El libro más peligroso de todos los tiempos

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Si el Corán fuera publicado en el siglo XXI, en un estado de Derecho acuñado por el respeto de los derechos humanos, el autor se vería infligido de una condena por apología del genocidio y varios otros delitos infamantes. Mientras la expansión del Islam se extiende como religión adventicia en Occidente y ya no duda en exhibirse bajo sus demostraciones más ostentatorias, el Corán sigue siendo la gran incógnita. ¿Qué dice de verdad el libro precursor con 13 siglos de antelación a Mein Kampf?

 

© Teresita Dussart Todos derechos de reproducción reservados

 

El Islam es la religión de más rápido crecimiento. Según un estudio del think tank Pew, los musulmanes, entre 2016 y 2050 pasarán de 1.600 millones a 2.760 millones, es decir un tercio de la población mundial. En algunos países de su esparcimiento durante las últimas cinco décadas -esparcimiento ya no por el poder del sable y la espada sino por la fuerza motriz demográfica a través de la dinámica migratoria-, la Religión de los Sometidos aparece como segunda religión “nacional”. Es el caso de Francia y de muchos países europeos.

Se sabe del Islam primero lo que aparenta

Progresivamente, las poblaciones expuestas a costumbres ajenas a la de sus valores terminan por familiarizarse con los signos visibles de esa religión. En algún caso se trata de la expresión más agradable del famoso “vivir juntos”, aquel relacionado con un cosmopolitismo culto. En realidad, esos signos visibles, al apostar años tras años a una mayor ostentación y al ser cada vez más importante en número la comunidad musulmana, son percibidos como cada vez más invasivos en el sentido pleno de la palabra.

En promedio, una persona en Europa occidental en zona urbana, mismo con un bagaje cultural medio bajo, debe saber, lo quiera o no, lo que es el “Ramadán” (ayuno anual, pilar de todo musulmán), el Zakat (caridad obligatoria, cuyos beneficios están reservados sólo a los miembros de la colectividad musulmana), un autóctono se sabe “Takfir” (el infiel, es decir aquél que es fiel a otra religión o a otra rama del islam, el ateo, en sí todos los habitantes del país de acogida antes de su conversión al islam); la misma persona ha aprendido a hacer la diferencia entre hidjab, burka,  nikab, sitar y todas manifestaciones vestuarias de la mujer islámica, y dejado de percibirlas como prendas estrafalarias o disfraces; sabe que el primer “hedj” (peregrinación a la Meca) creara un antes y un después entre sus vecinos. Esa misma persona, si tiene hijos en una escuela pública de un barrio que no esté entre los más privilegiados en zona o muy urbana o muy rural, deberá consentir a que sus hijos coman carne halal, es decir carne de animales desangrados en condiciones de sufrimiento animal atroz. Que condene o no esa práctica, ni pincha ni corta ante la prioridad superlativa que es de no perturbar la susceptibilidad de las familias musulmanas.

El Corán, la parte invisible de ese iceberg

De lo que pocos saben, a pesar de padecer de sus consecuencias, es del contenido del libro sobre el cual se fundan todos los motivos razonables de las poblaciones musulmanas de querer huir, a toda costa, de su tierra en busca de sociedades más clementes para la especie humana. Ese libro que primero envenenó la tierra de origen de los migrantes y luego se expandió en las naciones receptoras es el Corán. Más que libro es un dispositivo altamente explosivo cuyo contenido inflamatorio se libera a medida que el discípulo incorpora sus “enseñanzas”.  Para los musulmanes se trata de la revelación del arcángel Gabriel a su profeta Muhammad. Es un compendio de textos que recupera desfachatadamente parte de la tradición abrahamica y cristiana, en una patraña por momentos delirante, para luego condenar al fuego del infierno a judíos y nazarenos.

Se abra por donde se abra el Corán, no hay una página que no libere un contenido de odio enfermizo.

