¿Quién de la RAM o de Gendarmería se cargó a Santiago Maldonado?


La desaparición de Santiago Maldonado se dio en el marco de una pugna judicial para frenar la extradición del líder del movimiento radical “Resistencia Ancestral Mapuche”(RAM), Facundo Jones Huala, hacia Chile donde tiene pedido de captura por hechos de terrorismo. También ocurre en un territorio bajo control de la RAM. ¿Existe una conectividad entre los dos hechos?

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La desaparición de Santiago Maldonado sigue siendo un misterio a 180ª. Muy poco trasciende de los últimos momentos previos a su desaparición, ni se tiene por irrefutable su presencia en la ruta 40 el dia en que parece haberse esfumado de la tierra, y sobre todo poco o nada contesta a una interrogación fundamental: ¿quién es Maldonado? Lo que trasciende estos últimos días son informaciones que han tardado más de un mes en darse a conocer y son todas fruto de testimonios de jóvenes que se cruzaron con él en el Bolsón. Recuentos todos compenetrados por un grado de militancia o por una marcada simpatía con la “causa” mapuche o el movimiento anarquista.

A pesar del tono lirico, a veces épico, de los testimonios que han trascendido en ciertos portales, la impresión es que en el fondo Maldonado no era un conocido de nadie en ese entorno o por lo menos no de larga fecha. El primer testimonio gráfico es el de la semana pasada en forma de videíto evidentemente editado, sin voz por parte del mochilero, en el cual se ve a un Maldonado sonriente, a priori en Chile con lo que serían dos amigos. Ese material tardó un mes en darse a conocer y sirvió sobre todo para dejar por acreditado que el joven estaba presente en la ruta 40, al momento del desalojo por parte de la Gendarmería Nacional argentina.  El autor del video dice reconocerlo por su vestimenta y su modo de andar. Algo de tal vez anecdótico, pero no totalmente ininteresante sería el uso de una falsa identidad por parte de un Maldonado que se habría hecho llamar Juan en Chile y que poseería tres teléfonos, según reporta el autor del video. La mismísima presunta militancia mapuche de Maldonado no viene acompañada de ninguna foto o texto escrito con puño y letra del desaparecido.

La investigación criminal en Argentina está encadenada (peor aún que la corrupción estructural) en un corsé mental, según el cual no se investiga la presunta víctima, solo el presunto victimario, lo cual implica de entrada haber cerrado la investigación antes de empezarla. Cuando alguien desaparece, todo se debe investigar. ¿Qué hacía Maldonado en Chile? ¿Qué tipo de interacción con las personas con las cuales se relacionó en ese país? ? ¿Cuándo cruza la frontera, con qué y con quién? ¿Quién es el autor del video? Y el ¿quién? no debe atenerse solo a la identidad nombre y apellido de la persona sino su mapa de contactos y algo más. 

En las condiciones de misterio casi total sobre lo que hace a la identidad de Maldonado y su cronograma previo a su desaparición, su leyenda ha ido creciendo. Lo único que le falta para entrar en el panteón de los caídos de las venas abiertas de América Latina es que Manu Chao le dedique una canción. Maldonado es tapa de todos los diarios desde hace un mes y ha logrado levantar una tempestad política sin precedentes para el gobierno del Cambio.

Lograr torcer el brazo al gobierno

Esa crisis viene a tapar otra crisis más importante, tal vez no tan desconectada de la suerte de Maldonado. Se trata de la orden de captura internacional pendiente sobre otro ciudadano argentino: Facundo Jones Huala, el jefe de “Resistencia Ancestral Mapuche” (R.A.M). Huala está detenido en la cárcel de Esquel, provincia de Chubut desde el 30 de junio, donde la justicia ordinaria va a examinar por segunda vez las condiciones de su extradición al país transandino. Huala se encuentra prófugo de la justicia de Chile desde 2014. Está acusado de infracción a la ley de control de armas y a la ley de extranjería, en el marco de la investigación por el incendio del fundo Pisue Pisue en la región de Río Bueno. Había sido puesto en libertad hace un año por el juez federal Guido Otranto tras considerar que el testimonio que había permitido dar con su paradero había sido obtenido a través de apremios ilegales sobre un testigo. Decisión luego confirmada por la Corte Suprema argentina.

