Stiusso, secretos de Estado si quiere

DSC_2846©Teresita Dussart. Todos derechos de reproducción reservados

A pocos horas de haber regresado a su país, el ex hombre fuerte de la ex Side,  Horacio Antonio “Jaime” Stiusso, causó un gran revuelo al intervenir en un programa de gran audiencia local, “Intratables”, para apretar a un contrincante, el Dr. Moreno Ocampo en este caso; pero podría haber sido otra persona. Sin entrar en los fundamentos de si las acusaciones de Stiusso contra Ocampo están arraigada en alguna realidad, el método es  100% stiusiano.  El matón regreso al barrio a marcar territorio. A recordar de qué sigue siendo capaz. Cómo cuando bajo el padrinazgo de la pareja Kirchner, ellos otorgando licencias para robar y él infundiendo miedo, la mafia había logrado alcanzar su edad de oro. Lo más impresionante es que la gente se sintió en sintonía con ese proceder. En las redes sociales tuvo muy buena recepción. Y no sólo fue el clamor de la chusma favorable al apriete mafioso; a la fecha, el reality show extorsivo no ha sido objeto de forma alguna de reprobación por ninguna autoridad.

A descarga de Stiusso, la utilización de datos obtenidos en base a los recursos públicos abocados a fines privativos y extorsivos, reduciendo la Side a un fondo de documentación de las alcantarillas argentinas no es un invento del sicilo-argentino.  Ezequiel Martínez Estrada, en su insuperable monografía sobre el peronismo “¿Qué es esto?”, decía del ancestro de la Side: “El GOU era una madriguera de alcahuetes y ladrones”. Esos modales consuetudinarios como se puede ver a la “inteligencia” austral preceden Stiusso, pero éste lo mejoró con material comprado con dinero del contribuyente. La Side abunda de información que nunca sirvió para desanudar un enigma en una investigación criminal sino para apretar a los autores del crimen, cuando no a organizar el hecho mismo.

La intervención de Stiusso en un programa como Intratable es cuanto más elocuente de la necesidad de hacerse presente, si se le contrapone la leyenda de hombre invisible. La elección de entrar al territorio argentino por un acceso discreto, como el puente de Gualeguaychú, obedece a ese imperativo de misterio. Las fotos que circulan de él son todas clandestinas. Se declaró zona libre de prensa a los corredores del Tribunal mientras el ex espía declaraba ante la jueza Fabiana Palmaghini, con un celo de protección que no obtuvo ningún testigo antes que él. Aunque Stiusso se haga llamar Jaime en referencia a James Bond, personaje con el cual no comparte ninguna característica, sus modales son los de Don Corleone.

El secretismo cuando existe es porque obedece  a imperativos operacionales. ¿Por qué el ex jefe de la Side actúa como un informante o un agente en condición de encubierto?Ningún jefe de central en el mundo, John O’Brenan de la CIA, Bernard Barjolet de la DGSE o Tamir Pardo del Mossad, para citar algunos representantes de agencias sobre los cuales pesan verdaderos desafíos, como una guerra declarada contra el terrorismo o la presencia de tropas activas en terrenos extranjeros, retos que requieren de un flujo de información estratégica permanente, información de la cual depende la vida de miles y miles de personas, agencias expuestas a amenazas multifocales, secretos industriales; ninguna de ellos ostenta ese halo de misterio propio de Stiusso. Nada  de equiparable al sigilo que acompañe todo lo que se refiere al ex Señor 5, también conocido como el Enano. Ninguna de esas personalidades del mundo de la inteligencia hace uso de falsas identidades en suelo nacional.

Repasando su carrera, en lo que toca a la prevención de delitos, tanto a la seguridad pública, como a la seguridad nacional, la carrera de Stiusso es un fracaso total. Como lo reportábamos en una nota anterior (La Campora Afi, un caso de estupro cívico, en este blog, 12 de abril 2015): “Desde el regreso a la democracia, la SIDE nunca vio venir una crisis. Ni los levantamientos de carapintadas afianzados al Modin, ex batallón 601, ni el levantamiento de los miembros del Movimiento de Todos por la Patria (MTP), ni el atentado a la Embajada de Israel, ni el atentado a la sede de la mutual judía de la Amia, ni la crisis de 2001. Tampoco vio venir el surgimiento de un narcotráfico masivo. Cuando lo vio venir es porque participo de ello (Caso Strawberry, los 900 kilos partidos de la base de Morón, aeropuerto militar, y en realidad todos los casos altisonantes de narcotráfico). En el juzgado de San Isidro copado por la Side, la titular, Sandra Arroyo Salgado, fue nombrada en ese puesto por Néstor Kirchner. La Side no fue encubridora. Fue parte activa de la mayoría de los crímenes de la última década debido, entre otras razones, a la relación osmótica que la pareja mantuvo hasta 2012 con el ex director de Operaciones, el argentino de origen siciliano Antonio Horacio Stiusso.

De la Embajada de Israel se debe a Stiusso la deducción más estúpida de historia de agente que bien podría figurar en el texto del “Gran Rubio con el Zapato Negro”.  A propósito de unos dedos de pie encontrados en los escombros de la sede de la legación, el Enano consideró que  “debían de ser de mediorientales”, por lo “callos”, porque “es sabido que en esos países se camina descalzo”. Así figura en el informe de la Comisión Bicameral de investigación del atentado de la Embajada de Israel y de la Amia de 1996.

Los fracasos de Stiusso son inversamente proporcionales a la dotación en materia de escuchas, muchas ilegales, de las cuales se doto e hizo casi una obsesión. De hecho, si en algún “talento” se distingue la agencia argentina es por haber formado cuadrillas de hackers como pocos servicios en el mundo, diseminadas en unidades de producción de espionaje de sus compatriotas a fines militantes (aunque no desinteresadas económicamente) o comerciales vía agencias de ventas de “informes reservados”, que son las que hacen las carreras de un sector del “periodistas de investigación”, que hace mucho hablar de él.

Nos ha llegado cuantiosa manifestación de esas compras, como el correo de aceptación firmado con puño y letra del entonces director de operaciones. ¿Habrá ese material servido a dilucidar alguna de las desapariciones misteriosas de “cuevistas”, el caso de la niña Candela, o protegido la vida del fiscal Alberto Nisman de sus malas relaciones o de sí mismo? Está a la vista que se impone la negativa. La tasa de elucidación de investigaciones o de prevención de riesgo es 0,0 generando además la mayor desconfianza por parte de los servicios extranjeros. Ese material fue comprado para servir a la persecución y el consiguiente “encarpetamiento” de opositores o, más aun, de los propios, para tenerlos en cuerda corta y ser óbice de toda veleidad de “panquecazo”, y por encima de todo a modo de asegurar la defensa de los intereses mafiosos.

Divorcio del kirchnerismo de su Monje negro 

Stiusso tuvo muchos altibajos. Su mal desempeño lindando lo grotesco en el marco de la investigación de la Embajada y su rol de corte netamente encubridor durante la Amia, embarrando el trabajo de recolección de pruebas por parte del juez Juan José Galeano y de los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, conformaban un expediente laboral algo valetudinario. La llegada de la pareja Kirchner le abre el Eliseo. No obstante, las desventuras con el gobierno de Cristina Fernández empezaron antes del recambio presidencial de 2015. La guerra de la efedrina que se jugó en 2008, y cuyo episodio más resonante fue el hecho conocido como Triple Crimen de General Rodríguez, marcó un hito.

Se entiende que hasta los narcos mexicanos, a partir de ese momento, hayan considerado sus pares argentinos como demasiados retorcidos inclusive para sus estándares.

En ese momento, varias entidades se quieren hacer de ese negocio: la mafia bonaerense de Juan José Ribelli, quien es también el abogado del prófugo (si no asesinado) Esteban Ibar Pérez Corradi, sindicado como autor intelectual del hecho; las tres víctimas: Forza, Bina y Ferrón, las cuales objetivamente estaban logrando arrebatar el negocio a la mafia ribeliana; la Side de Stiusso; los espadines de la Casa de Gobierno, actuando por cuenta de los Kirchner, y personajes ya implicados en la mafia colateral de los fármacos truchos. Además de ese madrigal de ladrones desalmados luchando para hacerse del negocio de la efedrina están los abogados de las partes, que quieren despojar a sus clientes del negocio de la efedrina y convertirse en Virreyes. Se entiende que hasta los narcos mexicanos, a partir de ese momento, hayan considerado sus pares argentinos como demasiados retorcidos inclusive para sus estándares.

Donde encala la muerte de Nisman

Ribelli no es cualquiera. Le debe la libertad a Stiusso y a Cristina Fernández. Ambos testimonios sincronizados fueron decisorios ante el TOF 3 en 2003, como también informamos en este blog publicando las versiones taquigráficas. Pero por si fuera poco para cerrar ese cerco, el otro abogado de Pérez Corradi, Carlos Broitman, viajó en varias oportunidades a Brasil en vuelos registrados como Side, concomitante a los esfuerzos  de Stiusso  para sacar de la cárcel a su socio histórico en negocios espurios, el ex comisario de la PBA, Ribelli, convertido en penalista en la cárcel y desde su liberación abogado de las causas más altisonantes de narcotráfico, en las cuales la Side también está implicada. (En este blog el documento de los viajes de Broitman en La otra Triple Frontera, nota del 18 de febrero de 2016).

¿Fue el traslado de Mercedes a la justicia federal en manos de Servini de Cubria una garantía negociada con el flamante Ministerio de Seguridad para el regreso del ex agente?

Donde encala preocupantemente la muerte del fiscal Alberto Nisman y le da un enfoque particular a la sombra de Stiusso es precisamente en la periferia de la guerra de la efedrina. Nisman fue el protegido de los Kirchner y de Stiusso cuando éstos habían hecho estropicios de la investigación que había conducido las brigadas mafiosas de la PBA y los miembros del Modin a la cárcel como participes del atentado Amia. Siendo ese el condicionamiento para el despliegue de sus atribuciones, es en ese marco que Nisman trabó relaciones non sanctas con el otro “cuevista” desaparecido: Damián Stefanini.  Stefanini no era simplemente un portador de valijas o un blanqueador de fondos de funcionarios traviesos con los fondos pertenecientes al erario público. Stefanini era alguien muy cercano a Pérez Corradi y a Juan José Ribelli. Desde nuestro punto de vista, el probable asesinato de Nisman se vincula más a ese entorno. Una hipótesis tan válida como las otras es que “La denuncia” fue el enredo político, la trampa tendida a Nisman para darle forma de un crimen político a un asesinato crapuloso. De ser así, no redimiría en absoluto a la ex mandataría, ya que ese entorno es su mafia, interpolada en los servicios por el uso que ella le quiso dar a las fuerzas hasta el final de su mandato. Tampoco le resta pertinencia al contenido de la denuncia, ni a su importante aporte sobre la magnitud y el cinismo del tráfico de influencias, gestado por una jauría de impresentables operadores del kirchnerismo para quienes todo era negocio.

Pérez Corradi y Stefanini compartían el mismo carné de contactos. Primero, porque acudían a las mismas financieras donde se traficaban cheques a cambio de tasas usureras como técnica muy burda de blanqueo: Amigal, Invercoop, Maderocoop, Vivienda Vernet. Los dos tenían vínculos con los intermediarios del lavado de la década kirchnerista adosados a la mafia ribelliana: Jorge Fidalgo, Guillermo Greppi entre otros. Los dos estaban relacionados a la mafia de la efedrina y de los medicamentos. Stefanini hasta llegó a hacer montajes con la financiera del testaferro de Cristina Fernández, Lázaro Báez. Una de las tantas pruebas que se trata de una y una sola mafia, a pesar de sus grietas. Tanto Pérez Corradi como Stefanini conocían a Sebastián Forza, quien compartía sin sorpresa el mismo cerco de “financistas” de la esfera kirchnerista. (La otra Triple Frontera, 18 de febrero de 2016).

Conflictos de interés en serie

La causa de la desaparición de Stefanini fue retirada a la fiscal Mariela Miozzo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Delitos conexos a la Trata de Personas y la Violencia de Género de San Isidro, hace dos años, en base alegaciones sobre misteriosas extorsiones a la familia del desaparecido, lo cual justificó que recaiga en manos de la ex mujer de Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado de San Isidro. Difícil de imaginar cómo es la vida contra las cuerdas de un sujeto (Nisman) cuando su ex mujer (Arroyo Salgado) tiene en su mano un expediente judicial de cuyo desarrollo depende ir o no ir a la cárcel. Sandra Arroyo Salgado que es el alma gemela profesional de Stiusso. Stiusso y Stefanini mantenían vínculos, cuya explicación no fue debidamente atendida por Arroyo Salgado y si lo fue, no figuraría en el expediente del cual siguió siendo la titular hasta varios meses después de la muerte de Nisman. En Argentina el conflicto de interés es un concepto que no prospero.

Y no es el único del genero. El expediente del Triple Crimen ha sido, el también, inopinadamente removido de la fiscalía de crímenes complejos de Mercedes, para pasarlo a la justicia Federal al juzgado de la Dra. María Romilda Servini de Cubría. Esa decisión fue tomada ya por las nuevas autoridades, a las 48 horas de resuelta la crisis de la triple fuga de enero de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, autores materiales de la masacre y a pocas semanas del regreso de Stiusso.

Según Lorena Martins, la hija del Raúl Martins -mentor de la red de prostíbulos de la Side y ex segundo de Stiusso- , en declaraciones a Diario Veloz: una de las hijas de Stiusso trabajó para Servini Cubría. Ese no sería el único vínculo de confianza a nivel personal entre la jueza federal y Stiusso. Cabe preguntarse: ¿Fue el traslado de Mercedes a la justicia federal en manos de Servini de Cubria una garantía negociada con el flamante Ministerio de Seguridad para el regreso del ex agente?  Se comenta en círculos autorizados que la fiscal de Mercedes, Marcela Falabella, se habría enterado de la maniobra a través de la prensa mientras estaba de vacaciones.  El otro fiscal, Juan Ignacio Bidone, habría por su parte participado del procedimiento dando su acuerdo desde el primer momento.

En la hoja de ruta de la investigación del Triple Crimen, e intentando seguir las pistas de Pérez Corradi, los fiscales de Mercedes se toparon con datos de interés sobre Ribelli, pero no en su calidad de defensor.  Si se llega a dar con el paradero de Pérez Corradi, o saber fehacientemente qué fue de él,  concomitantemente se sabrá qué paso con Stefanini, el Fariña de Nisman.  Eso para Ribelli y Stiusso implicaría muchos dolores de cabeza.

Nisman admiraba Stiusso

Ribelli, en su momento, fue investigado por Nisman cuando pertenecía a la fiscalía desmantelada por el kirchnerismo en 2004. Una vez titular de la UFI Amia, nunca más investigaría la conexión local del atentado Amia. La otra persona que Nisman nunca investigó es Stiusso, hacia el cual parecía profesar una gran admiración. Sin embargo, a Stiusso le quedan unas cuantas preguntas por responder. Preguntas que no surgen como cavilaciones fruto del pirronismo sino como hechos que figuran en el expediente de la causa Amia,  reveladores de la red de complicidad y encubrimiento orquestada por la Side de Stiusso y la PBA antes mismo de ser cometido el atentado. En una nota anterior, Una versión argentina del caso Dreyfuss, (12 de Mayo de 2015) las dimos a conocer:

  •  Surge netamente de las audiciones la confirmación que es Stiusso quien instala el falso testigo el “Solari”, el cual va a hacer desviar la causa durante varios meses (ver “Amia I, quién cómo, porqué organizó impunidad”, en este portal). Mucha gente ha olvidado o nunca supo de ese episodio.  En agosto de 2005, en el marco de su testimonio, Ricardo Gil Lavedra, durante el proceso de Enjuiciamiento de Galeano declaró, según consta en el fallo, a propósito de Ramón Emilio Solari: ”Me acuerdo que había un legajo de un tal Solari, que desde la Brigada de Vicente López había mandado una carta al embajador de Israel diciendo que tenía información sobre el atentado. Las informaciones que él suministraba daban cuenta de que poseía algunos datos respecto a cómo se había sucedido el atentado. Pero luego proporcionaba versiones caricaturescas cuyo único objeto -porque se abrió luego una profusa investigación sobre los dichos de Solari- era desviar absolutamente el objeto en ese momento de la pesquisa. Era una cosa grosera. Era una evidente operación de inteligencia armada en la Policía de la provincia.”
  • Stiusso no puede explicar su presencia en el domicilio de Carlos Telleldín el día del allanamiento.
  • No puede explicar por qué en el registro de un teléfono celular, que reconoce como suyo, se registran llamados a uno de los policías bonaerenses que le hacían de seguridad personal a Telleldín, Raúl Ibarra, de la Brigada de San Martín, soldado de Ribelli, que se encuentra en casa de Telleldín también el día del allanamiento. Ibarra fue el receptor de la Trafic.
  • Confiesa nunca haberse interesado por Ribelli, a pesar del evidente enriquecimiento ilícito de éste. Según surge de un testigo del cual reservamos la identidad, dentro del expediente, Marcela Brouzon, la que sería la más legítima de las dos mujeres de Ribelli en aquel momento, habría depositado 8.000.000 de dólares en una cuenta en Miami y 1.500.000 en Montevideo. Antes de ello, en 1998, la Comisión bicameral de seguimiento de los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA-DAIA investigó una transacción escriturada ante la escribana Juana María Vaquer Garmendia por un monto de 2.500.000 dólares, recibido a pocos días de ser cometido el atentado. Escritura que es referida como una donación del padre de Ribelli, un hombre que vive en un rancho que es poco más que una choza en la ciudad de Lobos, provincia de Buenos Aires.
  • Curiosamente Stiusso, que se presenta como la proa de la investigación sobre la conexión internacional, no se interesa por ninguna de las conexiones con el hampa libano-paraguayo de ninguno de los imputados.
  • Confiesa y parece alardear de no haber investigado a Wilson dos Santos, el ciudadano brasileño que fue el hombre que objetivamente supo que un atentado iba a ser cometido y ventiló la información en tres legaciones. Entre otras, el consulado argentino en Milán. Comunicación que fue conocida por la Side antes del atentado, y nada fue hecho por prevenirlo. En ese momento, la responsabilidad operativa recaía directamente sobre Stiusso. Dos Santos, su vida nocturna, su pasaje por prostíbulos gay que harían hablar de ellos, regenteados por la Side son un dato no menor. Un universo no del todo desconocido por Stiusso (Ver en este portal Amia informe III. relaciones entre el esquema terrorista local y el Hezbollah)
  • Reconoce haber espiado al juzgado a través de Raúl Antonio Guglielminetti (también casualmente ex Batallón 601), del cual dice “no hace nada gratis”. Guglielminetti fue capturado en España, donde se encontraba prófugo de la justicia, por Stiusso y Mario Naldi, comisario de la policía bonaerense. Un apellido que tiene peso propio en la investigación del atentado.   Se intuye que, efectivamente, puso cámaras en el juzgado, pero no se le repregunta.
  • Instala desde el primer día la pista internacional. Dice que la viene investigando desde antes del atentado de 94. Da copiosos detalles de intercepciones telefónicas, especialmente de la Embajada de Irán. Sin embargo esa vigilancia se queda a medias, ya que durante las audiencias dirá en varias ocasiones que no tenían intérpretes de farsi. O sea que, según se desprende de sus dichos, su percepción acorde a la información que obtiene es de una pista oriental, de gente de la cual nadie en la Side sabe de qué están hablando. A pesar de ello, desde los albores de la investigación provee una lista de nombres que se encuentran en la famosa foja 114, pero en 21 años, no será capaz de explicar qué hicieron concretamente aquellos “blancos” en relación a la comisión de los atentados, sea el de 1992 o el de 1994. Desde el primer día instala esa versión que se refuerza en 2004, siendo entonces ya la única.
  • Es el primero en pedir el apartamiento de Galeano.
  • Se desprende de sus dos días de audiciones un profundo desconocimiento de cuestiones legales, de procedimientos investigativos en un caso de terrorismo. Su locución es errática.

Stiusso, cuyo retorno es celebrado como el de un opositor anti-kirchnerista, a pesar de haber sido el Monje Negro del funesto binomio, tiene que responder por tres décadas de crímenes varios, algunos paradigmáticos, ante cuya magnitud la corrupción y el enriquecimiento ilícito aparecen como males menores. De su devenir judicial se juzgará si la mafia pasó su prueba de adaptación a la nueva administración. Hasta ahora ha superado todas las pruebas.



Categorías:AMIA, Argentina, Corrupción

Etiquetas:, , , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: