Unidad de crimen organizado enquistado al más alto nivel

triple crimen expediente

 

 

 

 

 

 

©Teresita Dussart

Martín Lanatta tuvo su momento de gloria el domingo pasado, cuando el programa Periodismo Para Todos (PTT) fue a extraerlo de su celda del penal de General Alvear con obvia anuencia de la administración penitenciaria provincial. La lógica amigo-enemigo le permitió enfundar la toga del acusador, en este caso, de Aníbal Fernández, un personaje sobre el cual no cabe ninguna duda en cuanto a su participación en la construcción del narco estado, pero el triple asesino fue más allá. Hizo del jefe de Gabinete el autor intelectual de la ejecución de Leopoldo Bina, Damían Ferrón y Sebastián Forza el 7 de agosto de 2008. Es fácil volcar el proyector sobre el quilmeño debido al foco de “coincidencias” de casos narcos que siembran su carrera. Empero al hacerlo se desvía el foco. El Triple Crimen apunta a la pareja Kirchner ante todo. Y una hipótesis que fue barajada a las pocas horas de conocerse el crimen, es que si hubo alguien por encima del prófugo de la justicia Ibar Pérez Corradi, el objetivo de esa persona fue de destapar toda una línea de ilícitos, cuyos autores y estructuras apuntaban sin equívocos a la Casa Rosada.

Los cuerpos aparecidos en el descampado de General Rodríguez (provincia de Buenos Aires) son constitutivos de un mensaje mafioso que revelan la existencia de un crimen organizado consolidado, amparado por los Kirchner. Organización que encubre actividades como lo que fue la venta de fármacos adulterados, el financiamiento de la primera campaña de Cristina Fernández con dinero proveniente del blanqueamiento de activos, escándalo de la efedrina en manos de allegados, etcétera.  En un país normal, cada uno de esos casos, por separado, hubiera sido lo suficientemente contundente como para significar el fin de la carrera política de la pareja.

Durante el programa, Lanatta, mejor conocido como “Pepe portación”  relativiza su rol presentándose como un inofensivo mequetre ofreciendo su “don de gentes” abocado al tráfico de influencia. Su radio de acción dice, es el RENAR (Registro Nacional de Armas) donde procura los codiciados permisos de portación evitando los tormentos de la administración. Es en ese marco que dice haber conocido a Sebastián Forza. Este le habría pedido protección para neutralizar las amenazas generadas por sus numerosos acreedores. Y de quilmeño a quilmeño, Lanatta le habría presentado a Aníbal Fernández. Como resultado de ese encuentro, una serie de operaciones extorsivas habrían venido a agregarse a los dolores de cabeza de Forza, culminando en la orden de asesinarlo. Eso, en resumen, es la versión de Martín Lanatta.

La primera de las mendacidades de Lanatta consiste en reducir su protagonismo al de parásito de la administración del Renar. Surge del expediente que “la totalidad de las armas de fuego del Renar fueron depositadas en la armería “Pizzu”,” situada en la calle Perón 186 de Florencio Varela, de donde fueron trasladadas después de la masacre.  Esa armería venía siendo frecuentada por Forza tanto como por Ibar Pérez Corradi y su hermano Christian. Lo declara Lanatta el mismo.  En su “listado de clientes” la armería contaba con destacados miembros de la mafia bonaerense en ascenso desde hace décadas y en auge bajo la administración en curso.  Mafia dentro de la cual se cuentan los operadores de las mesas de dinero, del narcotráfico, de la piratería del asfalto, del robo de pertrechos, del secuestros extorsivos, etcétera. Martín y su hermano Christian venían cometiendo “un sinnúmero, la casi totalidad de conflictos penales en la zona sur” se puede leer en la resolución de elevación a juicio. Esa promiscuidad entre el Renar y la armería clandestina provee un indicador lo suficientemente elocuente de la importancia de Lanatta dentro de la estructura mafiosa. En la practica el pertrecho es suyo.

Como otros miembros destacados de la mafia bonaerense, Lanatta viajaba a menudo a Paraguay para las necesidades de su tráfico de armas. De hecho, viajó a pocos días de su condena a ese país.  Pero además, Lanatta también estaba metido en el tráfico de efedrina. Un testigo declaró que él mismo habría participado de la venta de efedrina cortada con sal al narco mexicano Jesús Martínez Espinosa. Hecho ocurrido a pocos días de cometerse el tripe crimen. Motivo suficiente para acortar la esperanza de vida del que se animaria a esa jugada, siendo los carteles mexicanos a penas menos violentos que Isis en Irak. No obstante, Lanatta no se encuentra entre las víctimas de General Rodríguez, porque hacía un tiempo -según declararon varios testigos- que supo aprovechar el creciente desgaste de la relación entre Ibar Pérez Corradi y Forza.

Por otra parte, a diferencia de Forza, Lanatta es un hombre conectado políticamente. Entre las aristas sumamente interesantes del personaje está la creación de la empresa Homeland Broker Security, cuyos socios son, además de Lanatta, ni más ni menos que Miguel Ángel Colella, el jefe de la policía nombrado por Néstor Kirchner, entonces Presidente, y Eduardo Menchi. El objetivo de la Homeland es la prestación de servicios de seguridad, “compra, venta, importación y exportación de materiales para usos especiales: chalecos antibalas, escudos, cascos balísticos, municiones, granadas de irrupción (…), inclusive material de uso bélico liviano (…)”. Esto es consecuente con el uso de la armería de Florencio Varela.