Ese mismo juez Guido Otranto, en conjunto con la fiscal Silvina Áviles es quien se rehusó a llevar a cabo el rastrillaje de perros en la zona bajo control de facto de Facundo Jones. La zona es conocida como Pu Lof en resistencia dentro del departamento de Cushamen (Chubut). Son las orillas del rio Chubut dentro del territorio infeudado al régimen de terror impuesto por la RAM que marcan el límite hasta donde los canes pudieron seguir las huellas de Maldonado. El motivo alegado por el juez para no proseguir el rastrillaje -, un hecho a todas luces equiparable a una destrucción de pruebas -, refiere a que, según los mapuches, tal pasaje hubiese sido una profanación de un territorio “sagrado”, prohibido a toda persona no ostentando sangre de la etnia. Básicamente un argumento de sedición ethnicista por no decir racista. En ese territorio prohibido para las autoridades judiciales, se lleva a cabo el Proceso de Recuperación Territorial Productiva a la multinacional Benetton, en el sector Leleque Ranguilhauo-Vuelta del Rio” cuyo objetivo sería “aportar a la Reconstrucción Política-Filosófica de la Nación Mapuche”. La logorrea militante suele ser algo pesada, pero es lo que es.

Los abogados de una de las asociaciones “Naturaleza de Derechos”, parte de la nebulosa mapuche del lado argentino, negaron tal obstrucción en columnas del diario Pagina 12, aunque casi un mes después: “es falso y malicioso que digan que los mapuches obstaculizaron y obstruyeron la recolección de pruebas”, siendo que ambos funcionarios ni siquiera estuvieron presentes en los procedimientos”. Será interesante conocer la opinión del juez y de la fiscal al respecto.

Esa mecánica de hundimiento de las causas es propia de todas las investigaciones, donde los viejos servicios argentinos se hacen presentes. “Naturaleza de Derechos” es una vidriera legalista que hace la interfaz con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).  Su directorio es otro disfraz de la vieja Side de la Casa Rosada en tiempos de Cristina Kirchner y su extensión el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) gran aspirador de subvenciones millonarias de ONG y fundaciones.  No es sorprendente por lo tanto que el canal de comunicación privilegiado de Huala sea el diario de Horacio Verbitsky, el experto en captación de fondos humanitarios.

Los movimientos radicales mapuches se han aguerrido, además de las técnicas de la guerrilla (secuestros extorsivos, política de la tierra quemada, asociaciones estratégicas con el crimen organizado, contrabando etc.) a algo de mucho más valioso: manejar con virtuosidad la guerra de la información y de la opinión.

 

Ganar la guerra de la información

 En caso de ser extraditado a Chile, Huala podría ser procesado por la Ley Antiterrorista, la cual duplica las penas en caso de condena y puede mantener el imputado en prisión preventiva por un lapso de seis meses.  En una entrevista al diario Página 12, el 23 de julio pasado, una semana antes de la desaparición de Maldonado, a la pregunta: “¿Cómo cree que se resolverá la cuestión de su extradición o no? Huala contesta: “- Creo que depende de la movilización política y social, del pueblo mapuche y de todos los grupos y organizaciones. Se trata de torcerle el brazo al poder. Se trata de un hecho político. Si logramos torcerle el brazo vamos a evitar que situaciones políticas sean juzgadas como crímenes comunes. Y vamos a vencer a esta ley de extradición.”

Desde su entrenamiento por las FARC, a mediados de la década pasada, los movimientos radicales mapuches se han aguerrido, además de las técnicas de la guerrilla (secuestros extorsivos, política de la tierra quemada, asociaciones estratégicas con el crimen organizado, contrabando etc.) a algo de mucho más valioso: manejar con virtuosidad la guerra de la información y de la opinión.

A partir de 1999, Raúl Reyes conocido como el Canciller de las Farc, manda emprender un tour de las capitales europeas a destacados miembros de la guerrilla, no costando de un pedido de captura internacional. Los guerrilleros se ponen un traje y alternan con miembros de ejecutivos democráticos, parlamentarios, grandes ONG, grupos de presión, Iglesias para sensibilizar a su causa, y revertir la imagen de secuestradores y narco guerrilleros. A la vez que siguen infringiendo el Tratado de Roma sobre crímenes de lesa humanidad que en esos años estaba en proceso de ratificación en el mundo, las Farc empiezan a ganar en empatía en círculos de influencia supranacionales. La que escribe se acuerda haber mantenido una serie de conversaciones con miembros de una de esas delegaciones en el Conrad de Bruselas en 1999.

El radicalismo mapuche está aplicando a la letra el procedimiento. A la vez que sube en intensidad el eco terrorismo matizado de acentos marxistas por “la recuperación de sus territorios ancestrales”, recuperación que pasaría por la confiscación violenta de propiedades y empresas, la quema serial de negocios, bosques, el asesinato (pareja Werner Luchsinger y Vivianne MacKay en Chile en 2014), el hostigamiento sistémico de los vecinos extranjeros a la comunidad, el sojuzgar los miembros de la comunidad recalcitrantes, el aplicar una gama de premios y castigos; el buenísimo internacional insensible a ello, se consolida y con el afluyen fondos por parte de los grandes prescriptores de políticas de cooperación internacional para el desarrollo -, desarrollo de no-sé-sabe-bien-que-pero-no-importa. La Unión Europea, fiel a su tasa de reincidencia en errores magistrales, no podía faltar entre los pigmaliones del radicalismo mapuche.

