Trampa Mexicana en Paraguay

 

Marc Didier, judiciales Tacúmbu.

 

Cuando el 17 de agosto de 2016 la noticia del desmantelamiento en Paraguay de una red de contrabandistas de 485 kilos de oro dio la vuelta al mundo, era demasiado buena como para cuestionarla. ¡Lingotes por un valor de más 22.000.000 US$ en cajones, ostentando como único sello el sticker de la empresa mexicana Samano S.A. de C.V. en la zona primaria de aduana del aeropuerto Silvio Petirossi de Asunción y sin custodia! Tal situación hasta podría haber hecho olvidar los escándalos que golpean a diario a esa administración.  En realidad, los propietarios, la empresa  Samano S.A. y sus socios paraguayos siempre supieron que lo que se veía como chatarra a primera vista era chatarra. Una aleación de la peor calaña que quisieron vender como oro. El único en clamar que no se trataba de oro, siempre fue Marc Didier, un belga residente desde hace 37 años en Estados Unidos que no tenía nada que ver en el esquema. Didier fue arrestado por ser el propietario del Gulfstream III, el avión alquilado para lo que debía ser un vuelo de demostración. La fiscalía de delitos económicos mintió deliberadamente para proteger la conexión mexicana. Para ello debió ensañarse contra Marc Didier.

En relacionesinternacionales.co,  esta es una investigación exclusiva con documentos exclusivos a partir de un caso concreto sobre las complexidades del lavado de activo, sus estafas endógenas, sus ramificaciones internacionales y la increíble corrupción de la justicia paraguaya. 

Desde Asunción. ©Teresita Dussart. Todos derechos de propriedad intelectual protegidos. La reproducción o traducción de la presenta nota esta sometida a previa autorización del autor.

 

Video en el cual se observa José Salazar Tinajero publicitar sus lingotes de falso oro entre el 14 y 18 de junio de 2016. La balanza es la misma que la que se observa en el garaje conocido como “Minería de San Cayetano”. En la mesada, (foto izquierda) hay una valija con lingotes de metal, pero los que aparecen son los más brillantes.  

¿Entre el 15 y 20 de junio de 2016, cuando José Salazar Tinajero, el presidente de la sociedad Samano S.A. de C.V, empresa establecida en Reynosa, Tamaulipas, pesa lingotes de oro en una balanza, dentro de un cuarto del Crown Plaza de Asunción, sabe que son falsos? Esa misma semana, el mexicano originario de Tamaulipas ha celebrado un contrato con La Firma Allianz S.A., perteneciente a Carlos Gustavo O’Higgins. El objeto del contrato es exportar oro. Es muy importante ese dato porque, en sus conclusiones, el fiscal de la Unidad de delitos económicos, Aldo R. Cantero Colman, se respalda explícitamente en el hecho que Salazar nunca estuvo en Asunción antes del episodio de contrabando y por lo tanto no puede ser tenido por responsable del contrabando, objeto procesal de la causa 611/16 (a pesar de ser el presidente de la empresa causante de la estafa, lo cual tampoco es un detalle). Sin embargo, los datos de migración que pudimos procurarnos demuestran que José Salazar entró en territorio paraguayo el 15 de junio y salió el 20 con el otro tamaulipense, su sombra, Juan Carlos Jaramillo García, y su lugarteniente, Manuel Portes, de nacionalidad dominicana. 

Documento de migración con entrada de Salazar que el fiscal Dr. Cantero Colman no puede desconocer y demuestra que miente

Salazar sale del territorio guaraní el 20 de junio, siempre según datos migratorios, y volverá ya a bordo del Gulfstream III, matriculado N111FA el 4 de agosto. Los tres hombres se hospedaron del 14 al 18 de junio en el Hotel Crown Plaza, según consta de las reservas efectuadas. Por lo tanto, miente el fiscal de la causa cuando alega que Salazar no podía saber nada de los preparativos al no encontrarse en Asunción, pero logra con ese argumento que el juez dicte el sobreseimiento definitivo del jefe de la banda, el 12 de diciembre 2016.

La empresa de O’Higgins es encargada por Samano S.A. de C.V. de realizar toda la gestión para la exportación del metal. Así lo establece el contrato redactado en español. Pero no es ese el único contrato firmado por Salazar. El 21 de junio, también en Asunción, firma un contrato, en inglés, con Odelio Toledo, ostentando runflas de “presidente” de una empresa, pomposamente bautizada “Minería San Cayetano”, de Villarrica, localidad rica en reservas auríferas del centro sur de Paraguay.

A la izquierda. Foto de lingotes en la “Minería de San Cayetano” de Odelio Toledo.  

 

A la derecha en la casa de Odelio Toledo, misma balanza que la que es utilizada por Salazar en el Crown Plaza de Asunción, demonstrado una unidad de estafadores entre los dos, establecida desde junio 2016. Probablemente sean los mismos lingotes también que los del Crown Plaza y los que se encontraron en el aeropuerto Silvio Petirossi. 

Puede parecer raro que Samano firme el 18 de junio un contrato con un agente encargado de la comercialización cuando el contrato con el proveedor no está aún cerrado. Pero todo es cosmético. De todos modos, la única empresa en tener la concesión para la extracción de oro en Paraguay es la canadiense Latin American Minerals Paraguay (Lampa). Lo que hace las veces de “mina”no es más que el garaje de Aurelio Toledo, como lo demostró la investigación durante el allanamiento. En su casa se encontraron otros lingotes confeccionados artesanalmente de la misma aleación que aquellos que se encontraron en el depósito de la aduana el 5 de agosto de 2016.

Ese contrato es firmado por dos brancaleones que actúan como testigos de Salazar. Se trata de Manuel Portes Medina, dominicano, y Leonice Fatima Schenkel, brasileña. Dos personas que serán determinantes en el esquema de fraude dentro del fraude. Portes visita la casa de Toledo con un coche alquilado por Salazar y no puede ignorar la realidad de los metales que se extraen de ese garaje. Es impensable que Salazar, él mismo, considerando que se dispone a adquirir oro por un valor de mercado de 22 millones de dólares, no haya ido en persona a visitar la “mina”, teniendo en cuenta que está presente en Paraguay. Si no lo hizo es porque el negocio no era que sea oro, sino que pareciera oro.

La intención de estafar con falso oro a los clientes en Hong Kong -tal vez a terceros, como parte de un sofisticado esquema de lavado de dinero, del cual a la fecha sólo se tienen serias presunciones- la respalda la actitud de ambos, Salazar y Portes. Este último fue contactado por esta periodista por mensajería Whatsapp, el 14 de marzo de 2017. Portes se encuentra detenido en el centro penitenciario de Tacumbú (Asunción). A la pregunta a partir de cuándo supo que no era oro, contesta: “Desde siempre. Siempre supimos que estábamos comprando broncelina”. Es verdad siempre lo supieron. Sin embargo, hasta la ruptura con la empresa Allianz de O’Higgins siempre habla de “oro” en sus correos oficiales.

Salazar en el Crown Plaza en junio

Por otra parte, el vídeo al cual relacionesinternacionales.co tuvo acceso, igualmente filmado en el Crown Plaza muestra Portes realizando él también una suerte de spot publicitario sobre unos lingotes, con un aparato que se presenta como un detector de oro pero es en realidad un gadget. Lo extraño del caso es que Portes, en su declaración indagatoria, adujó no haber conocido en persona a Salazar. No obstante, en el teléfono de Salazar se encontraban las imágenes de los dos.

Tantas pruebas, el fiscal Cantero Colman logra superarlas. Actúa no como defensor público sino como abogado de Salazar. No le tiembla el puño para escribir en sus conclusiones, a propósito de Salazar: “Que de estas circunstancias relatadas surge con claridad (…) que no existe elemento fehaciente que lo vincule [Salazar con Portes], por ende no ha participado en el hecho punible investigado“.