El Corán es considerado por los musulmanes como entidad increada a pesar de su historicidad perfectamente circunstanciada. Como todo lo que atañe al islam es muy esquizofrénico, tampoco es discutido por  ningún “sabio” del Islam el hecho que fuese escrito tras la muerte de Muhammad, por el Califa Utman Ibn Affan (644), o por lo menos que este haya recopilado los textos esparcidos. No pudo ser escrito por Muhammad ya que éste era iletrado. Utman era su yerno y pariente a su vez, por rama paterna (aunque Muhammad fuese hijo ilegítimo).  Utman será asesinado por haberse quedado con el botín de los bienes robados en la fase de la sangrienta expansión en Asia Menor, Persia y África. El bandolerismo de Utman y Muhammad impregna el Corán de modo irrefutable.

La palabra de tu Señor es una veracidad y justicia completas, no hay nada que pueda hacer cambiar Sus palabras” Sura 6: 115. El Corán es invariable y cualquier veleidad de modificación es asimilable a la apostasía (condenada a muerte por el Corán) o fitna (veleidad de separar los musulmanes.) Tentar la exegesis de un libro sagrado es en todas las religiones portador de un riesgo de cisma. Prevenir la “fitna” es una de las tantas obsesiones del Islam. Sin embargo, desde el principio, la sucesión del Profeta es objeto de divisiones asesinas. Casi todos los califas, Rashidun, Omeyades y Abasíes que sucederán al Califa durante tres generaciones, serán asesinados por otros aspirantes a Califas. Pero los redactores del Corán le han puesto cantidad de candados dogmáticos al Corán, para que la división si se hace, se haga por el botín pero en ningún caso por la interpretación del texto fundador.

Resurgimiento del Corán2016-09-29-20-37-33-1

La mayoría de los musulmanes, afortunadamente para los servicios de seguridad del mundo, ignoran el contenido del Corán, descontando alguna que otra sura emblemática. Por lo tanto viven algo más pacíficamente que los que lo leen a diario. A lo largo del siglo XIX bajo las administraciones coloniales y luego las administraciones dictatoriales laicas del siglo XX, el sentimiento religioso fue relegado a un segundo plano, detrás de otros valores relacionados al proceso de construcción nacional y la doxa anticolonialista.

Es sólo a partir de los 70 del siglo pasado, cuando surge por parte de las petromonarquías del Golfo la necesidad de legitimar su poder absolutista, que el Corán y su poder de nocividad empieza a repuntar. Particularmente para la casa de los Saud, guardianes de los lugares más sagrados del Islam, sin por lo tanto ser “descendientes del Profeta”. Una suerte de incongruencia de origen acorde a la cosmogonía tribal del Islam.

Abdul Aziz “Ibn Saud” no habría podido conquistar el territorio más rico del mundo en 1876 y mantenerse en el poder sin la ayuda de Mohammed ibn Abdul Wahhab, fundador del wahabismo, una corriente ultra fundamentalista que pone el eje en la estricta aplicación de los preceptos del Corán. A pesar de ello, los Saud siempre sufrieron la amenaza interna de ver su poderío cuestionado, al ser considerados como usurpadores. En 1979, Juhayman Al Otaybi, el primer Osama bin Laden del siglo XX, copo la Gran Mezquita con sus seguidores. Ese gesto suicida marcaría un antes y un después securitario para el resto del mundo.  Los Saud entendieron que solo serían respetados apretando las tuercas del fundamentalismo coránico, siempre una vuelta más. Eso sí, a condición que la expansión de los grupos wahabitas más ultrajantes vayan a desplegar sus bajas obras asesinas fuera del reino.

Una civilización nacida de tal texto fundador necesariamente será propensa a la violencia, a la pobreza y al odio tribal.

Es en los años 70 que en el reino Saudí se crea el grupo Al Jamaa Al Salafiyaa, de aquellos que se llaman entre ellos salaf, es decir “piadoso”. Ese grupo que inspira hoy tanto los grupos yihadistas como los movimientos quietistas de expansión por la conversión y la fuerza demográfica, tiene como doctrina no hacer nada que no se hiciese en la época del Profeta, en el siglo VIII y en la península Arábica. Aun viviendo en Londres, Ámsterdam o París en el siglo XXI. El Wahhabismo y el Salafismo constituyen los dos ejes principales de predicación y combate del Islam.

