China una potencia insidiosa y desleal

Varios episodios de espionaje clásico, así como la acentuación de inversiones en empresas de tecnología de punta en Occidente, ilustran la encarnada batalla de la Republica Popular China para convertirse en una superpotencia industrial, militar y tecnológica.

©Teresita Dussart. Todos derechos de propiedad intelectual y reproducción reservados

A pesar del presupuesto, sin precedente, que acompaña el Plan Decenal“Made in China 2025”, la República Popular China (RPC) no registra innovaciones propias a la altura de sus ambiciones de potencia económica. Desde la implementación del programa destinado a mejorar la producción, dotándola de procesos inteligentes y sustentables; la impronta de saqueo de propiedad intelectual se ha vuelto indisimulable.

La semana pasada, la revelación algo tardía de la infiltración del servicio secreto exterior francés por parte de China, implicando dos agentes, circuló como reguera de polvo. Es un episodio más de la arborescencia de actividades hostiles del Partido Comunista Chino (PCC). Las infiltraciones van in crescendo y se benefician de menos publicidad que los pseudo escenarios a la Le Carré imputados a agentes rusos. El denominador común de las operaciones evidencia una depredación inequívoca, abocada a datos sobre tecnología espacial, aeronáutica, inteligencia artificial, robótica, farmacología, principal pero no excluyentemente.

Casi concomitantemente al caso francés, en enero de este año, en Estados Unidos, el ex agente de la CIA, Jerry Chun Shing Lee, fue arrestado en el aeropuerto JFK. Es acusado por el Departamento de Justicia de conspiración y espionaje a favor de la República Popular China (RPC). Las informaciones transmitidas por Chun Shing a las autoridades de Pekín entre 2010 y 2012, habrían permitido al régimen desmantelar parte de las operaciones encubiertas en su territorio; operaciones relacionadas principalmente a la lucha contra el crimen organizado transnacional. Según revelaciones del New York Times, al desvelar nombres de los agentes in situ, el ex agente habría provocado la ejecución de “por lo menos una decena” de  informantes.

Make China great again

El caso Jerry Chun Shing es considerado como un punto de quiebre de seguridad en la historia de la central americana. No obstante, la mayoría de las veces, la red de filtración se produce a través de capilaridades más finas, que aquel viejo método consistiendo en corromper funcionarios. A eso sirven las redes de estudiantes residentes, obligatoriamente nombrados o, por lo menos cooptados, por la Embajada de su país, los nexos sociales e afectivos (el fetichismo asiático en el mundo anglo-sajón), las actividades de hackers, la interpolación en estamentos estratégicos, la presión sobre los miembros de la diáspora.

A tres años del lanzamiento  del plan 2025, esa meta solo parece poder ser alcanzada, mediante la adquisición, por las buenas o por las malas del ingenio producido por aquellos estados cuyo abanico de libertades civiles da cabida a la creatividad.

Desde su llegada al poder en 2013, Xi Jimping ha intensificado las actividades de inteligencia e influencia en el mundo. El nacionalismo extremo del ahora virtualmente presidente a vida, desde la abolición en febrero pasado del límite de reconducción de mandatos a dos, propugna el eslogan “make China great again”. A tres años del lanzamiento  del plan 2025, esa meta solo parece poder ser alcanzada, mediante la adquisición, por las buenas o por las malas del ingenio producido por aquellos estados cuyo abanico de libertades civiles da cabida a la creatividad. Algo impensable en una China estancada intelectualmente por el bozal impuesto por el partido. Por algo la revolución industrial se ha dado en la sociedades más liberales del siglo XIX y por algo las sociedades más democráticas siguen siendo las que más patentes registran. Una tiranía comunista, islámica o fascista, difícilmente puede propiciar el ingenio, aún con mucho dinero. Sigue siendo verdad en la era de la revolución industrial 5.0

En Alemana, la agencia de protección de la Constitución, el Bundesamt für Verfassungsschutz (BfV) publicó en diciembre de 2017 una lista de ocho identidades falsas perteneciendo a reclutadores chinos, actuando en la red profesional LinkedIn. Objetivo: atraer personalidades del escenario político así como científicos e ingenieros. Entre las falsas identidades publicadas por la agencia liderada por Hans-Georg Maassen se encontraba una tal Eva Han de la Universidad China de Ciencias Políticas y Legales, Lili Wu y Alex Li del “Centro Sino Europeo de Desarrollo de relaciones estatales”, Laeticia Chan del  “Centro Chino de Política Internacional y Economía (CCIPE por sus siglas en Ingles), con sede en en Hong Kong.

Crear think thank rimbombantes, gozando de abultadas cajas permite reclutar en aparente buena lid cerebros occidentales sin generar suspicacia. Después de todo, es este un mundo globalizado y multilateral. Conceptualmente no debería regir ningún inconveniente en colaborar con un ente académico chino. Más cuando Xi Jimping ha sido vendido como un líder reformista. Pero los servicios chinos saben que las pequeñas empresas de la Sillicon Valley están permanentemente en búsqueda de dinero fresco para poder contratar más desarrolladores, dedicarse a la búsqueda fundamental, o simplemente expandir su negocio. Mejor que robar información o corromper funcionarios es más redituable, y conlleva menos riesgo, comprar aquellas empresas ostentando el R&D codiciado.

De modo a prevenir el vampirismo científico, Estados Unidos dispone del Comité de inversiones extranjeras (Committee on Foreing Investment in the US o CFIUS). La idea no es desalentar las inversiones extranjeras directas sino trazar una barrera entre los capitales de índole comercial de los que obedecen a designios espurios. En 2017, el CFIUS ha bloqueado varias  transacciones chinas considerando que constituían amenazas potenciales a la seguridad de Estados Unidos. Entre las empresas americanas apuntadas por compradores chinos se encontraba Xcerra (580 millones US$), MoneyGram 1200 millones US$), Cowen (100 millones US$), Aleris (1100 millones US$), HERE (330 millones US$), Lattice Semiconductor (1300 millones US$), Global Eagle Entertainment 416 millones US$), Novatel Wireless (50 millones US$).  Debido al incremento de inversiones chinas en sociedades tecnológicas,  el 22 de mayo, el Congreso, por iniciativa del Congresista Robert Pittenger (Rep) de Carolina del Norte, se aprobó blindar la Ley de seguridad nacional rigiendo los controles de compra y vente de ese tipo de activos.

El extranjero debe “servir los intereses”

El Frente Unido es el organismo encargado de crear el clima favorable para la aplicación de su divisa:” hacer que el extranjero sirva los intereses de China”. Esa expresión es también el título de una monografía de la especialista de estudios chinos del Wilson Center, Anne-Marie Brady[i]. El Frente extiende su vastísima red de colaboradores merced a la fuerza de la diáspora china, instrumentalizada dentro del concepto englobante de diplomacia humana. Su misión incluye monitorear disidentes políticos, con un celo particular puesto en las organizaciones religiosas como la secta Falun Gong, además de su Némesis absoluta, los tibetanos no afines a la línea del partido comunista, sus simpatizantes en el mundo. El otro eje es el espionaje industrial.

Neo-zelandesa, Brady publicó un paper en septiembre 2017 sobre las “herramientas mágicas” de las cuales dispondría Xi Jimping para ejercer influencia. En ese texto se alarma sobre la situación de en su propio país. El gobierno chino considera Nueva Zelanda como un país ejemplo de lo que debe ser su nivel de penetración institucional en el resto del mundo. En varias publicaciones y entrevistas, Brady sensibiliza sobre el alcance de la mano negra de Pekín consistiendo en silenciar los debates públicos que podrían ser adversos para sus intereses a través de un sistema de corrupción política y económica.[ii]

Un artículo reciente de la revista American Interest, “The Curious case of Mr Wang and the United Front”[iii] corrobora esas aserciones. Según la publicación, Australia y Nueva Zelanda son  “dos países democráticos occidentales, cuya política, medios, y vida de negocio ha sido totalmente perforados por el Frente Unido“.   La red de migrantes chinos en Nueva Zelanda y el control operado sobre ellos por agentes del Partido, permite tensar los hilos de cooptación, influencia y colecta de información.

China orwelliana

Se requeriría de un cerebro a la Ray Bradbury u Orson Welles para proyectar en el futuro lo que podría ser una China devenida super potencia tecnológica con su característica carencia de empatía hacia los derechos humanos y xenofobia. Dos sectores sobresalen como particularmente codiciados por el Frente: el de Inteligencia Artificial y el de las tecnologías de la información. En una nota anterior en este blog, evocábamos el proyecto de Robin Li, Ceo del grupo chino Baidu. El tycoon  está desarrollando un sistema de identificación anatómica que vaya más allá de lo que ya ofrece la técnica de biometría. De ser implementado el sistema erradicaría definitivamente el último vestigio de privacidad, con el agravante de estar en manos de un régimen dictatorial. [iv]

China no permite a la mayoría de las grandes redes sociales de existir en China porque quiere guardar el monopolio de su base de datos y porque las redes sociales abren sobre arterias de expresión democrática que no podría tolerar. Los sistemas que se han ensayado a la aventura china, como Uber han sido muy rápidamente uberizados localmente, no según las reglas de la competitividad, sino por las arbitrariedades locales. En cambio China invierte en las nuevas tecnologías de la información en Occidente. Eso le permite ir acumulando base de datos, afinando métrica, y reservándose la posibilidad de influir según las prioridades de su agenda político.

Todas las operaciones hostiles en territorio extranjero son llevadas a cabo por los agentes del gobierno de Xi Jimping, sigilosamente. El interés es estrictamente económico. Solo concierne sujetos étnicamente chinos y casi siempre envuelve un enriquecimiento medible a corto o largo plazo de los cuadros del partido o alegados. El plan de democratización y moralización 2025 no está a punto de ser votado a mano alzada por los cuadros del partido.

 

 

 

[i] Anne-Marie Brady, Rowman & Littlefield, 2003 – 286 páginas

[ii] https://www.wilsoncenter.org/article/magic-weapons-chinas-political-influence-activities-under-xi-jinping

[iii] https://www.the-american-interest.com/2018/05/11/the-curious-case-of-mr-wang-and-the-united-front/

[iv] https://relacionesinternacionales.co/2017/05/25/involucion-de-la-especie-evolucion-tecnologica-condicion-del-encuentro-entre-maquina-y-humanidad/

 



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