El único motivo para tener el contrato con la empresa de Toledo en inglés es el de poder exhibirlo ante los clientes de Hong Kong. Es parte de la escenificación. La fiebre del oro paraguayo se alimenta de los rumores sobre los varios canales de contrabando, espoleada por la corrupción, en el Estado de Guairá. Curiosamente, ninguna diligencia parece haber sido emprendida para los compradores designados de lo que hubiese sido oro de contrabando, de no haber encontrado más defraudador que ellos en el camino. Poco se sabe de la empresa He Meng Int’l Group Ltd., ubicada en Kowloon (Hong Kong), y el señor Wu Guixiang. No se le preguntó a Salazar. Técnicamente, si se hubiese consumado el contrabando, la He Meng hubiese sido la beneficiaria final del operativo. Obviamente nadie del lado chino sabe que la única licencia previa que acompañó los lingotes, emitida por el Ministerio de la industria y Comercio, evoca 12 unidades de broncelina (500 kilos) y no oro.

Ese certificado fue establecido a pedido de Cristal Esteño SA, el exportador elegido por Portes y Schenkel, la voz de Salazar en Paraguay, después de la ruptura con O’Higgins. Tampoco la fiscalía consideró como algo insólito que Samano S.A. de C.V. celebre tres contratos (He Meng, Minerías Cayetano y Allianz) de extracción, venta y exportación de “oro”, cuando todos los papeles de los metales que compra hablan de broncelina.

La ruptura con O’Higgins es determinante y es ella la que hace entrar en pista la empresa de Ciudad del Este, Cristal Esteño. Entre el 5 de julio 2016 y el 17 del mismo mes, O’Higgins y las empresas potencialmente subcontratantes, como Prosegur exigen documentación. En un correo del 7 de julio de ese año, la directora de ventas de All Way Cargo pide a Portes “copias de los documentos que soportan la operación de compra-venta de la mercadería, es decir su origen. Ejemplo contrato entre Allianz y Odelio Toledo y contrato entre Allianz y su cliente en Hong Kong. Realización in situ de los puntos de origen y destino de la carga a transportar”.

El 6 de julio, para acompañar la carga de “oro” de 52.965.000 USD faltan todos los papeles. Imposible emitir documentos de transporte, contratar una custodia o vehículos blindados y, de modo general, proceder a la parafernalia que exigiría  tal convoy. Es imposible, no tanto porque sea contrabando, sino porque no es oro. Y ellos, los miembros del esquema, lo saben. Salazar está en copia de la mayoría de los correos entre Allianz y Portes, pero no se inmuta como lo haría cualquier jefe de empresa ante una operación de tan alto riesgo que se ve obstaculizada. El 1 de agosto de 2016, Portes comete un error fatal: Rompe brutalmente la relación con O’Higgins por incumplimiento del contrato. En realidad no es Portes quien la rompe, ya que él no tiene potestad, no es parte contratante. El que rompe el contrato es Salazar.

Ya sólo se habla de broncelina

El caso es que a partir de ese momento en los correos ya no se habla de oro, sino de broncelina. Está claro para el esquema defraudador que no podrá hacer pasar el falso oro como oro, porque necesita papeles. No puede sacar los lingotes por una línea comercial. Cambio de estrategia: Shenkel y Portes van a utilizar la facturación de otra empresa, Cristal Esteño, de Ciudad del Este, implicada en todo tipo de contrabando y narcotráfico. Ha pasado un mes desde el viaje de Salazar a Asunción. Deciden alquilar un jet privado ya que les es imposible ingresar chatarra como oro en un vuelo comercial. Portes tiene el contacto de Marc Didier, que es conocido en el sector minero e aviación. Marc Didier, aunque belga vive en Estados Unidos desde hace 37 años, donde dirige la empresa Best Aircraft Deals LLC en el estado de Florida. En ese momento, el propietario del Gulfstream ignora todo de los desmanes ocurridos en las semanas previas y de las intenciones de los tripulantes que no le serán jamás comunicadas bajo ningún soporte. El concesionario, en cambio, les avisa en varias ocasiones que no dispone de Guía Aérea y no puede servir de medio de transporte a una carga comercial. Didier es engañado por Portes y Salazar, que afirman tener la intención de comprar el avión y para eso necesitan de un vuelo de demostración.

