Nisman: pudo ser “suicidio” por inducción química

rivotrilA más de un año de la muerte del fiscal, el análisis toxicológico sigue siendo tratado como un detalle. Las dos benzodiacepinas en el cuerpo del fiscal, asociadas al alcohol, necesariamente tuvieron un rol capital en la escenificación de la muerte: suicidio por inducción química o inmovilización de la víctima.

©Teresita Dussart Todos derechos de reproducción reservados

A pesar de todo aquello que fue burdamente estropeado, tanto en la dimensión procesal como forense, el análisis toxicológico e histológico del fiscal Alberto Nisman podría haber aportado un enfoque sobre la escenificación de su muerte. La fiscal Viviana Fein, ahora depuesta, tardó un mes en dar a conocer el análisis toxicológico. Ese lapso debió abrir un espacio más a conjeturas, pero no fue el caso. A trece meses de la muerte, la jueza Fabiana Palmaghini dispuso realizar una “autopsia psicológica”. En cambio se sigue ignorando el impacto de los químicos ingeridos por el fiscal. El resultado altamente atípico, que surge del análisis en cuanto a consumo de psicotrópicos combinados, no parece haber sido apreciado con rango de indicio criminal.

El análisis cajoneado por un mes

La cautela con la cual manejaba Fein la información relativa a ese peritaje bioquímico contrastaba con la profusión de informaciones que filtraban mientras estuvo a cargo de la causa.  Pasaron semanas, cuando sin venir a cuenta, la ex fiscal decretó que revelaría los resultados toxicológicos el 18 de febrero, día de la “Marcha de los paraguas”, organizada por un colectivo de colegas de Nisman y otros ciudadanos. Fue ese uno de los tantos amagues raros de Fein. El kirchnerismo apostaba en ese momento a la autocensura impuesta por la oposición del momento, la cual se atenía obsesivamente a un Nisman santificado, por ende sin substancias psicotrópicas o alcaloides en la sangre. Aún corriendo el riesgo de inhibir la investigación criminal.

El examen toxicológico reveló que el fiscal había consumido dos derivados de benzodiacepinas, los dos de alta potencia: Alplax (alprazolam), de corta duración, y Rivotril (clorazepam), de larga duración. No se hace mención de cantidad, como si no fuese determinante. Además de esas substancias, el mismo parte, informa que había presencia de alcohol en la sangre. El portal militante kirchnerista Infojus dio a conocer la medida, de 1,73  gramos. La idea al publicarlo consistía en denigrar a Nisman. Pero resultó ser una información importante, la cual, habiendo un cuerpo forense dirigido por un fiscal independiente, hubiese sido interpretada como un posible índice de inmovilización de la víctima, ya que el clorazepam presenta graves contraindicaciones con el alcohol, el cual duplica o triplica su efecto. Es además una combinación clave para un eventual proceso de inducción al suicidio. El dato, en todo caso, reduce a cero la dimensión volitiva de la muerte de Nisman en su dimensión cognitiva y psíquica, independientemente de lo que fuere su personalidad y de lo que hubiese podido desear, estando en condiciones de decidir. A título indicativo, hay reportes del clorazepam siendo utilizado por el crimen organizado para dormir a sus víctimas en México, por ejemplo.

Teniendo en cuenta el origen espurio del fármaco, resuena con una fuerza especial el mensaje de Diego Lagormasino al fiscal, probablemente ya muerto, el domingo 18 a las 11: “¿Estás más tranquilo?”.

No obstante la evidencia, la prensa progobierno se apresuró en concluir que Nisman estaba “consciente” al momento de su muerte, es decir, en esa alambicada acepción, que se había suicidado. Con lo que Nisman tenía en el cuerpo, la noción de consciencia resultaba lo más alejado posible de la realidad.

El Rivotril es un anticonvulsivo cuyo principio activo es el clonazepam, molécula que hace parte de las benzodiacepinas. Se receta principalmente en casos de epilepsia, pero es también un estabilizador del estado de ánimo y es un psicotrópico utilizado en el tratamiento de la bipolaridad. El Alplax es utilizado en casos de crisis de pánico muy agudas. La biodisponibilidad de los dos varía, pero sería de quince horas. El Alplax por su parte genera una somnolencia muy rápida en el sujeto, al cabo de unos veinte a treinta minutos, después de ser consumido. La muerte debió suceder poco tiempo después de ingerirlo.  Ese detalle debería haber ayudado a fijar con más exactitud la hora de la muerte del fiscal y por ende reubicar a los últimos actores que vieron a Nisman en vida y aquellos que hablaron con él, en el cronograma de los hechos.

