Galeano pide la reapertura de las causas contra la mafia bonaerense

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Una audiencia para la historia

©Teresita Dussart Todos derechos de propriedad intelectual y reproducción reservados.

El jueves 17 de noviembre 2016 el ex juez Juan José Galeano abrió la boca para contar lo que venía callando desde que fue destituido por el Consejo de Magistratura y que le fuese retirada la causa AMIA. Si su silencio fue su peor enemigo para unos, su protección para los otros, el daño mayor fue para la causa AMIA y para la Justica en general. La desgracia del que tuvo las causas más altisonantes de narcotráfico y corrupción de Argentina en los treinta últimos años benefició a la conexión local del atentado, nunca más investigada.  Por decisión del TOF3 toda la camada de policías y acolites encarcelados por el entonces magistrado fueron sobreseídos. El fallo sería luego revocado en 2005. Pero esa revocación es omitida como un detalle. En la línea de tiempo que va de la sentencia del TOF3 a la revocación de la Corte Suprema, se utilizó el fallo para hacer cerrar todas las causas relacionadas a la “maldita policía” y elementos militares cercanos al Modin Duhaldismo. Eludiendo el fallo revocatorio, se gestó una de las matrices criminales más nocivas de América Latina hasta la fecha.

Memoria Activa/Complicidad Activa

Durante su descargo ante el TOF2, el ex juez instructor del atentado terrorista del 18 de julio de 1994 puso el foco sobre la coincidencia de intereses entre la asociación Memoria Activa y el kirchnerismo. Convergencia de intereses que colude en el punto en el cual se encuentra todo el ex equipo investigativo: el banquillo de acusados. Para asistir a la declaración de Galeano, esa organización era la única representación de familiares de víctimas presentes en la sala. La connivencia destacable a simple vista entre la asociación de víctimas con la defensa del ex comisario de la Policía Bonaerense Juan José Ribelli, hoy querellante contra el ex juez, es tal como cuando Pablo Jacoby celebró boyantemente, en los pasillos de tribunales en 2004, la liberación de toda la camada de policías involucrada en la entrega de la Trafic utilizada para el estrago que causó 85 muertes y centenares de heridos.

Lejos de arrepentirse, a doce años de distancia, Galeano pidió a que se reabran todas esas causas que Pablo Jacoby obró a hacer cerrar: “Es menester que la verdad se despierte y dejemos de bailar todos la danza de los delincuentes. Yo me puedo haber equivocado pero no soy un delincuente. Tampoco lo son muchos de los que aparecemos como imputados. Pido humildemente que no se equivoquen señores jueces y que hagan lo posible para que se reabran todas las causas que entre gallos y medianoche los imputados querellantes lograron que se cerraran consagrando la verdadera impunidad, aprovechándose de un fallo ridículo del Tribunal Oral Federal 3 que fue revocado en graves términos por la Corte Suprema. En el mientras tanto, entre el dictado del fallo y la resolución de la Corte, los delincuentes consiguieron su objetivo. Obtuvieron el cierre de todas aquellas causas donde se investigaban gravísimos hechos de corrupción pública y habría que analizar la conducta de aquellos jueces que se hicieron eco de esa letanía de la nulidad y resolvieron lo más fácil a pesar de que el caso no estaba firme. Como todos saben, ese fallo del TOF3 es nada más que un sesgado relato que le convino políticamente a muchos. Pero al final, aquella decisión de la Corte Suprema dictada en duros términos contra el TOF3 puso un poco de orden”.

Lo que se llevó puesta la decisión del TOF 3 consiste en aquellas causas que se investigaban en la justicia provincial, especial pero no excluyentemente en Lomas de Zamora. Hechos que iban de secuestro, homicidio, financiamiento ilícito y todo un abanico de delitos violentísimos. Una de esas causas instruidas hasta 2004 por la Dra. Silvia González estaría en el Juzgado de Garantías 4 de La Plata.

El haber enterrado todas esas causas permitió a la mafia ribelliana dar un tremendo salto en calidad hacia la criminalidad de cuello blanco asociada a personal políticamente expuesto, ya no duhaldista, sino kirchnerista. También propició el auge del narcotráfico afianzando la morfología del narco estado. A cambio, el kirchnerismo le brindo a la camada sobreseída por el TOF3 una protección política infalible, cuando no fueros. Protección cuyo punto paroxístico consistió en organizar el juicio de todo el equipo investigativo en las postrimerías del mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Para poner en contexto el juicio en el cual los ex investigadores son imputados, Galeano se resolvió a proceder a una suerte de debida diligencia de la querella. Apuntando a los fiscales, “el coordinador de los Sres. Fiscales aquí presentes, [Juan Patricio] Murray, designado por la Procuradora de CFK, Alejandra Gils Carbó, conforme a lo que él mismo hace público a través de las redes sociales, adhiere al Movimiento Evita, liderado por un imputado en esta causa, el Sr. Pérsico. Hay informes en la causa que así lo indican. Luciano Hazan, antes de ser abogado del Ministerio de Justicia, era abogado de alguno de los querellantes. El Dr. [Alejandro] Rúa, desde su asunción acompañando a Nilda Garré en la Unidad AMIA se dedicó a boicotear la investigación haciendo un copy-paste de todo lo que hacía el Juzgado a mi cargo. Garré empezó ahí y terminó nada menos que en el Ministerio de Defensa con el General Milani. Rúa se dedicó a acompañar a [Guillermo]  Moreno, [Héctor] Timerman y otros funcionarios K que recorren los pasillos de este edificio, implorando que no se reabra la denuncia de [Alberto] Nisman por el encubrimiento de este atentado ¿No les resulta raro?  Los abogados de algunos querellantes eran pagados por el Estado con contratos anuales que duplicaban los 400.000 pesos de Telleldín, por ejemplo los de Burstein [ Sergio, organización militante kirchnerista: Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA 18-J]. Y, finalmente, los imputados querellantes del fondo, quienes gracias a sus amistades apostaron a Aníbal Fernández -con quien compartieron abogado- aportando a la campaña de continuidad de la impunidad real del caso AMIA para tratar de zafar de una condena que debió haber sido. Me refiero a los policías y al Dr. [Gustavo] Frasquet. No digo nada del Dr. [José Manuel] Ubeira quien acompañó la gestión K desde Parques Nacionales y ambos sabemos que no puede identificar un potus”.

No sabe de terrorismo pero sabe de mafia

Galeano haciendo referencia a Aníbal Fernández es importante y tal vez sea un matiz perceptible por unos pocos observadores de la sociedad criminal argentina. Pero Aníbal Fernández es el nudo gordiano del duhaldismo que Cristina Fernández recupera a principio del milenio, después de haber primero utilizado y luego anatemizado al ex gobernador de la provincia de Buenos Aires y presidente Eduardo Duhalde. Aníbal Fernández fue una de las cuatro personas que negoció en nombre de Duhalde, en 1994, el pago de la coima a los miembros del Modin y es también el que hace el enlace entre lo peor de la Policía de Buenos Aires y los ex carapintadas, todos investigados por Galeano. Todos personajes con participación activa a distintos niveles en la preparación, conocimiento y comisión del atentado. La reapertura de la causa N° 3228 por pago de sumas de dinero a diputados del Modin, juzgada por el juez Emir Caputo Tartara, podría aportar una nueva pista para explicar los 9 millones de dólares percibidos por el diputado Emilio Morello y los 2,5 millones de dólares cobrados por Juan José Ribelli poco días después del atentado, fondos provenientes de Ciudad del Este, en ambos casos de un bolsillo perteneciente al hampa de muy alto vuelo libano-paraguaya. Esos hechos fueron investigados por el juez Juan José Galeano, y luego se cortó. Nadie más investigó. No se agregó una línea al expediente.

Por otra parte, Galeano refiere al Dr. [Juan] Murray, uno de los fiscales, como estando relacionado orgánicamente a Emilio Pérsico. Ese es un dato muy importante. Emilio Pérsico no sólo es un puntero antisemita abundantemente utilizado por Cristina Fernández y citado en las escuchas del fiscal Nisman (muy probablemente asesinado). Pérsico es una pieza central de la sociedad criminal que fue investigada por Galeano, como consta por un oficio del 5 de septiembre de 1994. Además de ser investigado en asociación a otras personas como Ricardo Horacio Elía (Shamsuddín), Héctor Villalón,  Eduardo Soares y otros más, Pérsico tiene relaciones con un tal Máximo Fernando Nicoletti, del cual ya hemos hablado en este portal. Montonero, luego represor para Prefectura Naval, Nicoletti es un pirata del asfalto especializado en blindados. Según fuentes judiciales provinciales en declaraciones a este portal, y aunque nunca pudo ser probado existen sospechas inquietantes de su participación en el caso conocido como el Triple Crimen de 2008. Máximo Nicoletti ostenta una presencia importante en la localidad bonaerense de General Rodríguez. El atentado Amia hace el enlace entre pasado y presente del crimen organizado. [1]

No me caben dudas de que los imputados-querellantes son los que más cerca del coche bomba estuvieron y si hubieran obrado y honrado su uniforme el hecho no se hubiera producido“.