El nexo político con el kirchnerismo viene también demostrado por otro vinculo.  Colella es socio en otra estructura, Christian Group SA, con Juan José Ribelli, el ex comisario de la División Automotores de Lanús, pata estratégica de la “maldita” policía bonaerense, implicada antes de 2001 en una vastísima línea de delitos. Ribelli es un hombre que le debe mucho a Cristina Fernández. Esta ha contribuido decisivamente a salvarlo de las garras de la Justicia en 2003, en el marco del caso Amia, sincronizando su defensa con su entonces aliado el ex hombre fuerte de la Side, Horacio Antonio Stiusso. La sombra de Ribelli está por todas partes en la causa del Triple Crimen. Tanto que el es comisario es el abogado de Ibar Pérez Corradi, sindicado como autor intelectual. Es un círculo cerrado.

Según declaraciones de un testigo, antes de su muerte Forza habría hablado con Jesús Martínez Espinosa a fin de “arreglar”. A esas reuniones asistía Miguel Ángel Pierri, sin especificar la razón de su presencia. Pierri es un abogado que se cruza permanentemente en las causas que implican a la mafia bonaerense o en las causas sensibles el gobierno. Fue abogado de Anastasio Irineo Leal, un policía de la bonaerense que trabajó para una brigada liderada por Ribelli, en la causa del atentado Amia.

Surge de la declaración de Solange Bellone, esposa de Forza, que días antes del asesinato, la ansiedad consumía su marido. Temía las consecuencias de aquella mexicaneada.  “Que como ya dijera en su anterior declaración, el día lunes 4 de agosto a la noche, tipo medianoche, cuando Sebastián volvió a su casa, la dicente dormía, la llamo, se sentó en la cama y le dijo que había comenzado a consumir cocaína para enfrentarlo a Pose {Julio César Posse, ex Side}, había hablado con él y todo para que no le ‘rompan más las bolas’, le dijo que se quedara tranquila, la dicente lo notó como que le transmitió que había hablado con Julio y arreglado todo. Que luego Sebastián salió con Damián. Que ahora la dicente entiende que él le quiso decir que Lanatta le había vendido efedrina cortada a Tarzia {Marcelo Tarzia es el enlace con Martínez Espinosa. Es arrestado el 17 de julio con los mexicanos de la cocina de drogas sintéticas en la quinta de Ingeniero Maschwitz} y él no había hecho nada, solo los había presentado, y todo quedaba como que Sebastián lo había hecho a propósito, que los mexicanos pensaban que Sebastián era el traidor, esto se lo introduce Julio antes del 4 de agosto, a esto Sebastián le decía que solamente había presentado a la gente, pero la dicente piensa que algo ha hecho más que presentarlos”.

Otra de las tantas falsedades es que Forza buscó protección con Martín Lanatta. Sí, buscó escudarse en alguien, pero en Julio César Posse. Todas las declaraciones de testigos con el ex/no tan ex Side hablan de una relación complicada entre Posse y Forza, pero una relación donde el rasgo mayor es que el segundo le rinde cuentas al primero. El aprendiz mafioso es sermoneado por Posse en varias ocasiones.  Éste le advierte del peligro, pero parece también temer por el efecto dominó de las procacidades de su “defendido”. La defensa que procura Posse es a cambio de dinero y de información.

La pertenencia de Posse a la Side está ratificada por una declaración ante el juez Claudio Bonadío el 17 de mayo de 2014. Sobre su desempeño en la Secretaría de Inteligencia, en esa ocasión declaró haber trabajado bajo la dirección de Alejandro Brousson. También explicó que estuvo mucho tiempo afectado a la Triple Frontera: la Jerusalén de todos los negocios de la mafia bonaerense. Allí estuvo en contacto con todos los que hicieron las horas de gloria de la mafia de Ribelli y de los miembros de la conexión Modin-Duhaldismo, transferida y aumentada dentro del kirchnerismo. Se puede deducir una serie de consecuencias de ese intercambio de información, pero al no ser respaldadas por testimonios dignos de fe, sería especulativo mencionarlas. No obstante,, una de esas consecuencias podría ser el allanamiento de la quinta de Ingeniero Maschwitz alquilada por Tarzia a narcos mexicanos el 17 de julio de 2008. Tres semanas antes del asesinato. Es muy difícil deducir para quién jugaba Posse; lo que es seguro es que después del Triple Crimen prefirió elegir vivir bajo cielos más auspiciosos.

En su deriva Sebastián Forza condujo en un callejón sin salida a dos otros jóvenes que le seguían los pasos tanto en la efedrina como el tráfico de medicamentos, Leopoldo Bina y Damián Ferrón. Los asesinos son Martin Eduardo Lanatta, su hermano Christian Daniel. La otra fratria criminal está compuesta de Víctor Gabriel Schillaci y Marcelo Javier. Las victimas fueren aprendidas una vez pasado el peaje de General Rodríguez, según una modalidad propia de la piratería del asfalto. Su ordalía debería haber servido para dilucidar una mafia enquistada en la más alta cumbre del Estado. No hay una estructura societaria o un nombre que de una manera u otra no se vincule con el poder. No fue el caso.

https://relacionesinternacionales.co/2014/09/04/amia-iv-de-la-amia-a-suenos-compartidos-pasando-por-el-triple-crimen/

 



Categorías:AMIA, Argentina, Corrupción

Etiquetas:, , , , , , , , , , , , , , , ,

1 respuesta

  1. Interesante Teresita , Lanatta es parte de una estructuta mafiosa y un simple intermediario como lo quieren mostrar

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: