Argentina necesita una verdadera legislación anti nepotista

Causas judiciales sin resolución por motivos inextricables, empresas que no pueden siquiera concebir instalar su producción entre los mercados globales; el denominador común de esas dos realidades, institucional y económica es una forma de corrupción difícil de detectar, cuyo nombre es: nepotismo. La red de parientes y amigos en todo el aparato del Estado inhibe la necesaria garantía de seguridad jurídica y transparencia en los procesos que implique el Estado. En cuanto a la empresa privada, la selección de parientes equivale al descarte de los mejores y anula toda posibilidad de generar valor agregado. Ante cualquier emprendimiento en Argentina, es imprescindible a modo de prevenir riesgos futuros, mapear los vínculos personales de los agentes con quien se esté tratando. Algunos son muy obvios entre consanguíneos otros, más profundo pero no menos nefasto, implican contrataciones con “personas de confianza” del poder. En esos casos los cargos no son sino pago de deudas o favores que se otorgan para infeudar.

©Teresita Dussart. Todos derechos de propiedad intelectual y reproducción protegidos

En enero de este año se dio a conocer el escándalo protagonizado por Jorge Alberto Triaca, Ministro de Trabajo, quien hizo entrar su empleada doméstica en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (Somu) trasladando costes privados al erario público. El Somu es objeto de una intervención judicial por ser objeto de una compleja instrucción criminal. El asunto de la empleada resalta por su dimensión mezquina propia de gente de poca monta. En realidad serían más de 250 los alegados que se beneficiaron de un puesto de favor en el ente gremial. Superfluo sería aclarar que todos fueron eximidos de un proceso de selección transparente. Dentro de esa matriz saqueadora del Estado y sus satélites, la idoneidad importa tan poco como el garantizar la igualdad de oportunidad entre candidatos o demostrar preocupación en no dilapidar los escasos fondos públicos.

Conflictos de interés en serie

Usar el Somu para instalar alegados resultó cuanto más chocante que se trata de una de las instituciones sindicales más corruptas de Argentina. Durante más de dos décadas, su ex jefe, ahora imputado, Enrique Omar Suarez, su hija y alegados[i] [ii] convirtieron el sindicato en una madriguera de personajes patibularios. La Hidrovia del Paraná, totalmente bajo control del Somu, paso entonces a ser llamada narcovia, merced a la protección brindada por la ex presidente Cristina Fernández. La gestión de ese gremio entró ahora en una nueva temporada de nepotismo, el cual no solo abarca Triaca. Según varios medios locales, el mismísimo juez federal Rodolfo Canicoba Corral, quien dispusiera de la detención de Suarez habría instalado su cuñado Sergio Ramón Tejada (¡!), como jefe de la Obra Social del Personal Martino (OSPM). Desmenuzando: un pariente del magistrado a cargo de la investigación es colocado para gestionar la caja de uno de los gremios más acaudalados y más polémicos no solo del país, sino del Mercosur.

El nepotismo es de todas las formas de corrupción el que más aceptación social goza en Argentina, pues se distribuye en todos los estratos de la sociedad argentina. El hijo del sargento de la Prefectura Naval sabe que ingresará en la misma administración que su padre por derecho consuetudinario y lo mismo ocurre con todas las fuerzas. Eso explica la recurrencia de brigadas criminales dentro de las fuerzas y la omerta que impera. Los primos o alegados de comisarios negocian las coimas en nombres de estos. Bajo la misma lógica mafiosa, los parientes o amigos de jueces federales hacen de “operadores” judiciales, forma púdica en Argentina de evocar tráfico de influencia y sobornos.

En los países que dispongan de una legislación anti nepotista, cuando no normas de compliance que repudian esas malas prácticas, contratar una empresa que regala puestos a parientes de funcionarios es arriesgar ser acusado de corrupción y/o tráfico de influencia

