Atentado Amia de la narrativa interesada a la cruda verdad

Al desistir el Ministerio de Justicia argentino en acusar los ex fiscales de la investigación Amia, Eamon Mullen y José Barbaccia, se rompe un dique de la narrativa que impedía volcarse sobre los elementos concretos del expediente de antes de 2004. Aquellos hechos colectados por todo un equipo que fue arrasado en bloque por la pareja Kirchner y el ex agente de la Side Antonio Horacio Stiuso.

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La decisión del Ministerio de Justicia el 1ª de febrero, desistiendo en acusar a los ex fiscales se inscribe en ruptura total con un relato mendaz que no ha cesado de obstruir la justicia. La respuesta del presidente de la Amia, Agustín Zbar viene a confirmar la voluntad de la parte del estamento institucional más directamente interesado en la resolución judicial en salir del paradigma impuesto por los corruptos y entrar en una era donde lo que se exprese sea la constancia de un expediente que pide ser despertado de su letargo.

Cuando se aborda el atentado a la Amia/Daia del 18 de julio de 1994 es tan profundo el estrago memorial producido por la demonización del equipo a cargo de la instrucción que llegó al TOF 3 en 2002, que hechos probatorios abrumantes se ven como impactados por una nulidad de facto. Aquel grupo compuesto de Eamon Mullen, José Barbaccia, Alberto Nisman (se daría vuelta luego contra sus colegas tras ser elegido por la pareja Kirchner como titular de la Unidad Fiscal AMIA en septiembre de 2004) y el juez Juan Galeano no existe en la memoria colectiva como los valientes investigadores que fueron sino como encubridores.

Sin embargo, son esos ex funcionarios quienes, a pesar de la ausencia de una policía judicial, a pesar de haber tenido que recurrir a los mismos servicios incestuosamente entongados con los terroristas, lograron lo que por mandato se les exigía: responder al “quien” y “como” del atentado del 18 de julio de 1994. Lo hicieron exponiendo el actuar de una conexión terrorista local y de su financiamiento proveniente del Hezbollah de Ciudad del Este además de los vínculos con Mohsen Rabani, el ex Encargado Cultural de la Embajada de Irán, entre otros menesteres menos confesables.

Es innegable que tanto a los fiscales como al juez les falto perspectiva analítica. Específicamente en todo aquello que refiere a la interna peronista entre menemismo y duhaldismo de la época. En 1994 Eduardo Duhalde había perdido la posibilidad de presentarse a la elección presidencial y necesitaba a toda costa el voto de los constituyentes del Modin, partido neonazi dirigido por el siniestro enemigo de la democracia y gran antisemita Aldo Rico, para poder reformar la Constitución provincial y representarse a la elección como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Alguien tenía que pagar la coima a cambio de algo. El crimen organizado de la provincia, en manos de algunas brigadas de su “maldita policía” por su parte necesitaba a toda costa la permanencia de Duhalde.

Más aún ignoraba ese equipo los pormenores de la política de un país tan alejado de sus preocupaciones, como lo podía ser Irán, por lo menos hasta 1994. Nadie los había preparado a proyectarse en una perspectiva geopolítica tan compleja como podía ser la rivalidad de poder entre el Gran Ayatola Khameney y el entonces presidente, el moderado Rafsandjani. Y menos pensar el modo en que el Hezbollah y otros estamentos del poder podían jugar de esas internas. Todos aspectos sobre el cual pocos especialistas del Hezbollah en el mundo podrían disertar y ninguno se encontraba en Argentina.

El caso es que, sumando pieza por pieza, desde la técnica de investigación de lo que sería un crimen complejo, fueron colectando elementos con valor de prueba. Elementos que en otro país se hubiesen traducido en condenas a cadena perpetua. A pesar de ello, o precisamente por ello, los funcionarios se vieron extorsionados para dar su demisión (apriete de Nilda Garré, ex montonera en el caso de los fiscales) o, fue destituido en el caso del juez, por el Consejo de la Magistratura. El testimonio de Cristina Fernández ante el TOF 3 calcado sobre el de Stiuso fue decisorio. [i]

Fiscales y juez pasaron ocho años de sus vidas entre ribetes por una denuncia proveniente de los mismísimos participes del esquema terrorista local. El juicio ante el TOF 2 que se inicia en 2015 es el último regalo que la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner concedió a sus socios mafiosos en una causa imprescriptible, la cual nunca dejará de causar insomnios entre los miembros de la conexión local hasta no obtener una condena firme para aquellos que los investigaron. [ii]

El comunicado de la Amia emitido el 2 de febrero dice cosas muy fuertes. Las autoridades de la comunidad judía argentina en un pasado reciente pudieron sorprender por su silencio con relación a los terroristas locales cuya presencia física, el día del atentado, no buscó siquiera disimularse. [iii] No parece ser el caso de Agustín Zbar, electo en julio 2017. El comunicado del jueves pasado rompe de una vez por todas con el episodio del video robado al juzgado de Galeano en el cual se ve el juez proponer a Telleldin entrar en un programa de testigos pactado con las autoridades de la época. Ese video fue sumamente útil a los designios de la pareja Kirchner haciendo de él la columna vertebral del hundimiento de la causa.

Con el video se salvaba la conexión local y la internacional ya que se necesitaba de la primera para llegar a la segunda. El expediente al cual relacionesinternacionales.co tuvo acceso hace seis años recela de detalles sobre los desplazamientos de la conexión argentina en Paraguay, de los intercambios telefónicos, los negocios turbios y sobre todo los pagos realizados en particular, pero no exclusivamente, al diputado del Modin Emilio Morello y al ex Comisario de la Policía Bonaerense Juan José Ribelli desde Ciudad del Este. No por nada durante su declaración en setiembre 2015 ante el TOF 2, Telleldin declaró ““Si no fuera por el pago, los policías y yo estaríamos haciendo perpetua”. [iv] Se salvaron todos en bloque. Ese trapo rojo ya no funcionaría, a juzgar por lo que informa la AMIA. “En este juicio [TOF2] ha quedado confirmado, una vez más, lo que siempre se sostuvo: que el pago a Telleldín no tuvo como objeto obtener una declaración falsa, sino confirmar y ampliar la información que ya estaba en el expediente, producto de líneas de investigación legítimas y válidas que conducían a integrantes de la Policía Bonaerense como partícipes necesarios del atentado. En aquel momento, con independencia de la declaración de Telleldín, existían sobrados elementos de prueba para ordenar sus detenciones.” En un párrafo se borran 20 años de operaciones espurias.

El mismo comunicado se expide sobre la suerte de Ruben Beraja, el ex director de la Daia, al momento del atentado, que figura entre los 13 acusados. En su caso se le reprocha de ser “cómplice psicológico” del pago a Telleldin. Una caratula que no existe en ningún código del mundo.

Uno que se ve particularmente azotado por el comunicado de la mutual judía es un hombre que por haber caído en paracaídas (político) en la causa Amia, fue todo menos el Deus ex Machina de su resolución judicial. Su ignorancia de la causa es inversamente proporcional a su poder ya que ostenta la prerrogativa institucional, nada más ni nada menos que de querellante. Se trata del radical chubutense, Mario Cimadevilla. “Vemos con preocupación las desinteligencias, a esta altura inocultables, entre el Ministerio de Justicia y el titular de la “Unidad Especial AMIA, Mario Cimadevilla, que actúa en carácter de querellante en el juicio. – Esperamos que esta Unidad Especial cumpla con su deber de fundar los alegatos con la necesaria objetividad, basándose únicamente en la evidencia producida a través de las pruebas del juicio, y que no se limite a reproducir un libreto ya preestablecido “reza el comunicado de Agustín Zbar que también exige que “todos los culpables del crimen de lesa humanidad” sean juzgados.

Cuando Cimadevilla llegó a la Unidad de Investigación Especial de la Amia inició una vorágine de consultas con varias personas que escribieron sobre el tema Amia o tuvieron alguna forma de participación en la investigación. Sus consultas eran secretas pues no se tenía que hacer público su grado de desconocimiento. Hasta mandaba emisarios al juez Galeano o los ex fiscales para documentarse sobre lo ocurrido el 18 de julio de 1994. No tenía la menor idea otra que el promedio de lector de la prensa de su generación. En cuanto al expediente simplemente no sabía cómo procurárselo por extraordinario que pudiese parecer. Estaba buscando un libreto redituable al cual apegarse.