Durante la audiencia, Galeano confesó que cuando recayó en su juzgado la causa Amia no sabía nada de terrorismo. También recordó su protagonismo como juez instructor en la causa de narcotráfico, conocida en 1994 como causa Canarias.  Galeano no sabía de terrorismo pero sabía de mafia y ese saber le iba a dar un toque providencial a la investigación que conduciría a internarse en los “bolsones de corrupción”, tal como los definió él mismo. El atentado de 1994 demostró ser un crimen complejo que no obedecía a las claves del atentado terrorista “clásico”.  El caso Canarias para los milenials es un hecho totalmente desconocido. La investigación de Galeano culminó el 8 de junio del 94 desbaratando una banda que desde Argentina traficaba drogas hacia las islas Canarias (España). En aquel operativo fue detenido uno de los cabecillas del cartel de Cali, el colombiano José Padilla Etcheverry, y  se incautaron 23 kilos de cocaína. La causa rozaba peligrosamente a Duhalde, que ya había zafado tres años antes del denominado narcogate, tal como fue nombrado por la prensa en ese momento. Entre las conversaciones registradas, una apunta a la situación de Duhalde ante las elecciones. Duhalde andaba “como loco”. Aparece un Hugo Cañete en esa causa y Cañete es un apellido de peso propio en lo que sería la causa Amia.

Wilson Dos Santos

Un personaje muy importante de la causa Amia, fue el escort boy brasileño Wilson Dos Santos. El hombre supo que un atentado iba a ocurrir y lo advirtió en dos sedes consulares pero no fue escuchado. Galeano reveló en la audiencia que cuando le nombran a Dos Santos transforman la cronicidad del testimonio. Ese es otro hecho irrepetible de sabotaje del trabajo de instrucción. “Diez días después del atentado –el 28 de julio de 1994- el área jurídica de la Cancillería nos informó la existencia de Wilson Dos Santos pero nunca nos contó que había concurrido a advertir antes del atentado sino que lo hizo después”. Todo el mapa de contactos de Wilson dos Santos lo sitúa en el epicentro de la conexión local, con fluidas relaciones con diputados del Modin y su contraparte de Ciudad del Este, por lo cual su fuente no cabe dudas pertenece al esquema terrorista. Wilson dos Santos es tal vez “El” error de la investigación Amia, siendo el testigo que permitía ir directamente a la resolución de la investigación con conocer su fuente.

Kanoore Edul

Parte importante de la declaración de Galeano en sede judicial fue dedicada a contestar las acusaciones de la querella en cuanto a su protagonismo en lo tocante al hombre de negocios siro-libanes Alberto Kanoore Edul. A partir del año 2000, cuando ya las dos ramas de la conexión local (armas y brigada) se han puesto de acuerdo sobre una línea de defensa común, tras la intervención del abogado de Carlos Telleldín, Víctor Stinfale, Pablo Jacoby empieza a darle cuerpo a una nueva denuncia. El eje es la supuesta existencia de una orden presidencial del entonces presidente Carlos Menem, que habría sido retransmitida por Munir Menem a Galeano para impedir el allanamiento de la casa de Kanoore Edul.

Se puede decir de la historia judicial argentina, sin exagerar, que Kanoore Edul fue probablemente la persona más investigada. La prensa local en ese momento da cuentas de todos los pasos de la instrucción.  241 líneas de teléfonos de amigos y familiares de Kanoore Edul fueron interceptadas, titula un diario local.  “Al entregar mi investigación al Dr. Canicoba Corral, estas hipótesis habían reunido 77 cuerpos en el Legajo 129 de KE [Kanoore Edul] y 66 cuerpos en el Legajo 74”.

Kanoore Edul es instalado porque ostenta el mérito causal, debido a su parentesco menemista, de alejar la investigación de la conexión Modin Duhaldista. Es un hecho que la mayoría de los ex Modin tendrían responsabilidades edilicias durante la década kirchnerista y los referentes de la línea policial serán socios de los negocios espurios de la década. Fue importante salvar al soldado que de Ryan no tiene nada. Por otra parte, la denominada Pista Siria y su supuesto encubrimiento hace portar la responsabilidad sobre el Estado.  O sea, la instalación de la hipótesis de encubrimiento de Kanoore Edul mata dos pájaros de un tiro: genera impunidad para los mafio terroristas, entongados en el rol de víctimas de Galeano, y genera además indemnizaciones más importantes para Memoria Activa, así como para a todos aquellos que harán una fortuna lucrando sobre la tragedia de Amia.

