La imbecilización amenaza nuestras democracias

Analizar los hechos de nuestra contemporaneidad requiere cierto campo de profundidad. A principios del milenio el envejecimiento de la población (Global Aging) empezó a preocupar círculos de reflexión como el Centro de Estudios Internacionales Estratégicos (CSIS por sus siglas en Inglés) por su posible impacto en los gastos públicos y por ende interferencia en los presupuestos de Defensa. Nadie parece preocuparse de las varias mediciones de baja del coeficiente intelectual global para el futuro de las instituciones democráticas.  

@Teresita Dussart, todos derechos de propiedad intelectual y reproducción reservados

La conducta errática de la especie, observada a raíz de violentas manifestaciones en escenarios dispares en el mundo, no puede ser analizada satisfactoriamente ni por las ciencias políticas, ni por la sociología, ni por la economía a pesar de los distinguidos esfuerzos de comentaristas para tergiversar la realidad. Solo la antropología y la ciencia ficción pueden aportar alguna forma de ordenamiento lógico a conductas entrópicas. Una distopia está en proceso de convertirse en nuestra realidad y de nada sirve hacerse el avestruz.  La película “Idiocracia” (Mike Judge, 2007) constituye, tal vez, la mejor parábola anunciadora de los hechos en curso. En ella, en nuestra era, una pareja registrando cada uno más 130 de CI, no se reproduce. A su parecer, nunca es el momento. Hasta que deciden dar el paso, pero en ese entonces, ella se enfrenta a su reloj biológico y él a la dimisión de la libido. El se muere masturbándose valientemente en una unidad de reproducción asistida in vitro mientras ella, se queda sola, esperanzada, con sus óvulos congelados. Mientras tanto los casos sociales se reproducen de modo exponencial, garantizando una forma de eugenismo inversado.

En algún momento, militares deciden enviar en el marco un programa científico, el individuo más mediocre de esa cohorte, de lo que ya es una sociedad en vía de involución cognitiva y moral acelerada. El prototipo es acompañado de una prostituta, la cual termina por ser Primera Dama, algo de no tan futurista. Por esos caprichos del destino, son enviados al lejano 2500. En ese futuro la imbecilizacion ha producido tales estragos que, el individuo más infeliz es considerado como el hombre más inteligente del mundo. La humanidad ha retrocedido en la escala de la evolución, sin por lo tanto recuperar los comportamientos de apoyo mutuo y de instinto de sobrevivencia de las otras especies animales. Por el contrario. La obesidad se ha extendido. La soda es la única bebida consumida (hasta sirve para regar tierras esterilizadas) mientras que el agua solo es usada para el retrete. La basura se acumula formando montañas, las cuales producen avalanchas. La pornografía es la regla y los locales de sexo rápido se justaponen a los locales de comida rápida.

Es ese, si lo hay, el único desacierto de “Idiocracia” en cuanto a proyección futurista. Lo más fehaciente, sea que, pese a la hipersexualidad de nuestra época y a la precoz emulación psicopática a las perversiones desde el Kínder Garden, por medio de la imposición del libreto de la ideología de género; la acción de los disruptores endocrinos reduzca todos esos esfuerzos a la nada y que nuestros descendientes se reproduzcan como amebas a medida que desaparece el cromosoma “Y”[i], y se extienda el síndrome de indiferenciación sexual. 

En Idiocracia, la crueldad y la maldad no sufren de ninguna sanción social. Al contrario, son incentivadas

En Idiocracia, la crueldad y la maldad no sufren de ninguna sanción social. Al contrario, son incentivadas. Un poco como en esos video amateurs que circulan en las redes sociales de hoy, donde una turbia de adolescentes pega cobardemente un compañero indefenso y, lejos los autores de avergonzarse lo hacen circulan celebrando públicamente su bajeza y colectando muchos “me gusta”. Lo mismo se puede decir de los saqueos. Eso pasa en “Idiocracia”, pero ya entre adultos, los cuales disponen del mismo CI que el de un niño de cinco años en la era de sus ancestros.