En 2016, para celebrar la firma del acuerdo de paz entre Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos, organizaciones indígenas de Colombia invitaron al vocero de una organización mapuche, cuyo nombre evoca la serie “El Señor de los Anillos”: “El Consejo de Todas las Tierras”. Aucán Huilcamán expuso doctamente su punto de vista sobre el conflicto que enfrenta según su modo de ver, los Mapuches al Estado de Chile y el proyecto de crear al sur del rio Biobío un Estado independiente, una vez creada una Asamblea Constituyente.  Es decir, cuanto influyen las Farc en la radicalización de movimientos indigenistas en todo el continente.

Chile Argentina, mismo problema, respuestas distintas

Durante la marche del viernes pasado en Plaza de Mayo, para pedir por el paradero de Santiago Maldonado, un grupo de unos cincuenta miembros pudieron crear daños al patrimonio público por su accionar propio a la táctica de los blackblock. Los argentinos estaban acostumbrados al “punterismo”, las huestes acarreadas por las redes clientelares peronistas, pero el blackblock es algo de relativamente nuevo.

El grupo estaba fuertemente respaldado por las organizaciones de militancia violenta del kirchnerismo tales como Quebracho de Fernando Esteche. Dentro del glosario del movimiento mapuche, además de la recuperación del abanico rosista, peronista, kirchnerista, con el cual siempre estuvieron en afinidad filosófica, figuran hitos tales como “muerte al sionismo” propios a Quebracho y su obsesión antisemita.  El propio Facundo Jones en varios de sus mensajes reitera, sin venir a cuento con su causa, a cada vez que puede: “nosotros no somos sionistas”.

La victimización de los mapuches es cuanto más eficiente que dispone de un respaldo político por parte de una ex presidente que ha demostrado seguir teniendo peso político. Ese es uno de los motivos. El otro es por la ausencia en Argentina, como en otras materias, de un registro centralizado de todas las acciones terroristas o vandálicas de la nebulosa mapuche, como si lo hay en Chile.

Es importante notar que la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner ostenta un pésimo récord en materia de defensa de los derechos de las minorías. La represión a los Qom de la Comunidad Primavera durante sus dos mandatos, la política del hambre, la muerte de activistas y desaparición de familiares, fueron moneda corriente mientras gobernó, además del marcado desprecio hacia el líder Félix Diaz que nunca accedió a recibir. La única etnia que le vale respeto y que fue ampliamente infiltrada por sus servicios de desinteligencia es la comunidad mapuche y algunos estamentos de extradición indígena coagulados en la organización Tupac Amaru de la líder Milagro Salas en la provincia de Jujuy. El líder de la RAM, Facundo Jones Huala es defendido por la ultra kirchnerista Elizabeth Gómez Alcorta que también defiende a Milagro Salas. La abogada había sido nombrada por el kirchnerismo como abogada del Ministerio público, destinada a blanquear de una vez por todas la conexión local del atentado Amia ante el Tribunal Oral Federal 2. La relación entre RAM e infiltración mafiosa de los servicios de inteligencia en épocas cristinistas es objeto de una monografía que queda por escribir. Lo que es seguro es que es una bomba de tiempo destinada a explotar cuando más duela. Antes de las elecciones, durante la Undécima Conferencia Ministerial de la OMC que se tendrá en Buenos Aires del 10 al 13 de diciembre o en cualquier otro momento. Es una herramienta de desestabilización y no cabe duda de que Cristina Fernández, la mujer que tiene sobre la consciencia la muerte tantos niños Qom no dudará en utilizarla.

Por contraste en Chile prevale un cierto consenso de todo el arco político, no obstante matices ideológicos importantes, para calificar de terroristas las acciones más violentas que ciertos grupúsculos mapuches están llevando a cabo en la Araucanía, desde 1997. A la par de una política de Estado consistiendo en conceder derechos propios a la cultura mapuche, existen herramientas de inteligencia y seguridad que permiten, por lo menos, tener conocimiento de una amenaza en expansión.

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Categorías:Argentina, Corrupción, Latin America, Sociedad, Terrorismo

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2 respuestas

  1. Muy buen trabajo de investigación! La verdad que esta gente da miedo, se está afirmando gracias al apoyo externo, la violencia y la extorsión.

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