Fondos non sanctos en la bodega de Prosegur de Ciudad del Este

[Segunda y última edición con actualización sobre el monto robado. 27.04.2016. 04:50 pm]

 

La reticencia por parte de Prosegur en declarar el monto de los fondos que le fueron robados podría tener como explicación, y sería la menos grave, que éstos no habían sido declarados por provenir de casas de cambio clandestinas de Ciudad del Este. Pero según una fuente de este blog se podría tratar de una vendetta narco. Además se apunta a un uso muy particular de la sociedad de transporte de caudales. Un uso que poco tiene que ver con su misión inicial y estaría relacionado con la serie de asaltos de los cuales la empresa ha sido víctima en Brasil y ahora Paraguay.

©Teresita Dussart. Todos derechos de propiedad intelectual y reproducción reservados

En los momentos posteriores al asalto de la bóveda de Prosegur en Ciudad del Este, el 25 de abril -cuarto en su género para la misma empresa de seguridad en un año y medio-, las primeras informaciones se referían a 40 millones de dólares, hasta 60, tanto en las columnas de la prensa paraguaya como brasileña. La suma parecía simétrica al “esfuerzo” criminal: seis rodados blindados, armas de grueso calibre tipo R15, M16, fusil antiaéreo 50, explosivos (probablemente C4, lo cual implica acompañamiento de un experto en explosivos), 40 hombres, varias pistas de escape, territorio fronterizo liberado.

Los ladrones escaparon por barco hacia Brasil. Pero el malestar fue tan grande del lado brasileño por la evidente colaboración con el escuadrón del Primer Comando da Capital (PCC), que a las pocas horas empezaron a hacer circular fotos por parte de la Policía Federal de Brasil en Foz de Iguazú, de un operativo anterior de decomiso de droga, totalmente ajeno a los hechos del 25, con un Cessna 310 derribado y bolsones de droga presentados como el “dinero recuperado”. Todo eso en medio de fotos de algunos de los asaltantes abatidos o arrestados; fotos que sí tenían que ver con el asalto de Ciudad del Este.

Al día siguiente del asalto, Juan Cocci, presidente de Prosegur América Latina, en una entrevista a una radio argentina rebajaba la suma a 9 millones de dólares de 49 que habrían estado en la bóveda. Nueve millones, una suma importante para el común de los mortales, pero no así para el crimen organizado que mueve una tonelada de cocaína por mes, como mínimo, entre Paraguay y Brasil. Los asaltantes habrían tenido la cortesía de dejar detrás de ellos los otros 40 millones presentes en la bóveda. Cinco millones en billetes de cien dólares entran en una valija de cabina; 40 millones son ochos valijas. Ayer, miércoles, la fiscal Liliana Denise Duarte exigió a José Frutos, letrado de la empresa de seguridad en Ciudad del Este, que declare la suma real de lo que fue robado. Por su parte, el otro funcionario del Ministerio Público a cargo de la investigación, Marcelo Saldivar, declaró en conferencia de prensa que se “desconoce” el monto robado y que ninguna de las sumas que circulan en los medios tiene asidero. Finalmente el 27, en horas de la tarde, en su edición digital, ABC Color reveló el monto de,11.720.255 dólares, citando esta vez el Ministerio Público en declaraciones exclusivas al periodista Iván Leguizamón.

¿Por qué tanta opacidad por parte de Prosegur? Después de todo, la empresa es víctima. Es cuanto más intrigante que desde un principio se supo que los fondos provenían de casas de cambio de la Triple Frontera, vale decir financieras implicadas en el lavado de dinero del crimen organizado.

No deja de llamar tampoco la atención el relativo descuido, solo tres guardias, en torno a la bóveda que fue atacada a las 3 am, casi a la misma hora que todos los asaltos anteriores. Cuando los bienes son cubiertos por un seguro y declarados es una cosa, y cuando no es otra; la custodia varia, porque en un caso se aplica un protocolo, en otro no. La cuestión del seguro ocupará, muy probablemente, un lugar cardinal en la hoja de ruta de los investigadores en los meses que viene.

El silencio en Ciudad del Este en torno a lo sucedido es una cuestión de vida o muerte. Sin embargo, tres días después de los hechos se empieza a evocar en ámbitos bien informados el narco Víctor Britez, alias “Chapalo”, como eventual propietario de los fondos. El rumor, que no hemos podido comprobar, es que el robo se debería a una entrega de cocaína no realizada por el narco. Chapalo fue detenido con sus más fieles lugartenientes en 2014 en su estancia de Ybicui (departamento de Paraguarí), donde operaba el condicionamiento de la droga proveniente de Bolivia. Disponía de varios entes de lavado de dinero en Ciudad del Este además de bienes raíces, entre otros, en el recinto del barrio de lujp cerrado “Paraná Country Club”, de Hernandarias. Es en ese country que habría sido planificado el ataque. Los investigadores encontraron en una casa un dron con imágenes de la dependencia de Prosegur. El Chapalo está en la cárcel de Tacumbú, pero eso no significa de ninguna manera que esté inactivo.

Otro rumor persistente, está vez porta sobre Prosegur, cuya lema algo redundante es “Seguridad de confianza”. Según una fuente autorizada actuaría en Ciudad de Este y otras ciudades sensibles como un banco de substitución, bajo un régimen similar al sistema Hawala para narcos de la región y sus financieras o entes de lavado locales. Para ello, la antena local de Prosegur pondría a provecho su sistema de transporte de caudales perfectamente respetable y confiable. Seguridad de confianza…

Los asaltos anteriores a centros Prosegur se dieron en Campina, (Estado de San Pablo, Brasil) el 6 de noviembre de 2015 (se desconoce el monto robado); en Santos, el 4 de abril de 2016 (poco menos de 9 millones de dólares en reales, de los cuales se habría recuperado un tercio); el 5 de julio de 2016 en Ribeira Preto (Estado de San Pablo), con casi 20 millones de dólares en reales, de los cuales nada fue recuperado. En todos los casos se utilizaron coches de alta gama blindados, a veces equipados con ametralladoras pesadas armadas, con capacidad de perforar blindados. Una modalidad que fue utilizada por el crimen organizado bonaerense en los 90 (proveedora de las bandas brasileras y de los traficantes libaneses de Ciudad del Este). Una de esas ametralladoras sobre trípode asesinó el 15 de junio 2016 el narco Jorge Rafaat Toumani, en la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero, frontera seca con Brasil. La logística de los asaltantes, en cada uno de los asaltos rebasa el crimen organizado y vuelca en la táctica paramilitar. Otra convergencia: el asedio se dio siempre a las primeras horas de la madrugada. Algo que también ocurrió el 14 de marzo de 2016, a la empresa Proteger, en Campinas. En ese caso se robaron armas y municiones. Eran las 4am.

Es mucho lo que se sabe sobre las relaciones entre el equipo de asaltantes y cierto traficante de armas libanés, además de proveedores argentinos de explosivos, etc. Pero lo que decididamente no se sabe es a qué fin está destinado el dinero. ¿Simple vendetta entre narcos; financiamiento de una narcoguerilla y/o de terrorismo; agenda política en Brasil?

 

 



Categorías:Corrupción, Latin America, Terrorismo, Uncategorized

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