Efectos adversos y vía de administración, ignorados

Si lo que consumió Nisman antes de morir es lo que reporta el análisis toxicológico, se le podía hacer cualquier cosa o ponerlo en situación de hacerse cualquier cosa

El clonazepam es conocido por un efecto adverso muy particular.  Se han reportado casos de pensamientos suicidas o ideas de autolesión asociados a su consumo.  Como otros anticonvulsivos (como el Levetiracetam, por ejemplo) puede producir ese efecto de difracción entre sensación y percepción, derivando en casos ciertamente marginales, no obstante lo suficientemente documentados como para ser muy controlada la venta del fármaco, pudiendo eventualmente desembocar en un suicidio brutal, como tirarse por la ventana o utilizar un arma de fuego si la hay a disposición. Especialmente si es asociado a otros efectos y/o desórdenes de personalidad o consumo concomitante o regular de drogas, como el clorhidrato de cocaína o alcohol, aun en poca cantidad. Una persona con conocimientos farmacológicos, lo sabe.

Se debió concluir del examen toxicológico que Nisman, al momento de su muerte, estaba en una situación de reflejos muy disminuidos, de hipersensibilidad a influjos emocionales, eventualmente somnolencia y tal vez bajo un proceso de inducción química al suicidio. A ello hay que agregarle que a partir de 1,50g de alcohol en la sangre, un sujeto, mismo muy aguerrido, pierde su fuerza de reacción frente a una situación adversa. El efecto euforizante o al contrario melancólico del alcohol influyen negativamente en la apreciación del tipo de respuesta a aportar a una situación de peligro. Si lo que consumió Nisman antes de morir es lo que reporta el análisis toxicológico, se le podía hacer cualquier cosa o ponerlo en situación de hacerse cualquier cosa. 

Ese consumo de psicotrópicos no es documentado  por la obra social del ex fiscal. Según informó Swiss Medical en septiembre pasado: “No se advierten del historial de consumos médicos del socio Natalio Alberto Nisman la incorporación y/o reflejo de nuevos consumos cubiertos que hicieran inferir que el socio se encontrara bajo asistencia psicológica y/o psiquiátrica“. De igual modo, agregó que “hasta la fecha de la muerte de Nisman no se registraban consultas, estudios o consumos de medicamentos cubiertos por Swiss Medical que aparentaran ser de tratamientos psiquiátricos“.

Es decir que los medicamentos que tomó Nisman llegaron por una vía non sancta a pesar de ser fármacos que remiten a  la lista IV de psicotrópicos y sólo pueden ser vendidos con receta archivada y factura diferenciada. Aparentemente, Viviana Fein no encontró nada mejor que remitir las cajas de pastillas a la madre de Nisman, Sara Garfunkel, impidiendo por ende la trazabilidad de la droga. A la fecha no se podría tener por asegurado la vía de administración del fármaco, determinante para entender la escenificación de la muerte. Teniendo en cuenta el origen espurio del fármaco, resuena con una fuerza especial el mensaje de Diego Lagormasino al fiscal, probablemente ya muerto, el domingo 18 a las 11: “¿Estás más tranquilo?”.

Hemos demostrado en este blog, a través de la declaración de los cuatro custodios de la Policía Federal, afectados a la seguridad del entonces fiscal que es falso que Nisman pidiera un arma. El que colocó la Bersa Thunder lo hizo porque correspondía a un designio homicida.  Lagomarsino entró en el departamento de Nisman a las 20.00, según el custodio Durán. Poco más de media hora más tarde se apaga toda forma de comunicación por parte del fiscal, correspondiendo tal vez a la entrada en efecto de esas substancias.

Rivotril, Alplax y alcohol, cada uno por separados causan severos daños cognitivos en el sujeto. No es lo que una persona que está por presentar un informe ante el Congreso de la Nación, sobre una denuncia hecha a las corridas tomaría para estar a 100% de su potencial intelectual. Varios medios argentinos hicieron alusión a una “substancia anómala” encontrada en el cuerpo de Nisman. Ese dato no prosperó. ¿Se trataba de las benzodiacepinas o de otra cosa?

AUGE DE LAS DROGAS SINTÉTICAS

©Teresita Dussart Todos derechos de reproducción reservados

Las drogas sintéticas pueden causar todo tipo de efecto en el cerebro: aumentar o disminuir el hambre, el apetito sexual, la borrachera, las alucinaciones, el delirium, crear desorientación, inmovilización, convulsiones, euforia, miedo, neutralizar la empatía, generar canibalismo, alegría, violencia, alterar la memoria, etc.  Argentina es un actor importante en cuanto a diseño y exportación de principios activos a través de ese tipo de narcotráfico de un nuevo género.

Quien sepa encontrar nuevas asociaciones de psicotrópicos y estupefacientes puede crear una droga por semana, 100% sintética. Hoy las drogas de diseño hacen la competencia a las drogas orgánicas y resultan no menos costosas en vidas que la hecatombe producida por la heroína. El efecto entrópico es aún más rápido.

El Captagon puede alentar un ejército de terroristas. Su principio activo, la fenetilina, derivado de las anfetaminas, suprime la empatía, el cansancio, exalta la violencia. La llaman la droga del yihadista y su comercio se ha vuelto un fin en sí en la esfera islamo mafiosa. La droga del rapero es el “Lead” o “Purple”, por su color. Su principio activo, el Subutex, es un derivado de la buprenorfina, un analgésico opioide.

Entre las drogas sintéticas hay varias familias.  Las “sales de baño”, cuyo abanico de efectos es tan amplio como la variedad de calidad. No obstante ostentan un denominador común: la pulsión a la autolesión. La pastilla de tipo Ectasy  (derivado de anfetamina y feniletilamina) es presentada como la droga empatizante por excelencia, pero también tienes sus efectos secundarios psicóticos.  La Flakka (metcanino) genera trastornos psicóticos importantísimos y ha hecho hablar de ella en los medios por episodios de canibalismo. Se necesitan varias personas para neutralizar a un sujeto bajo el efecto de esa droga. Los cristales o PCP tienen por principio activo la fenciclidina, que causa estragos neurológicos irreversibles. Su acción disociativa entre percepción y sensación genera comportamientos también sumamente violentos y pulsiones suicidas. Las bebidas energizantes pueden ser consideradas como estupefacientes en sí, por el alto tenor en cafeína asimilable a un anfetamina y su efecto anorexígeno.

Todos los principios activos de esas drogas circulan en Argentina en las droguerías instauradas por aquella mafia, la cual se desarrolló al calor de la protección política brindada por el kirchnerismo. Eventos como los organizados por la sociedad Time Wharp tienen por único y exclusivo objeto la venta de drogas sintéticas y la experimentación de las mismas. Los que organizaron el evento en Costa Salguero, ciudad de Buenos Aires, donde murieron cinco jóvenes el 15 de abril pasado, y los que vendieron la droga están relacionados por vínculos muy antiguos.

En 2010, en pleno Kirchnerismo, la resolución 1227/2010  del ahora ex director de la Secretaría Nacional antidrogas (Sedronar), José Granero, impuso una norma muy laxa para los “Pequeños Operadores de Precursores Químicos”: “Podrán solicitar su inscripción en la categoría Pequeños Operadores de Precursores Químicos todas aquellas personas físicas o de existencia ideal, y en general todos aquellos que bajo cualquier forma y organización jurídica adquieran en el término de un mes calendario las substancias puras incluidas en las lista I, II (las más peligrosas) del anexo del decreto 1095/96, modificado por su similar nº1161/60.”

Es cuanto más curioso que la Ley Penal 23.737 entiende que el término estupefaciente comprende todas las substancias susceptibles de producir dependencia física o psíquica. Para la ley argentina son tan estupefacientes la heroína, la cocaína, la marihuana, el aprazolam, la ketamina y el lorazepam.

Graneros, el ultrakichnerista, fue procesado en 2014 por la jueza María Romilda Servini de Cubria por su falta de controles cuando dirigía la Sedronar. En 2007, entraron 20 toneladas de efedrina a Argentina. Evidentemente, tanto eso como la disposición de 2010 demuestran a las claras la voluntad del gobierno de la pareja Kirchner de hacer de Argentina un hub de drogas sintéticas. En 2003, una diputada bonaerense, Filomena D’Ambrosio alertaba sobre el uso que se le estaba dando a los psicotrópicos en ciertas droguerías del conurbano bonaerense. A trece años de ese grito que no fue escuchado, la situación parece incontrolable. El episodio más conocido de la década pasada, como hito narco, sigue siendo el Triple Crimen de General Rodríguez, acaecido en agosto de 2008. Fue un episodio bisagra para el control de la efedrina. Debería haber dejado al descubierto, para quien lo quisiese ver, la intimidad de la relación de negocio entre Juan Jose Ribelli, su subalterno y cliente Ibar Pérez Corradi, sindicado como el autor intelectual del Triple Crimen, y figuras muy pesadas de la escena política. Ribelli y Víctor Stinfale son dos figuras indisociables cuyos nexos han sido objeto de varias notas en este portal.

A la efedrina vino a asociarse la potente ketamina. Esas substancias vienen siendo compradas por droguerías a lo largo y ancho del país, a pesar de tener los compradores, en muchos casos, el registro de adquisición vencido.  Hoy las drogas sintéticas hacen la competencia a las drogas orgánicas. Por su formato farmacológico y su preparación casi galénica, la lucha para la prevención de la drogadicción es aún más difícil que contra las drogas vegetales. Las drogas de diseño son más baratas también. Representan un reto de seguridad sanitaria, pública y nacional, inconmensurable. En la mayoría de los casos se trata de moléculas cuyas patentes han caído en el dominio público, y no es de ningún interés por parte de la industria farmacéutica obstaculizar su explotación a fines delictivos, ya que ni resta ni suma a la actividad de los grandes laboratorios.



Categorías:AMIA, Argentina

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1 respuesta

  1. Cómo puede ser que la justicia no avance sobre éstas pruebas concluyentes que emanan de su propia investigación. Parecería que no se quiere llegar a fondo. Felicitaciones por su trabajo.

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