 Para convencerse del carácter profético de la película no hay que darle muchas vueltas. En España, el Premio Nacional del Ministerio de la Cultura y Deporte ha sido atribuido a Cristina Morales, autora del libro, “Lectura Fácil”. Todo un programa. Obsérvese que al mentado ministerio no le bastaba con ser de Cultura, una cartera engorrosa e inútil. Se le debía asociar el Deporte. Tal asociación podría ser el fruto de una lejana reminiscencia del precepto de Juvenal: “mens sana in corpore sano”. Aunque más probable sea la intención de congraciarse con el acervo involutivo del futbolero cavernícola al modo Messi.  Morales ha declarado sobre los hechos violentos producidos en Barcelona por las hordas salvajes:  «Es una alegría ver que haya fuego en vez de tiendas y cafeterías abiertas«. Es un todo coherente.

Leer, hablar, pensar en «Fácil»

La novela de Morales trataría para quien hubiese tenido la paciencia de leer lo ilegible, de cuatro personas con deficiencia mental (capacidades distintas), okupas, tal vez lesbianas y probablemente gordas (se debe extrapolar ya que el odio a la belleza y la consagración del cuerpo de cetáceo, engordado por las bebidas azucaradas y la comida chatarra es parte de la antiestética de esa “escuela”). Las cuatro mujeres, bendecidas por sus taras, se dedican a leer libros traducidos en fácil, (algo más harán) es decir con palabras a su alcance, en un ejercicio de demagogia intelectual, vale decir amputación. En lugar de desafiar la inteligencia, llevándola a niveles más altos, el lenguaje fácil, lo que hace es nivelar por el sotano. Es este un resumen de quien revindica, no haber leído el panfleto bárbaro, y jamás caer tan bajo.

La lectura fácil consiste en erradicar los matices y considerar que las formas son cursilerías estéticas (mal, muy mal, puesto que lo feo es el nuevo bello.) que no aportan nada. La gramática de hecho según esa acepción debería ser erradicada.  Cuanto más que la gramática es la responsable de darle sentido lógico a la combinación de signos y, si algo molesta los edificadores de Idiocracia es precisamente la lógica. Eso empezó ya por los 60 con el bien nombrado y efectivo deconstructivismo. Los Morales del mundo y las autoridades que les dan entidad, son responsables de la reducida competencia de nuestros contemporáneos y, a menudo, intelectuales autoproclamados, en dar cuenta de la complejidad del mundo y de las emociones humanas. De allí a celebrar la violencia como fin en sí, es un todo perfectamente coherente.

El empobrecimiento del lenguaje devenga en que ya no se busque a través de finas argucias a destrabar situaciones poniendo en tensión argumentos fundados en la ciencia positiva y en la erudición. Paulatinamente, la actitud más ambiciosa que uno se pueda plantear ante los apotegmas de la neolengua no es de debatir el sentido, sino de aceptar que no lo haya. Unos pocos iluminados, condenados a una creciente marginalidad se reconocen por su estado de crónica perplejidad.

No es por menos. De todos los problemas y conflictos internos o externos que acechan el Líbano, el único que ha hecho que se volcara a la calle la población, en violenta y a su vez festiva ferocidad, ha sido el proyecto por parte del Estado de cobrar 20 centavos de dólares el uso de la mensajería instantánea WhatsApp. Idiocracia es eso. Como en otros escenarios por el mundo, la bronca surge a flor de piel, sin las palabras para ponerla en perspectiva y sin la más mínima preocupación del sentido de la acción. Aquí no aparece ninguna crítica, sea liberal, marxista, geopolítica, sobre el control social, los efectos segundarios del conflicto sirio, o la conservación de los privilegios clánicos tradicionales. El fruto de la cizaña como para poner a fuego el país está vinculado a WhatsApp. Es una infamia decir que esa medida fue la gota que rebaso del vaso, como si los libanes se hubiesen súbitamente percatado de la corrupción y de tantos otros horrores. El país ha sobrevivido a todo, pero nada le dio jamás tanta bronca como que le toquen a su mensajería favorita.

En tal sociedad las bajas pulsiones dejaron de ser lo propio de la chusma. Las instituciones, los medios están a la par, por ser parte de o por cobardía. La escasez de significados y significantes, son causante de todo tipo de tropelías. La irracionalidad y el lenguaje fácil se irá extendiendo a medida que se produzca el recambio generacional con la consabida erosión del coeficiente intelectual a nivel global. ¿Qué tipo de calidad institucional se podrá esperar en ese contexto involucionado del lenguaje fácil, de la emoción violenta y narcisista? La respuesta esta en la pantalla.


[i] https://www.kent.ac.uk/news/science/16634/the-y-chromosome-is-disappearing-so-what-will-happen-to-men



Categorías:Inteligencia Artificial, Sociedad, Uncategorized

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