Macrismo pierde por malos resultados y hace puchero

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Los resultados de las elecciones “Publicas Abiertas, Simultaneas Obligatorias” (PASO) dan una diferencia casi irrecuperable para el macrismo de aquí a las elecciones presidenciales de octubre. Al cierre de esta edición, el resultado del «Frente de Todos», encabezado por la formula Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, registra 47,31 contra 32,30% para «Juntos por el Cambio», la coalición macrista e iba bajando. Cuanto más bochornoso para el macrismo, que fue una contienda sumamente concurrida, con una participación lindando el 75%. En la provincia de Buenos Aires, el filo marxista Axel Kiciloff alcanzó un pico de 49,91 versus 32,38 para la candidata a su reelección, María Eugenia Vidal. La campaña del oficialismo que deliberadamente quería ganar sin argumentos, cuando lo que más necesitaba eran argumentos, dejó expuesta su falta de formación para cumplir con las metas. Ya no era siquiera una cuestión ideológica.

«La campaña del oficialismo que deliberadamente quería ganar sin argumentos, cuando lo que más necesitaba eran argumentos, dejó expuesta su falta de formación para cumplir con las metas.«

Le costó mucho al gobierno publicar los resultados oficiales. El centro de cómputos fue por así decir confiscado el tiempo que se gestione el trauma de la derrota. A la empresa Smartmatic, cuya licitación fue extremadamente problemática, se le había caído el servicio.  Finalmente, siempre en ausencia de resultados, apareció en su bunker, un Mauricio Macri demacrado, envejecido reconociendo la derrota. “Hemos tenido una mala elección.“ En una rueda de prensa posterior, Macri apareció tal como se lo puede imaginar en las próximas semanas, haciendo puchero. Su análisis de la situación, según dio a entender a los medios de comunicación es que la culpa no es imputable a su desidia y/o mala estrategia electoral sino a los votantes que no entendieron la suerte de tenerlo por presidente.

Soberbia e ignorancia

No pareció haber escuchado la advertencia de Lilita Carrió, voz y conciencia del macrismo, pocos instantes antes: “no es malo la adversidad para Cambiemos porque nos quita la soberbia”. Loable propósito, caído en oído de sordos. Macri no puede concertarse con terceros que desafíen su inteligencia. En respuesta a una pregunta, evadió la probabilidad de reunirse con el liberal Juan José Espert de aquí a octubre.

El macrismo partía perdedor en esta contienda por el mismísimo motivo por el cual se pierden elecciones. Horrendos resultados económicos y cero reformas cumpliendo aquello por lo cual fue votado. Pero además se equivocó de estrategia como se equivoca en todo. El macrismo debió evitar cuanto más posible la mención a su predecesora. En 2015 la expresidenta yacía en su lecho de cenizas, Macri la resucitó y magnificó como una figura insoslayable, forzando la comparación. Cuanto más esquizofrénico, que a lo largo de su mandato el macrismo se comportó como una copia de mala calidad del kirchnerismo. Y de tanto volver a elaborar y atizar las cenizas de la polaridad de 2015, conocida en Argentina como la “grieta”, Macri logró poner de acuerdo los argentinos en una ola de rechazo, pero en su contra.

«No dejará de ser un gobierno peronista, con sus patrones erráticos, pero muy probablemente será un gobierno más abierto y más promercado que el de Mauricio Macri«

En las próximas horas, Argentina será teatro de una nueva campaña del miedo recayendo sobre los hombros de Alberto Fernández por parte de los “mercados”, atizada por el gobierno. No obstante, el ya casi seguro futuro presidente no será una marioneta de Cristina Fernández. Y, por su parte, Cristina Fernández ella misma no volverá a ser aquella mujer a quien tanto daño le provoca el ejercicio del poder. No dejará de ser un gobierno peronista, con sus patrones erráticos, pero muy probablemente será un gobierno más abierto y más promercado que el de Mauricio Macri. Por sobre todo será un gobierno superador de la grieta macrismo versus kirchnerismo, simplemente porque es muy probable que Alberto Fernández haga mucho menos referencia a Macri que Macri lo hizo del kirchnerismo. «Vamos a dejar el concepto de grieta detrás de nosotros. (…). Nosotros somo el Cambio.» El tono de Alberto Fernández durante su discurso post electoral es conciliador y de ruptura con el pasado. Los referentes del Frente de Todos dicen haber escuchado las críticas. El futuro dirá cuan verdad es eso.



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