De allí surge también el redescubrimiento del Corán y de ciertos haddits de la Sunna a través del tejido de escuelas coránicas, mezquitas, centro islámicos financiados por los estados del Golfo. Los yihadistas en la zona de Siria, Irak, en Mali a través de Boko Haram o en otras zonas del mundo donde impera el flagelo, no hacen estrictamente nada que no esté preconizado u ordenado en el Corán.

La barbarie de Isis es muy parecida a lo que se practica en el día a día en Arabia Saudí bajo el imperio de la Sharia: esclavitud, trata de personas, extorsión a los “infieles”, aplicación de la política de la tierra quemada, compulsión sexual obsesiva, ignorancia asumida de las leyes físicas en nombre de un seudocientismo que ya hubiese sido ridículo para el Medioevo europeo. Utman dice en un haddit que el Profeta era iletrado y la imitación del Profeta es compulsiva para un salafi. Tal vez por eso es que la mayoría de los conversos son a menudo los últimos de la clase.

A pesar de ello, existe una creencia instalada en Occidente del Corán como libro de una religión de paz, amor y tolerancia. Un libro que promovería la emancipación de la esclavitud, un libro que sería favorable a los derechos civiles. Precisamente por esos lugares comunes instalados a partir de la ignorancia, a los islamistas moderados les provoca un enorme dolor de cabeza justificar aquellas suras que lejos de condenar la esclavitud, la promueven reincidentemente.

Lo que sigue son algunas suras del Corán. Algunas son más violentas que otras. Las suras 9, at-Tawba (Retractación) o la 8 (Botines de Guerra) apelan al exterminio de los no creyentes en varios versículos. Son en todo comparables a Mein Kampf.  Pero todas, las 114, hacen la apología del odio, si no del exterminio, del castigo por el fuego del infierno a veces con lujo de detalles para los no musulmanes. Otras “simplemente” injurian, promueven la violencia sexual, física, psicológica hacia las mujeres, alimentan la codicia, la sed de botín de guerra, de dinero mal habido, el tribalismo y una infinidad de males.

Lo que es seguro es que, se abra por donde se abra el Corán, no hay una página que no libere un contenido de odio enfermizo. De esa doxa depende no solo la seguridad del mundo sino las libertades, la paz civil, la perennidad de los valores fundadores del mundo occidental. No es de extrañar que fuera de las garras de las dictadura, como las de Gammal Abdel Nasser, Mustafá Kemal Ataturk, los al-Assad padre e hijo, Saddam Hussein, Chadli Bendjedid y muchos más, una civilización nacida de tal texto fundador sea necesariamente propensa a la violencia, a la pobreza y al odio tribal. El Islam interpolado en democracia, o se asimila y se pierde o vuelve a sus raíces exterminadoras.  Lo que los predicadores coránicos del wahabismo han elegido para Occidente es la segunda opción.

Yihad

La cantidad de versículos que incitan al asesinato, al genocidio de no musulmanes y a la conversión por la fuerza, respaldados por un lujo de detalles tan sádicos como descriptivos, no dejan lugar a duda sobre el sentido de la palabra yihad. No se pueden recopilar todas las suras genocidiarias porque son demasiadas. Cuando Salman Rushdie tituló su libro “Los versos satánicos” estaba más cerca de la realidad que de la literatura. Se calcula que en promedio el Corán llama a matar judíos y cristianos cada siete páginas.

Si nos salís a luchar, Él os castigara con un doloroso castigo y os reemplazará por otros, sin que les perjudiquéis en nada” Corán 9: 39.

Yo arrojaré el terror en los corazones de los que no creen. Por lo tanto golpead las nucas y golpeadles en los dedos. Eso es porque se han opuesto a Allah y a su Mensajero“. Corán 8: 12-13 Sura de legitimización del terrorismo y de la decapitación de los enemigos.

“¡Profeta! Anima a los creyentes para que luchen. Si hay veinte de vosotros constantes podrán vencer a doscientos; y cien vencerán a mil de los que no creen; porque ellos son gente que no comprende.” Corán 8: 65

Quisieran que renegaseis como ellos han renegado y que fueseis iguales. No los toméis como amigos aliados hasta que no hayan emigrado en el camino de Allah. Y si se desentienden, atrapadlos y matadlos donde quiera que los encontréis y no toméis por aliado ni auxiliar de entre ellos” Corán 4: 89.