El contrato con Samano S.A. de C.V. se celebra el 19 de julio de 2016 y el 30 la cuenta del concesionario es abonada. Se le pagó 325.000 dólares para una cierta cantidad de horas de viaje y con una hoja de ruta libre. Antes de emprender el vuelo, Marc Didier trasmite las copias de los pasaportes de los mexicanos, Salazar y sus dos acompañantes, Juan Carlos Jaramillo García y Juan Ignacio Ontivero Muñoz, al departamento Homeland Security, que le asegura que están “limpios”. Hay constancia de ello en el expediente.

Cuando esta periodista le preguntó a Marc Didier qué sentido tenía para Salazar alquilar un avión de 325.000 dólares más los gastos para transportar lingotes de chatarra, arriesga esta explicación: “Hay dos hipótesis. Una, Salazar viene, es engañado por gente criminal aquí. Que sea Cristal Esteño u otros de los paraguayos que estaban aquí. Le enseñan una cosa, le entregan otra cosa. La segunda hipótesis es que el señor Salazar y Portes sabían y eran socios con esa gente de Paraguay con el propósito de hacer un envío legal para pasar aduanas con lo que era broncelina, sin generar sospechas, y respaldar esos documentos después con documentos de exportación de oro y entrar en mercados financieros con algo que parecía oro, respaldado por documentos aduanero, del Ministerio de Comercio, Ministerio de Minas. Existen esos documentos. Sabemos que aquí se pagó para emitir documentación de esos ministerios para hacer aparecer un cargamento totalmente legal. Entonces ellos alquilan un avión para hacer sospechar que hemos llegado con el oro en él y nadie va a tener duda porque nadie va a gastar 500.000 o más para cargar 1.000 dólares de metal. No tiene absolutamente ningún sentido. O fue engañado o es parte de un complot”.

Por haber compartido calabozo con los mexicanos y Portes, Marc Didier sabe que no existe ninguna animosidad entre ellos, puesto que desde el principio todos trabajaban en un mismo plan de estafa, de lo que el fiscal Colman prefiere púdicamente evocar como “denominado oro” para falso oro.

Colman tiene el sentido de la litote. Logró concitar un texto surrealista por el cual concluye: “Si bien es cierto existen documentos firmados por el Señor José Salazar Tinajero, de buena fe con los señores Aurelio Toledo Supuesto Minero, le exige al señor Toledo ciertos documentos a fin de exportar específicamente Oro, no así broncelina, negocio que no pudo finalizar”. El fiscal sobresee a Salazar el 12 de diciembre por no haber podido “finalizar” el contrabando de falsos lingotes, aquello mismo por lo que es instruida la causa. Toledo, por su parte, es eufemísticamente calificado de “supuesto” minero, siendo que el expediente deja a las claras el tipo de actividad “minera” que ejercía.

Una semana después de ese extraordinario sobreseimiento, el belga, quien ni ha firmado ni ha finalizado nada de semejante a Salazar y que no ostenta ninguna relación con el supuesto “Minero”, sigue en Paraguay indagado desde hace casi ocho meses en una primera causa por “contrabando” a la cual se le suma desde diciembre 2016 otra por “estafa” (precediendo de pocos días el sobreseimiento de Salazar). Apertura de nueva causa, sin ningún elemento nuevo que no sea los expuestos aquí, que son también los que figuran en la causa por contrabando. Es una duplicación de la primera causa con hechos documentados, todos abrumadores en contra del sobreseído. En ese infierno corruptivo, Marc Didier por su parte no ve sus ocho hijos, seis biológicos y dos adoptados, además de sus cinco nietos.

Cada semana que pasa, se le presentan personajes de medio pelo que le van a arreglar “eso” en una semana, a condición de pagar una coima. Él lo único que quiere es justicia. Es a todas letras víctima de un fraude y una colosal mascarada de impunidad a favor de José Salazar.

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