Argumentos por los cuales el Chapo Guzmán podría escoger Argentina

deportes@Teresita Dussart

Si Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias “El Chapo”, elaboró un plan suficientemente sofisticado como para incluir las dimensiones sistémicas, de ingeniería, de control del “riesgo político”, de sincronización y todo lo que presupone fugarse de un penal de alta seguridad como el del Altiplano I en Almoloya (Estado de México), se habrá tomado la molestia de pensar en el después. Es decir, en el dónde. Después de la moto, el PVC que reviste las paredes del túnel, sus rieles sobre ese tramo de 1.500 metros que va del penal a la casa construida en el descampado, hubo una larga ruta ingeniada con el mismo esmero.

Sobre el destino final no se sabe nada. Prueba que la tecnología no lo puede todo en materia de inteligencia. Una lista de 149 países están en alerta.  Pero pocos de esos países reúnen los requisitos de idoneidad, empezando por una red de complicidad anclada al más alto nivel del estado, para un prófugo de tan alto perfil. El Chapo ha jurado que no volverá a ir preso. La próxima vez que fuese a caer, sería casi automáticamente extraditado hacía una cárcel de Estados Unidos sin posibilidad de salir ni a través de un túnel ni escabullido en una canasta de lavandería, como lo hizo en una anterior fuga.

Países que le garanticen una tranquilidad a todo nivel y sean mínimamente sufribles se cuentan en los dedos de una mano. La simpatía de sus paisanos de Sinaloa ilustrada por los narco corridos que trenzan laudes a sus talentos escurridizos tiene sus límites. Arrestar al Chapo ya no es sólo una cuestión de seguridad pública, sino de reparación de lo que es percibido como una afrenta para México y singularmente su presidente Enrique Peña Nieto. Colombia es evocada como posible destino, pero el país caribeño se encuentra en el ojo del huracán. La presencia de la DEA y la Dijin aseguran vanguardia, retaguardia e infantería en la guerra contra el narcotráfico.  Sería uno de los destinos donde más difícil le sería escabullirse.

La pareja Kirchner organizó para los narcos, lo que Juan Domingo Perón y Eva Duarte organizaron para los nazis, un oasis de seguridad, discreción y protección.

Habría un país donde el Chapo podría hacerse olvidar del resto del mundo. Ése es Argentina.  El país tiene una larga tradición de acogida de prófugos de la justicia y una notable empatía hacía el narcotraficante. La pareja Kirchner organizó para éstos, lo que Juan Domingo Perón y Eva Duarte organizaron para los nazis, un oasis de seguridad, discreción y protección. Abogados especialistas en la defensa de los intereses de los narco de alta resonancia y con contactos al más alto nivel , narco countries organizados como un Estado dentro del estado con justicia y seguridad propia y todos los amenities. A ello cabe agregar el cielo no radarizado para seguir “trabajando”; no menos importante la posibilidad de conseguir una nueva identidad; amplia oferta de pertrecho provenientes del arsenal militar; una de las clases políticas más corruptibles del mundo ; garantía de impunidad y exfiltración de los sicarios;  constituyen algunos de los argumentos.

Un caso de fresca memoria es el de Henry de Jesús López Londoño, el capo del Cartel de los Urubeños, arrestado en octubre de 2012. Un episodio truculento en su género, en la medida que los agentes colombianos que operaban en territorio argentino tuvieron a bien de resguardarse de las autoridades locales tanto como del narco mismo.  Esa operación fue constitutiva de la principal derrota de los abogados especialistas en la defensa de narcos, que son  Carlos Broitman y Juan José Ribelli.  Carlos Broitman hizo una denuncia en contra de los agentes colombianos, que recayó ante el juez Marcelo Caputo, por el ingreso ilegal del material  que permitió rastrear a su cliente. Según Broitman, el arrestar al capo de los Urubeños “puso  en peligro la seguridad nacional”.

Ribelli  es un ex comisario de la policía bonaerense. Estuvo encarcelado como presunto participe en el atentado de la mutual judía Amia hace 21 años y liberado en 2004 debido a un episodio que fue interpretado como un vicio procesal. Antes, se le atribuye su participación en un hecho violentísimo conocido como la masacre de Wilde. Es una de las figuras más emblemáticas de la “maldita policía” de los años 90. Sus principales testigos a favor durante el juicio oral ante el Tribunal Oral Federal 3 (TOF 3) de la causa Amia fueron la actual mandataria, la presidente Cristina Fernández de Kirchner, y el ex hombre fuerte de los servicios secretos argentinos (ex Side), Horacio Antonio Stiusso, alias Jaime, alias Vittorio Stiusso (etc.) La red de poder de Ribelli es insuperable.   Siempre tuvo un pie en la política y otro en el hampa. Ribelli posee un country, “Ciudad Cristiana”, donde se murmura que habría transitado Itar Pérez Corradi, prófugo de la justica en el marco de la causa de la importación de efedrina cuyos clientes eran narcos mexicanos. Corradi está buscado por el triple crimen sucedido en 2008 en General Rodríguez (provincia de Buenos Aires). Las víctimas eran pequeños estafadores que intentaron correrlo en el negocio de la efedrina. Todos víctimas y victimarios de esta historia donde impera el elemento narco, tuvieron directa o indirectamente que ver con el financiamiento de la campaña de Cristina Fernández en 2007.

Ribelli y Broitman tienen otros clientes de prestigio dentro del Ghota del narcotráfico de dimensión internacional. Los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá arrestados al aterrizar en el aeropuerto d’El Prat de Barcelona con una carga de más de 900 kilos de cocaína, hacen parte de su portafolio de defendidos. Los Juliá conforman una narco familia fundada por el finado patriarca, el ex jefe de la Fuerza Aérea  brigadier general José Juliá. Una red narco militar cuyo fondo bautismal es el ex Modin, partido neonazi.

Entre los grandes atractivos de Argentina para un narco de la estatura del Chapo figura un punto clave: jueces comprehensivos. Se recuerda entre ellos,  Roberto Marquevich, de San Isidro. Ya no es juez, pero ha hecho escuela. Marquevich fue el astro de la operación de entrega controlada de droga, mejor conocida como Strawberry, que terminó por ser una operación controlada de desvío de droga. Tres toneladas de cocaína que supuestamente debían ir a Alemania. Una colosal mejicaneada judicial. Hay otros jueces de la misma índole, como el juez federal Alejandro Sánchez Freytes, en Córdoba, y muchos más que no se puede nombrar pero cuyos nombres sorprenderían.

Algo faltaría: el atractivo de los shoppings. Desde que el proteccionismo nacional-socialista prohibió las importaciones, lo que pueden ofrecer los centros comerciales hace pensar cada vez más a la Alemania del Este de los años 70. Pero nada que no sea posible revertir para una fortuna mal habida, no conciliable con la austeridad del nac&pop.



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