Di a los que se niegan a creer que si cesan, les será perdonado lo que hayan hecho y este consumado, pero si reinciden… Ya hay precedentes de cuál fue la práctica acostumbrada con los antiguos. Y combátelos hasta que no haya más oposición y la práctica de Adoración se dedique por completo a Allah”. Corán 8: 38

Y a los que no creen anúnciales un castigo doloroso. A excepción de aquellos asociadores con los que hayáis hecho un pacto y no hayan faltado en nada, ni hayan apoyada a nadie contra vosotros. Con ellos cumpliréis el pacto hasta su conclusión, es cierto que Allah ama Los que le temen.  Y cuando hayan pasado los meses inviolables matad a los asociadores donde quiera que los halléis. Capturadlos, sitiadlos, y tendedles toda clase de emboscadas; pero si se retractan establecen el Salat y entregan el Zakat, dejad que sigan su camino. Verdaderamente Allah es Perdonador, Compasivo.” Corán 9: 3-5

Sobre la relación ecuménica con judíos y cristianos

Sobre el pseudo respeto a las otras religiones que Muhammad y Utman han plagiado en el marco del más extraordinario fraude a la propiedad intelectual de todas las épocas, lo que proclama el discurso ecuménico de la Iglesia cristiana con el Islam está rotundamente desmentido por casi todas las páginas del Corán.

El Corán es no solo desvergonzadamente judeófobo, cristianófobo. Es básicamente fóbico de todo lo que no es el mismo.

Es casi imposible hablar del Islam si no es en presencia de un abogado. Al primer “pero”, cristianos, judíos, ateos y toda clase de discípulos del políticamente correcto, primeras víctimas de los versículos de odio,  recurren a la muy valetudinaria acusación de “islamofobía”. Sin embargo el Corán es no solo desvergonzadamente judeófobo, cristianófobo, y básicamente fóbico de todo lo que no es el mismo. Es exterminador de todo lo que no es el mismo. Eso es precisamente lo que no se debe demostrar citándolo.

Parte importante del cuerpo textual se esmera en justificar el plagio a la religión abrahamica presentándose como revelación superadora. No obstante en un relámpago de sinceramiento, desvela cuán difícil es de instalar el fraude. “Dicen: Lo ha inventado”. Corán 10: 38. Los Medinenses contemporáneos de Muhammad tienen consciencia de que no se los toma en serio. En el primer año de la hégira nadie los toma en serio. En la Meca son considerados como una manada de delincuentes estafadores por la aristocracia Quraysh, de la cual Muhammad es un hijo natural. “Cuando se encuentran con los que creen les dicen [ndrl: los no musulmanes a los musulmanes]: Creemos. Pero cuando se quedan a solas con sus demonios, les dicen: La verdad es que estamos con vosotros y sólo queremos burlarnos”. Corán 2: 14. Eso a Muhammad le caía muy mal y su resentimiento está presente en todo el texto.

El Corán oscila entre amoralidad e inmoralidad. La obsesión del Profeta no es abogar por el bien, sino condenar al fuego del infierno el Infiel. El infierno no es para los malos, sino para los “asociadores” (politeístas), cristianos y judíos. Se puede abrir el Corán al azar, la obsesión hacia el Infiel impregna todo el libro.

Uno de los aspectos que más impacta de la lectura del Corán es que es un compendio jurídico-religioso que no jerarquiza las buenas acciones por sobre las malas. El valor moral y jurídico lo detenta sui generis el hombre creyente, por mitad la mujer creyente. En cuanto al mal, lo encarna el no musulmán, asimilado a infiel o “asociador”. Desempeñe el esfuerzo que sea,  el pobre “infiel”, nada podrá rescatarlo de las llamas del infierno o del castigo impuesto por la mano “misericordiosa” del creyente. De nada sirve que el infiel sea generoso con el musulmán, según el derecho coránico de todos modos su damnación es irrevocable.

“¡Vosotros que creéis! No toméis por amigos aliados a los judíos ni a los cristianos; unos son aliados de otros. Quien de vosotros los tome por aliados será uno de ellos. Es cierto que Allah no guía a los injustos.” Corán 5: 51. ¿Se puede ser más claro? Ese versículo obvia toda posibilidad de coexistencia pacífica de musulmanes practicantes en la sociedad judío cristiana, especialmente donde los musulmanes sean mayoría.

A pesar de las injurias y llamados al exterminio el Corán recupera los personajes de la Torah y del cristianismo y los convierte en Profetas del Islam, sin pedir permiso. Objetivamente podría ser considerado como una herejía desde un punto de vista cristiano o judío, pero ningún teólogo de ninguna de esas religiones elevo jamás la voz al respecto. A decir verdad a nadie le importó jamas el islam, si no fuese por su dimensión de imposición del terror.

Esos son los que Allah ha favorecido entre los profetas de Adam, los que llevamos con Nuh [ndrl: Noë], la descendencia de Ibrahim [ndrl: Abraham] e Israil y los que guiamos y escogimos. Cuando se les recitaban los signos del Misericordioso caían postrados llorando.” Corán:19: 58

Y dicen los judíos: Uzayr es el hijo de Allah. Y dicen los cristianos: El Ungido es el hijo de Allah. Eso es lo que dicen con sus bocas repitiendo las palabras de los que anteriormente cayeron en la incredulidad. ¡Que Allah los destruya! ¡Cómo falsean!  Corán 9: 30.

Sin embargo también dice esto el Corán en su compedio esquizofrénico: “Cuando dijeron los ángeles: ¡Maryam! Allah le anuncia una palabra procedente de Él cuyo nombre será el Ungido, Isa, hijo de Maryam; tendrá un alto rango en esta vida y en la Última: y será de los que tengan proximidad“.  Corán 4:45 Sura de la familia Imran. Es la Sura que relata lo que sería la familia de Isa (Jesús) según Utman-Muhammad. Es importante señalar que la definición del Úngido según el Ministerio de Culto de Arabia Saudi es al-Masih, el Mesias.

Quisieran que renegaseis como ellos han renegado y que fueseis iguales. No los toméis como amigos aliados hasta que no hayan emigrado en el camino de Allah. Y si se desentienden, atrapadlos y matadlos donde quiera que los encontréis y no toméis por aliado ni auxiliar de entre ellos

“¡Vosotros que habéis recibido el Libro!¡ Creed en lo que hemos hecho descender que es una confirmación de lo que ya teníais, antes que os borremos las facciones de la cara y la pongamos del revés u os maldigamos como maldijimos a la gente del sábado. El mandato de Allah está hecho” Corán 4: 47. La gente del sábado son los judíos y los que recibieron el Libro, los cristianos.

Y si tenéis alguna duda sobre lo que hemos revelado a Nuestro siervo [ndrl: Muhammad], venid vosotros con una sura igual; y si decís la verdad, llamad a esos testigos que tenéis en vez de Allah. Mas si no la tenéis, que no lo haréis, temed el Fuego cuyo combustible son los hombres y las piedras, preparado para los incrédulos”. Corán 2: 23-24.

La compasión según el Corán

Uno de los títulos que se le da a Allah es “el Compasivo. “En el nombre de Allah el Misericordioso, el Compasivo” (expresión designada como Bismilah al Rahman al Rahim).  La compasión es una virtud que aparece de moto reiterativo y encabeza todas las suras a excepción de la nueve.

El marketing del islam contemporáneo se apoya en ello para instalar esa religión como refugio de los pobres, de los desheredados. Ese sesgo clientelar, aunque taxativamente retórico, ya que la misericordia no va hasta recibir o soliviantar el sufrimiento de los refugiados de aquellas guerras derivadas de las prácticas del islam, por ejemplo, generó una suerte de alianza objetiva con una nueva izquierda muy europea, a partir de los 70.

En realidad, cabe ir a la fuente del Corán para entender a qué alude el Islam por Compasión. Allí aparece una muy amenazante acepción de tal noble disposición. En los países del Golfo es común escuchar degolladores hablar en nombre del Misericordioso y Compasivo. Los verdugos del Reino de Arabia Saudí, como el célebre funcionario cortador de cabezas Abdallah Bishi invocan específicamente la “Compasión” como matriz moral de su menester. Los que cuelgan homosexuales en tierra musulmanas lo hacen también en nombre del mismo sentimiento piadoso, tal como lo declaró el iraní Sheikh Farouk antes del atentado en la discoteca gay de Orlando por parte de uno de sus seguidores. Por lo cual, cuando un musulmán invoca la Compasión coránica, el “infiel” debe atenerse a lo peor.

Y Allah hizo bajar Su sosiego sobre Su mensajero y los creyentes e hizo bajar ejércitos que veíais; y así castigó a los que no creían. Esa es la recompensa de los incrédulos. Luego Allah, después de ello, se volvió sobre quién quiso. Allah es Perdonador y Compasivo” Corán 9: 26 – 29.

Y quien no ha creído en Allah y en Su mensajero… Hemos preparado para los incrédulos un fuego abrasador. (…) Allah es perdonador y compasivo. Corán 48: 13 – 14.

No reces nunca por ninguno de ellos que haya muerto ni permanezcas en pie ante su tumba, ellos renegaron de Allah y de su Mensajero y murieron fuera de Su obediencia.” Corán: 9:84

Incitación a la endogamia y tribalismo

Y los que tienen lazos de consanguinidad, tienen más derechos los unos con respeto a los otros en el Libro de Allah”. Sura 8, versículo 75

El Corán predica el abuso sexual de las esclavas y el uso de esclavos como moneda de pago.

Esclavitud, racismo y moral sexual

Por algún motivo, los afroamericanos en los años 70 han hecho del islam la religión antiesclavista, a pesar de los hechos colosales  que apuntan al contrario. El islam es la religión de los esclavistas. Un caso emblemático de esa ceguera voluntaria fue la conversión del boxeador Cassius Clay que pasó a llamarse Muhammad Alí. Los Black Panthers, Nation of Islam, New Black Panthers son todas organizaciones afroamericanas de conversos al Islam. Sin embargo, los esclavos llegados a las costas americanas provenían todos de la parte islamizada de África, simplemente  porque es donde había sido capturado por negreros africanos musulmanes. Durante trece siglos, los árabes han cometidos razias contra la población africana sin que ello parezca molestar a los defensores de los derechos civiles.

Las religiones sincréticas surgidas en las costas americanas como el Vudú en Haití (nombre que se da a las abluciones como parte de las cinco obligaciones del Islam, a menudo transliteralizado como Wudú) es una de las manifestaciones de ese legado islámico. Lo mismo se puede decir de la santería en Cuba. Cuando los rituales anteriores a la entrada en transe empiezan, los participantes del culto saludan uno por uno al Santero con la formula assalam aleykum, en árabe. Es la herencia yoruba de Nigeria y Benín, naciones africanas islamizadas.

El Corán y varias decenas de haditas de la Sunna,  no sólo cuentan de la posesión de esclavos por parte del Profeta. Predica el abuso sexual de las esclavas y el uso de esclavos como moneda de pago. En la Sunna se especifica que un esclavo negro vales dos veces menos que un esclavo árabe.

A veces la palabra esclavo/a aparece en todas letras, a veces es reemplazada por la expresión “los que poseen sus diestras”. Pero en los propios comentarios de Ministerio del culto del Corán oficial, aquel distribuido por el Ministerio de Asuntos islámicos, Awqaf Propagación y orientación de Arabia Saudi, esa expresión es traducida por esclavos.

Y Allah ha favorecido a unos sobre los otros en cuanto a provisión. ¡Es que aquellos a los que se les ha dado una posición de favor comparten su provisión con los que poseen sus diestras [esclavos] hasta el punto que no haya distinción entre ellos? ¿Vais a renegar los dones de Allah? Corán 16:71  Los esclavos son un don de Allah y no se pueden renegar. Este versículo asienta la legitimidad de la trata dentro del Islam de modo irrefutable.

No es de creyentes que uno mate a otro, a menos que sea por error. Y quién matare a un creyente por error, deberá poner en libertad a un esclavo creyente y pagar el precio de sangre a su familia, a menos que esta se lo perdone por generosidad. Y si perteneciera a una gente enemiga vuestra pero fuera creyente, o si fuera de una gente con la que tenéis algún pacto, pagad el precio de sangre a su gente y poned en libertad a un esclavo que sea creyente”. Corán 4:92.  No es de equivocarse. Utman hace decir al Profeta que “no es de creyente matar”, pero enseguida corrige, a otro creyente. A los no creyentes se puede y se los debe matar a menos que exista un pacto previo. La moneda de pago, en caso de matar a un creyente, además del precio de la sangre consiste en donar un esclavo.

Más allá de esto no son licitas las mujeres, ni que dejes a una de tus esposas para substituirla por otra, aunque te admire su belleza, a excepción de las esclavas que ya posea tu diestra.” Corán 33:52

“¡Profeta te hacemos lícitas tus esposas, a las que diste sus correspondientes dotes y las esclavas entre las cautivas que Allah te haya destinado como botín!” Corán 33:50

¡Creyentes! Se os prescribe aplicar el talión en caso de asesinato: libre por libre, esclavo por esclavo, hembra por hembra” Sura 2, versículo 178

Os son prohibidas las mujeres casadas a excepción de las cautivas de guerra. Es una prescripción de Allah para vosotros”. Corán 4:24

Y el que de vosotros no tenga medios suficientes para casarse con mujeres libres creyentes que lo haga con esclavas creyentes que poseáis. Allah conoce mejor vuestra creencia. Unos procedéis de otros“. Corán 4: 25

Legitimación de la violación trata y proxenetismo por el musulmán

“No obliguéis vuestras esclavas a prostituirse en contra de su deseo de ser honradas, persiguiendo lo que ofrece la vida de este mundo. Pero si son forzadas… es cierto que Allah una vez que han sido forzadas, es Perdonador y Compasivo”. Corán 24:33

Y una vez estén en la protección del matrimonio si cometen un acto de indecencia, tendrán la mitad del castigo que las mujeres libres. [Se refiere a los azotes puesto que la lapidación no se puede dividir: esto implica que la esclava, aún casada no es lapidada en caso de adulterio].  “Corán 4: 25. Las esclavas tienen el “privilegio”, en caso de ser violadas o vendidas por su señor o uno de sus parientes de no ser lapidadas como las mujeres libres, “sólo” serán azotadas. El beneficio para el musulmán es que se pueden vender las esclavas para el comercio sexual, ya que en su caso el adulterio no vale lo mismo que el de las esposas libres.

Si en algo el islam ostenta una modernidad es en haber inventado las técnicas de lavado de cerebro propias a la dinámica sectaria.

Lavado de cerebro

Si en algo el islam ostenta una modernidad es en haber inventado las técnicas de lavado de cerebro propias a la dinámica sectaria. El islam se establece en una zona, la Meca, donde hasta que aparezca Muhammad se celebraban más de 300 cultos, en su mayoría politeístas, conviviendo en perfecta coexistencia. Allí también confluían los fieles de los dos grandes monoteísmo, judío y cristiano. La propia Kaaba es una creación preislámica. Es otra de las tantas expoliaciones cultuales del islam. En su expansión, el islam aparece como una secta diametralmente opuesta a los valores propagados por todas las confesiones que encontrara sobre su ruta. La conversión al Islam se dará siempre por la fuerza, como lo harán los Selyúcidas, que fueron en su momento el equivalente de Isis del siglo X a XI causando estragos inequiparables en Irán, Mesopotamia, Anatolia y tantas otras hordas bárbaras, que compondrán o descompondrán las naciones que ocuparán.

Pero el Islam siempre tuvo por capricho de ser querido por sí mismo, especialmente cuando el poder militar no se encontraba de su lado para “convencer” por la espada. Como se trata de un proceso de conversión en ruptura total con los valores del sujeto, ya que el Islam es un antes y un después antropológico radical, el Corán de Utman parece haber pensado en instaurar aquellas herramientas de alienación mental fundamentales para lograr la total alienación psicológica del converso. La primera siendo de alejar radicalmente el nuevo converso de su entorno familiar.  Hay varias suras al respecto. Estas son solo una muestra.

