Severas sospechas de fraude electoral en Ecuador

©Teresita Dussart. Todos derechos de reproducción protegidos

 

 

Las peores conjeturas pesan sobre la validez de los resultados de las elecciones presidenciales en Ecuador. En un lapso de cuatro horas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó la victoria del candidato oficialista, Lenin Boltaire (con B) Moreno, líder de la formación“Pais” (por “Patria Altiva i Soberanía”). Un resultado, según el CNE, que arrojaría un 48,87% de votos para el candidato de la oposición, Guillermo Lasso de la coalición CREO (aglutinada a otras formaciones) y 51,13% para el sucesor designado de Rafael Correa. Muy pocos minutos, previo a la proclamación de la CNE, la ONG “Participación Ciudadana” anunciaba un empate técnico de 0,6%. Margen que el CNE no podría dirimir en el día según declaración de su presidente Ruth Hidalgo en conferencia de prensa.

Un estudio en boca de urna del Centro Cedatos, creditado de un alto índice de confiabilidad, daba Lasso por vencedor en una proporción 53,02% versus 46,98% para Moreno. No sería la primera vez en la historia que una consultora se equivoca. No obstante, las dudas surgen de otros focos. Empezando por la propia injerencia de Correa durante el conteo que él mismo hizo público a través de su cuenta en la red social Twitter, rompiendo con la debida reserva de su cargo, mientras el cómputo se encontraba aún incompleto. El CNE estaba todavía despojando la porción de resultados en su posesión en ese momento.  El órgano oficial no se había aún pronunciado y, a fortiori, no fueron aprobados por la junta competente. Pero Correa ya había proclamado a Moreno presidente por Twitter. A medida que la velada iba transcurriendo, otros episodios de fraude se daban a conocer. Uno de los hechos documentados es el actuar del cónsul de Ecuador en Miami, el cual intentó arrebatar las actas de su jurisdicción.

Cuando el representante del CNE oficializó la “victoria” del oficialismo, visiblemente sobreactuando la noción de “fiesta de la democracia” y de “necesidad de respetar el voto”, la primera reacción provino de César Monje, el director de Campaña de Creo. Este apeló a “impugnar” las elecciones en las 24 provincias. Monje se refirió a un caso concreto de fraude: La inversión de los resultados de una mesa, favorable a Lasso, cuyo número fue contabilizado a favor de Moreno.

Lasso por su parte, en su alocución post resultados CNE, no se quedó atrás, optando por una postura de resistencia: “No podemos permitir que se violente la voluntad popular”(…) “No puede ser posible que el 19 de febrero [primer turno] les tomó 4 días llegar a los resultados de la papeleta presidencial, y ahora en veinte minutos pretenden decir que se apagó el sistema, se quedó fuera de línea, y luego aparecen escrutados los resultados de 20 a 90% del voto. Esto es muy grosero.”  Tomando en cuenta el riesgo que inmediatamente se verificó de disturbios, el líder de Creo advirtió: “Yo le quiero pedir a todos los ecuatorianos: No caigamos en provocaciones”  (…) “Tengamos mucho cuidado. Actuemos de la manera más pacífica pero firme. Nuestras propuestas son legítimas en democracia. Ir a la calle y decir no me roben el voto porque queremos un cambio en el Ecuador “. Lasso también hizo referencia a un episodio de violencia del cual él y su familia fueron víctimas, el martes anterior a las elecciones en el estadio Atahualpa.

Por fin Lasso aseguró que sus “equipos de asesores legales están trabajando para presentar en el menor plazo posible todas las objeciones posibles en el marco de la ley”. Antes de dirigirse a sus votantes, el líder de CREO se entretuvo con el secretario de la OEA. Conversación que quedó registrada en autos. “Han cruzado una línea”. Evocó explícitamente un  “fraude”. Fraude, el cual en su opinión, instalaría “un gobierno que desde ya sería ilegítimo”. “No juegue con fuego señor Correa con el pueblo ecuatoriano. Aquí hay gente que no le tiene miedo”,

Al cierre de esta nota, la prudencia por parte de la comunidad internacional seguía vigente. Ningún jefe de Estado de un gobierno no bolivariano había llamado para felicitar al candidato oficialista. Hasta ahora, el resultado del CNE sólo ha sido celebrado por Evo Morales, Nicolás Maduro y la ex presidente Cristina Fernández.  Moreno representa el ala izquierda de Rafael Correa. Un accidente en 1998 lo convirtió en un vocero de la condición de los discapacitados. Su protagonismo como Enviado especial de Naciones Unidas sobre el mismo tema hizo verter mucha tinta sobre alegaciones de desvíos de fondos públicos durante su estadía de tres años en Ginebra. Fecundo escritor de libros de autoayuda, estos no reflejan un pensamiento político de alto vuelo, sino más bien consideraciones como “Humor de los famosos”. Muy intrigante, Moreno tiene enemigos dentro de su propia coalición.  No fue el heredero natural de Correa, sino el que se impuso por su ferocidad en la lucha de aparato. Correa prefería su compañero de fórmula, el actual vicepresidente Jorge Glas.

De confirmarse su mandato, Moreno perpetuaría la concentración de todos los poderes en una sola mano. Le daría un toque estrafalario y represor dentro y fuera del partido, al estilo de la sucesión Chávez-Maduro.

Lasso, por su parte, tiene un recorrido de banquero en varios establecimientos y experiencia de alto funcionario. Es percibido como el candidato de desconcentración de poderes. Se ha comprometido, entre otras cosas, a revertir la ley de mordaza a la prensa impuesta por Rafael Correa. Durante la década de Correa, Ecuador se benefició de un viento de cola, consecuencial  del alto precio del petróleo. Cuanto éste bajó, no le quedó otra alternativa que proceder a un severo ajuste fiscal. El líder de Creo por su parte apuesta a la diversificación de la económica, a despegar la economía de su dependencia del precio del petróleo, y para ello crear las condiciones de la llegada de inversores.

Después de haber recreado en Ecuador las vicisitudes y peores estereotipos de la violencia política latinoamericana, que Hergé, un belga, supo sintetizar, en el personaje del General Tapioca, Rafael Correa se mudará a Bélgica, de donde su esposa es oriunda. Para el sátrapa, el despotismo es atractivo solo si es él el déspota. De lo contrario prefiere la democracia.

 



Categorías:Latin America

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