Lo que muchos ignoran es que en los países que dispongan de una legislación anti nepotista, cuando no normas de compliance que repudian esas malas prácticas, contratar una empresa que regala puestos a parientes de funcionarios es arriesgar ser acusado de corrupción y/o tráfico de influencia. Aplicando a la letra las normas del Foreing Corrupt Practices Act (FCPA), la mayoría de los jefes de empresa que practican negocios prebendaríos en Argentina, entre otros en el sector de la obra pública, farmacológico y básicamente todos los sectores estratégicos, no podrían contratar con una empresa americana, sin que esta se exponga a un riesgo de denuncia en Estados Unidos por corrupción. Una de las empresas argentinas que se destaca tecnológicamente es Arsat de la cual fue presidente el actual Ministro de Telecomunicaciones, Oscar Aguad. Al demitir de Arsat, tras asumir, hizo nombrar por el presidente Mauricio Macri su yerno, Rodrigo de Loredo, el cual según consta por su perfil Linkedin no goza de ninguna experiencia ni en telecomunicaciones, ni en dirección de empresas. El joven paso de la facultad de Derecho a ser parte del bloque Unión Cívica Radical (UCR) de la legislatura de la Provincia de Córdoba. Quien tratase con él yerno debería tener presente lo que podría implicar de presunción de tráfico de influencia cerrar un contrato con él.

Clonaje transgeneracional

Una manifestación de la aceptación social que se merece el nepotismo en esto que el peronismo transformó en satrapía austral es que a diferencia de la mayoría de los países que disponen de economías sanas y de Estados desarrollados, como los 19 otros miembros del G2O, aquí no se disimula el parentesco. Al contrario se lo enfatiza. En los países desarrollados, cuando una persona accede a un puesto por trampa, el beneficiado hará todo por disimularlo. Prevalece un sentimiento de culpa y un poco de vergüenza. En Argentina, la afirmación narcisista en la reivindicación filial con el prescriptor del empleo, a pesar de cancelar todo merito personal al beneficiario, es inmanente. Es un colmo teniendo en cuenta que, también es el país donde se bate el récord de terapias freudianas. Sin embargo, el mito del parricidio no conoce traducción en las relaciones laborales. Aquí el “hijo de” es colega de su padre, hereda de su puesto, y prolonga su herencia por clonaje transgeneracional.

El propio Triaca existe políticamente por ser hijo de un sindicalista peronista histórico del mismo nombre. Jorge Alberto Triaca padre fue el último eslabón de su generación en la concreción de la ósmosis entre sindicalismo peronista y sindicato del crimen argentino. Es culturalmente imposible que Triaca haya incorporado la noción de conflicto de interés. En ese acervo político, el tráfico de influencia es lo normal. Aspecto que los extranjeros advierten bastante rápido. El caso Triaca es típico del de una persona que, identificándose profesionalmente por su marcador adénico, no puede sino reproducir los errores de la creatura que lo hizo. El que vive del nepotismo se instala en una forma de minoría de edad crónica y debe perpetuar el legado de su tutor para bien o para mal porque es lo que funda su espuria legitimidad. El nepotismo implica una dinámica involutiva. Las elites argentinas no son elites intelectuales porque los hijos de no sienten la necesidad de estudiar o esmerarse. Está tan instalada la idea que de todos modos serán favorecidos con un puesto en la administración pública que estudiar es cosa de la tan despreciada clase media. Desde Menem a Macri ninguno de los hijos de presidentes ostenta estudios superiores.

Argentina el país donde se bate el récord de terapias psicoanalistas freudianas. Sin embargo, el mito del parricidio no conoce traducción en las relaciones laborales. Aquí el “hijo de” es colega de su padre, hereda de su puesto, y prolonga su herencia por clonaje transgeneracional.<e

Habría que ser muy hipócrita para sorprenderse que Lorena, una de las hermanas de Triaca se vea envuelta en una causa de tráfico de influencia. Colocada a la cabeza de la “Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional”, no conforme con el sueldo que en sí ya constituía una forma de soborno, hizo contratar sin siquiera las apariencias de una licitación los servicios de una de sus empresas. El fiscal federal Jorge Di Lello la imputó por supuesto delito de “negociaciones incompatibles con la función pública.” Pero el que comete el cometido delito a la raíz es su hermano quien la colocó donde nunca debió haber estado.

Ley 27401 enumera los estragos del nepotismo sin nombrarlo

Es lamentable porque el 1ª de Diciembre de 2017 el congreso argentino votó una Ley sobre la responsabilidad penal de las empresas. La ley 27401 apunta a los delitos de cohecho y tráfico de influencia, negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas, concusión, enriquecimiento ilícito de funcionarios, balances e informes falsos agravados. El nepotismo, amiguismo tanto en el sector privado como público es todo eso. Es cohecho. Es tráfico de influencia. Es enriquecimiento ilícito. Y por demás, como genera todas las dudas posibles sobre la motivación de los beneficiados, necesariamente surgen enormes preocupaciones en cuanto al riesgo de adulteración, destrucción de información y todo aquel uso de ella que pueda derivar en esquemas extorsivos directos o indirectos. La administración fiscal (Afip) tanto como la agencia de (des)inteligencia, ex Side, ambas plagadas de parientes, se han dado a conocer por ser ventanillas de compra venta de carpetas extorsivas.

Las empresas argentinas no podrán mejorar su cadena de valor, exportar y competir con el resto del mundo, aún si se resolviese todos los obstáculos estructurales, mientras lo único que se siga exportando son aquellos recursos humanos de calidad, impedidos en su país de desempeñar su talento por una sociedad gangrenada de hijos de

La actual administración ha usado del mismo ingenio que el kirchnerismo en la creación de títulos rimbombantes, los cuales al no significar nada no son cuestionados. Como por ejemplo “Coordinadora de Articulación de Asuntos Internacionales de Desarrollo Social”, puesto que ocupaba hasta unos días la esposa del Ministro del Interior y obras públicas, Rogelio Frigerio. O el aún más esotérico, “Subsecretario de Desarrollo Institucional Productivo” otorgado a Andrés Peña, hermano de Marcos del mismo apellido, jefe de Gabinete. El nepotismo no consiste solo en atribuir puestos a amigos sin méritos destacables, ni idoneidad. El nepotismo a menudo pasa por inventar funciones que no obedecen a ninguna realidad. Desvío de fondos públicos al estado puro!

El otorgamiento discrecional de cargos públicos es un negocio prebendario. Es una forma crónica y millonaria de espoliación que afecta las cuentas del Estado. Es por eso que simbólicamente, de todos los puestos otorgados por complacencia el más chocante es el de la propia hermana de la jefa de la Oficina Anticorrupción (OA), Laura Alonso. Se supone de la OA que sea la agencia más independiente de la república. Según revelaciones del diario Perfil, Soledad Alonso es empleada de la Secretaria de Presidencia. Primera observación: la persona a cargo de la agencia que tiene que controlar el ejecutivo está en situación de deudora de este. En francés se diría su “obligée”. Su obligada. Segunda observación: mucho no será el miedo del escrutinio provocado por la OA si Soledad trabaja en una administración donde se ventila información confidencial y ha sido colocada allí precisamente después de ser nombrada Laura a la OA. Tercera observación, el cargo otorgado por trampa a Soledad es técnicamente corrupción a pesar de no existir Ley anti nepotista en Argentina.

Estado padeciendo obesidad mórbida por nepotismo

Tras el asunto Triaca, el gobierno promulgó el decreto 93/2018 que limita el nombramiento de puestos familiares pero la medida solo afecta los ministros. Para todos los otros, el paquidermo de obesidad mórbida que es el Estado argentino sigue actuando como una prolongación del encuentro familiar dominical. Los parientes son a los recursos humanos lo que es la comida chatarra. Mucha grasa y pocos nutrientes. Argentina necesita de una autentica ley anti nepotista que limite la contratación de parientes y amigos en los sectores públicos y privados, tal como existe en Estados Unidos a través del “Personel Practises Act” o el “Merit System Principles”. Pero como los que tienen que cambiar las leyes son los que se benefician del sistema, es poco probable que cambie, a menos de una presión por parte de la clase media y por el verdadero mercado, el que crea valor: las pymes. El sector económico puede ser el gran agente de cambio. Las empresas argentinas no podrán mejorar su cadena de valor, exportar y competir con el resto del mundo, aún si se resolviese todos los obstáculos estructurales, mientras lo único que se siga exportando son aquellos recursos humanos de calidad, impedidos en su país de desempeñar su talento por una sociedad gangrenada de hijos de.

[i] https://relacionesinternacionales.co/2015/02/10/cuentas-en-el-vaticano-en-panama-y-en-suiza-del-dueno-de-la-hidrovia/

[ii] https://relacionesinternacionales.co/2014/11/25/golpista-y-narco-el-gremialista-amado-de-cristina/

Donate

Did you like it? Help this blog to keep active.

$20.00

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: