechos constitucionales básicos: moverse libremente sin fronteras interiores, ejercer sin restricciones toda actividad licita, trabajar, comerciar etc. Se minimizan, solapadamente opiniones que contradigan la “historia oficial” y, como quien no quiere la cosa, organizan negocios “colaterales” con los zares de la industria farmacéutica.
    La -a todas luces- enferma sociedad argentina, la misma que hace muy poco tiempo urgía simultáneamente el control de la inflación y el aumento del gasto público social acompañado de expansión monetaria, pero rechazando su consecuencia simétrica, la depreciación de nuestra moneda, ahora ve como un valor, la manifestación patoteril del Presidente, que nos dice que “va a confiscar los vehículos de quienes se desplacen sin autorización” pero que no nos dice lo que va a suceder con la economía paralizada, ya no por la pandemia, que por otra parte, el Ministro del área minimizo de antemano sin que ello le ocasione inconveniente alguno, sino por el desmanejo evidente de las finanzas públicas, consecuencia directa del populismo, la corrupción y la demagogia que forma parte de su ADN político.

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