Muchos de los que se encontraron con Cimadevilla, entre otros el Doctor Luis Dobniewski, ex abogado de la Amia en los primeros años de la investigación e impulsor de “La Denuncia” en 1997, se sorprendieron del giro que esa unidad estaba tomando, al adoptar el relato que bien podríamos calificar de duhaldo-cristinista. La narrativa de una “pista siria” que desde Argentina se debe entender como pista enfocada a acusar el entorno menemista se convirtió en la tesis de Cimadevilla por ser la más demagógica. Todo con tal de apartarse de las constancias del expediente. [v] Es menester subrayar que el esfuerzo para mantener la presión acusatoria sobre el equipo investigativo se desempeña en 2018 desde peculiares estamentos de seguridad, una suerte de contubernio compuesto de ex montoneros de la cúpula terrorista, ex batallones 601, gente más poderosa que el propio ejecutivo de turno. Tanto es así que se ha interpolado en lugares impensados.

La deshonra volcada sobre los Mullen, Barbaccia, Galeano, Beraja condujo la causa Amia en el callejón en el cual se encuentra arrumbada. Otorgó impunidad y honorabilidad a la conexión local del atentado y su vertiente líbano paraguaya que próspero y se aburguesó. Sobre todo, permitió sacarse de encima el juez que tuvo bajo su instrucción las causas más sensibles del duhaldismo (Causa Canarias o narcogate de 1994) menemismo (María Julia Alsogaray, el fiscal Damonte, Matilde Menéndez en el Pami, el sobrino de Emir Yoma, Yalal Nacrach, el propio Menem entre otras causas) y la primera causa de enriquecimiento ilícito del Kirchnerismo a través de la instrucción de la secretaria de transporte de Ricardo Jaime. Sería bueno que la misma medida que se aplicó a los fiscales sea aplicada a Galeano para terminar con una insignia injusticia.

[i] https://relacionesinternacionales.co/2015/07/13/documento-declaracion-integral-de-cristina-fernandez-ante-tof-3/

[ii] https://relacionesinternacionales.co/2014/09/04/amia-iv-de-la-amia-a-suenos-compartidos-pasando-por-el-triple-crimen/

[iii] José Orlando Pacifico, Jorge Rodríguez Day, Miguel Calvete (hoy representante de los autoservicios chinos). Miguel Ángel Burgos. Once carapintadas miembros del Modin fueron procesados por el juez Juan José Galeano. Oficialmente trajeron una Trafic ante la Amia disfrazada de ambulancia. Podrían haber sido dos la trafic que trasladaron. Una de ellas la que explotó. La parte carapintada fue muy investigada pero no se llegó a establecer en ese momento los vínculos con la conexión policía provincial. Hoy aparecen más claramente gracias a la constancia que dejo el expediente. https://relacionesinternacionales.co/2013/09/20/dossier-amia-quien-como-y-porque-garantizo-organizo-impunidad-para-los-terroristas/

[iv] https://relacionesinternacionales.co/2015/09/25/si-no-fuera-por-el-pago-tendriamos-perpetua/

[v] A partir de la llegada a la presidencia de la pareja Kirchner todos los vínculos mafiosos del duhaldismo se trasladan al kirchnerismo como una mafia “prestada”. Mientras fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires, los patanegras respondían directamente al gobernador y lo que eran sus intereses inmediatos en julio de 1994. El ex gobernador es el hombre que más motivos tiene de callar él y su ex jefe de la Side, Miguel Ángel Tomas, el monje copista de Stiuso. Antes de asumir Néstor Kirchner como presidente Cristina pensado lo contrario de lo que luego profesó. Siendo miembro de la Comisión bicameral de seguimiento de los atentados a la Amia y a la Embajada de Israel decía en el informe de 1996: No podemos ignorar que, en estos hechos, están involucrados miembros de las fuerzas de seguridad. Me refiero a las fuerzas de seguridad y los organismos de inteligencia que en el país sirvieron durante décadas a la doctrina de la seguridad nacional. Pues habían sido creados, ideados, imaginados y programados para controlar a la sociedad civil, guiados por el concepto de estado absoluto, que presuponía que solo desde allí podían provenir los daños. “Lo cierto es que esos policías, que participaron en la consumación de un atentado, provienen de una policía que sirvió a la represión más feroz que se recuerda en la historia argentina. No han nacido de un repollo; son hijos de la impunidad”.



Categorías:AMIA, Argentina, Corrupción

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