“¡Vosotros que creéis! No toméis a vuestros padres y hermanos como aliados si eligen la incredulidad en vez de la creencia. Quien de vosotros los tome por aliados, esos son los injustos. “Corán 9:23 Esta sura instaura la ruptura con el entorno familiar no creyente.

No encontrareis a nadie que creyendo en Allah y en el Último Día sienta afecto por quien se opone a Allah y su Mensajero, aunque se trate de sus padres, sus hijos, sus hermanos o los de su tribu.” Corán 58:22 Esta sura permite entender como los yihadistas pueden abandonar sin remordimiento sus seres más queridos para abrazar la lucha genocidiaria del Islam aunque sea en espíritu sino en armas.

Hemos encomendado al hombre tratar con bondad a sus padres, pero si luchan contra ti para que asocies conmigo algo de lo que no tienes conocimiento, entonces no le obedezcas. Habréis de volver a Mí y os haré saber lo que hayáis hecho“. Corán 29: 8 La noción de “asociación” refiere a los otros cultos que los padres podrían evocar. En ese caso, el hijo o la hija deben desobedecer a los padres acorde al Corán. La sura contiene una amenaza explícita: “os haré saber lo que hayáis hecho” en caso de que estos no desobedezcan. Es la sura utilizada por los predicadores de la expansión del Islam en occidente para erguir contra sus familias los menores conversos.

Islam es sometimiento

El Corán define al creyente, musulmán, como sometido. Es la piedra angular de esa confesión en total contraposición con la idiosincrasia de la sociedad abierta democrática.

“Y se me ha ordenado que sea el primero de los musulmanes (de los sometidos)”. Corán 39: 12

Codicia

La historicidad de Muhammad lo establece de profesión cortador, asaltante de ruta. Los botines ganados por Abu Bakr, Utman y demás califas durante el próximo siglo después de su muerte sellarán sus muertes todas violentas.  Califato y expansión del islam van a la par con razias. Nunca se debe perder de vista que todo lo que hizo el Profeta es fuente de imitación para los musulmanes, al menos desde el punto de vista doctrinario. Por lo tanto no es de extrañar el nivel de corrupción que asfixia los estados musulmanes, ni tampoco la rapiña de los grupos yihadistas.

Te preguntan acerca de los botines de guerra. Di: Los botines de guerra pertenecen a Allah y al Mensajero“. Corán 8: 1.

Combatid contra aquellos de los que recibieron el Libro [ndrl: cristianos], que no crean en Allah ni en el último Día, no hagan ilícito lo que Allah y Su mensajero han hecho ilícito y no sigan la verdadera practica de Adoración; hasta que paguen la yizia con sumisión aceptando estar por debajo”. Corán 9:29

Y sabed, que del botín de guerra que os llevéis, un quinto pertenece a Allah y a Su mensajero y  a los parientes próximos, a los huérfanos, a los pobres y a los viajeros; si es que créeis en Allah y en lo que hizo que bajara sobre su Siervo el día de la Distinción, el día en que se encontraron las dos tropas.” Corán 8:41

Esta última Sura es una de las tantas que indican cuán mafiosa es la estructura del Islam. Se puede expoliar pero se debe revertir un quinto a la cúpula, típico del crimen organizado. Los “viajeros”, son las huestes de ese crimen organizado disfrazado de espiritualidad. Es Boko Haram hoy. Son las huestes en su fase de expansión. Los “huérfanos”, son los hijos de esas huestes que el clan debe mantener. El Día de la Distinción refiere al episodio de razia decisivo, el 13 de Marzo de 624.  Pico de horror que terminó con la resistencia de los Quraysh frente al acoso de las tropas de Muhammad. El Corán es muy bélico pero curiosamente la batalla del Badr es la única referencia explicita a sus guerras. Es que las guerras del Islam no fueron conflictos armados “convencionales”, ni siquiera para los estándares de la época. Se aplicaban ya, desde el primer año de la Hégira, las tácticas terroristas.



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