Lo interesante del caso es que las líneas que acercan Edul a la mafia bonaerense, entre otras la relación de parentesco a través de su primo, el suboficial de la policía bonaerense Victor José Chaban, esas no preocupan la querella. Como tampoco preocupó a Memoria Activa, que durante toda la década de sus protectores políticos, hasta 2014 en todo caso, Kanoore Jacinto Edul y luego su hijo estuviesen registrados en el Sistema de Proveedores del Estado (SIPRO), como lo recordó valientemente Galeano durante la audiencia del jueves pasado.

Claudio Lifschitz

A fines de los 90, una estrecha relación se establece entre Pablo Jacoby y Claudio Lifschitz, el prosecretario instalado en juzgado de Galeano por el comisario Jorge “Fino” Palacios, pero que ya no ocupa esa función desde 1997. A pesar de los problemas que esa situación creó, Galeano dice tenerle estima al ex comisario, aunque agrega “me hizo algunas, como instalarme Lifschitz”. En 1998, recuerda Galeano, éste “escribió un libro: ‘AMIA la investigación por dentro’ (…)“. En dicho libro no se refiere al presunto llamado de Munir Menem, del cual ulteriormente sería el principal y único testigo.

Esa parte es importante porque en Lifschitz se cierran todos los factores del hundimiento de la causa. El ex policía federal aporta el factor político menemista, roba el video en el cual se le propone 400.000 dólares a Carlos Telleldín dentro de un programa de testigos, que luego sería instrumentalizado por Stinfale, y es el testigo estrella de Memoria Activa y a su vez de Cristina Fernández. Es un lineamiento totalmente coherente con el proyecto de lograr la impunidad para los socios de la mafia bonaerense.

Recién a partir del año 2000/2003 Lifschitz y su madre comenzaron a contar con el asesoramiento personal y profesional de Pablo Jacoby en un sinnúmero de casos civiles y penales. (…) En el año 2000, reformulando notoriamente su postura y atendiendo requerimientos de quienes lo beneficiarían, escribió bajo un título distinto “AMIA Porqué se hizo fallar la investigación“.

Otro que recibirá asesoramiento de Pablo Jacoby es el antisemita y ex Personal Civil de Inteligencia (PCI) durante la dictadura Juan José Salinas, bardo de la pista Siria. Otra persona que Galeano tuvo a bien de traer a colación en su recuento de lo que representó la instrumentalización política y mafiosa del factor Kanoore Edul.

Jacoby, Lifschitz, Salinas, Cristina Fernández, construyeron un Galeano sesgado por su supuesto menemismo compulsivo. Una teoría que no hubiese podido cundir si no fuese porque el pueblo argentino es un pueblo de memoria no solo no activa, sino corta.  Galeano fue efectivamente como lo declaró ante la Corte, el juez que instruyó la causa del falso fiscal Jorge Damonte. Damonte era el hijo de la tarotista del ex presidente Carlos Menem, Teresa Gordon. Una causa antimenemista por excelencia. En las escuchas, las cuales estarían archivadas en el TOF1 y que no pudimos consultar se podría escuchar, según Galeano, las estrategias procesales para sacar al juez del caso Amia en 1998.

Galano dice en un determinado momento: “Finalmente, todos ustedes estarían tratándome como una suerte de Juez esquizofrénico. Por un lado investigaba a la ministro de Menem María Julia Alsogaray, al fiscal designado por Menem Damonte que pretendía ser juez federal, a Matilde Menéndez por su acción frente al PAMI del estado de Menem, lográndose elevar a juicio los casos y obteniéndose la condena del ex fiscal, de la ex ministro y de varios directivos del PAMI; investigaba a Yalal Nacrach, sobrino preferido del cuñado de Menem, Emir Yoma, y a Menem cuando el testigo C dijo que había recibido 10.000.000 US para encubrir el atentado y le encontré una cuenta en suiza con 700.000 US y, por el otro, en el caso más relevante de mi carrera, ‘encubría’ a Menem de no se sabe qué”.”Habría investigado a todas esas personas y no al Papanata de Kanore Edul”, declara Galeano en el único arrebato de su exposición.

Cuando Galeano dicta la resolución de falta de mérito a favor de Alberto Jacinto Kanoore Edul, el 26 de febrero de 2000, confirmada por la Cámara, y que se decide a profundizar la investigación en relación a sus posibles contactos con la Policía Bonaerense y con elementos fundamentalistas, Nisman, que ya estaba trabajando en relación al caso desde el 97 no apeló a la Falta de Mérito, recuerda el ex juez de la causa Amia. Y agrega, tampoco lo hizo Memoria Activa “ni ninguno de los Familiares que aquí cuestionan esta situación”. El único en apelar fue la DAIA, en explicita referencia a “la relación con los Policías Bonaerenses”. Aquello mismo, la dimensión tabú-, la conexión local-, lo que bajo ningún pretexto ni Cristina Fernández ni Memoria Activa quisieron siquiera evocar y por eso no apelaron, de modo a que no se profundice, porque en realidad los encubridores son ellos.

Lo importante aquí, resume Galeano, es que no se pudo establecer que “Kanoore Edul y Telleldín se conocían, pero sí que Telleldín y y su banda conocían a todos los policías imputados querellantes de este juicio”. En una declaración probablemente la más impactante de todas, en lo que supone a la seguridad para el ex magistrado, agrega: “No me caben dudas de que los imputados-querellantes son los que más cerca del coche bomba estuvieron y si hubieran obrado y honrado su uniforme el hecho no se hubiera producido“.

Nisman

Finalmente, en su declaración tampoco omite evocar el caso del ex fiscal Alberto Nisman, que trabajo en la causa desde 1997: “Pese a que Nisman se encontraba interviniendo como fiscal en la causa A.M.I.A. desde el año 1997, y siendo que nunca solicitó el mínimo impulso de esta línea de pesquisa, decidió por razones de conveniencia sumarse al cuento de Lifschitz, también cooptado por los servicios de Inteligencia. Ello aun cuando el fallecido Nisman hace apenas unos años reclamaba la prisión perpetua de los policías, a quienes consideraba como ‘la conexión local del atentado’”.

Quiero terminar esta primer parte de mi declaración refiriéndome al uso de esta historia políticamente ajustada a las necesidades de los Kirchner y de aquellos que tenían a cargo la investigación. Cuadro relacional perfectamente conocido ya en 1994 y reinvestigado en varias oportunidades hasta en 2000”.  Galeano fue el primero en investigar las causas de corrupción del Kirchernismo, que de no haber caído en desgracia, por las mismas razones, la historia argentina de la última década hubiese sido tal vez distinta. “Fui el primero en allanar la Secretaría de Transporte de [Ricardo] Jaime. Fui el que intentó investigar el complot para derrocarlo que falsamente denunció el entonces presidente Kirchner para ganar espacios de poder. Fui el primero que investigó a la Policía Federal de Kirchner en sus manejos extraños en el Hospital Churruca, y también de los primeros jueces en recibir presiones de la presidencia K, y les aseguro que no eran menores. No era un llamado telefónico del hermano del presidente como se inventa en este caso. Pregúntenle si no  a [Carlos] Zanini cómo me conoció. Nunca hice denuncia de ese comportamiento porque nunca quise exhibir debilidad ante nadie y además porque estoy convencido que los Jueces debemos ejercer la magistratura con coraje y no asustarse por los manotazos de los políticos y las amenazas de los policías corruptos. Fui el que pedí la captura de Luis Fernando Esteche por su implicancia en atentados ocurridos en Plaza de Mayo e inmediaciones en septiembre de 2004, sin conocer entonces sus relaciones con la Embajada de Irán, Rabbani y cómo se elaboraba el verdadero encubrimiento del caso AMIA mediante acuerdos secretos a alto nivel político con el gobierno K. Con sorpresa, descubrí que los intereses del dinero de la Provincia de Santa Cruz se depositaban en una cuenta particular del presidente Kirchner y se hacían giros como si se tratara de fondos particulares. También fui el primero en escribir en una causa judicial que Lázaro Báez y Rudy Ulloa eran testaferros de los Kirchner. Al día siguiente, me sacaron el Juzgado que tenía a cargo, en el cual tramitaba el caso y colocaron nuevos jueces”.  Galeano también investigó al presidente Adolfo Rodríguez Saa, defendido por… Jacoby. Esa es la triste realidad del Capitán Dreyfuss argentino.

Todo el mundo en el ámbito judicial sabe que lo único que se hizo en la causa Amia, lo hizo Galeano. Es un secreto a voces que cuando la nueva Unidad de Investigación Especial de la Amia necesita de una información envía un mensajero a Galeano porque reconocen su trabajo, pero no tienen el coraje de admitirlo. Toda la matriz político criminal argentina está en las más de 500 pistas investigadas por el ex juez. La reconstitución del tríptico compuesto de la doble conexión local y su ramificación internacional de lo que fue un atentado mafio terrorista de una complejidad paradigmática son todos hechos voluntariamente ignorados.

[1] La mafia Bonaerense, retranscripción completa de conferencia en la sede porteña de la Universidad de Bologna. https://relacionesinternacionales.co/2016/06/05/la-mafia-bonaerense-retranscripcion-conferencia/



Categorías:AMIA, Argentina

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