Carlos Zaninni, candidato a Vice la garantía de la impunidad

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Todos derechos reservados © Teresita Dussart

A cuatro meses de las elecciones presidenciales en Argentina y a pocas horas del cierre para la presentación de las listas electorales, Cristina Fernández decidió flanquear a su recurrente víctima, el gobernador de la provincia de Buenos Aires y candidato a la presidencia, Daniel Scioli, con el más intrigante de sus operadores en las sombras, Carlos Alberto Zaninni.

Apodado el “Chino”, sea por su pasado de “maoísta” durante los 70, o por los ojos achinados en medios de rasgos como curtidos al hacha, el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, función que no significa nada y todo a su vez, conformará como candidato a la vicepresidencia un binomio improbable con Scioli, de ahora en más oficialmente ungido por la presidente.  Pocas horas antes del cónclave del cual surgiría la cedula real kirchnerista, Scioli aparecía como el candidato impostado pero no deseado, el elemento alógeno, el futuro Caín, el traidor emboscado.

En su lugar, en las usinas del kirchnerimo, los cenobitas y otros monjes negros obraban a levantar la imagen de Florencio Randazzo, ministro del Interior y del Transporte. Una de esas cuevas es Carta Abierta. Una organización de intelectuales auto proclamados cuyo maestro de pensamiento es Adrián Paunescu, el poeta propagandista del ex dictador rumano Nicolae Ceauçescu. Con la notable diferencia, que Paunescu publico obras dotadas de algún lirismo ajeno a su actividad de bardo del sátrapa.

Carta Abierta no escatimó demostraciones de afecto hacia Randazzo. Un funcionario cuyo máximo logro es haber permitido a la República China deshacerse de unos cuantos trenes, sobre los cuales vela con el amor de una madre por sus crías. A principio de junio, Carta Abierta invitó al ministro. En el marco de ese happening con aplaudidores acarreados, Randazzo  causo hilaridad : “el proyecto se quedó manco”, declaro, en alusión a Scioli, entonces rival, quien es manco como consecuencia de un accidente.  “No lo hice a propósito pero quedo bárbaro” relativizo inmediatamente Randazzo.  En ese momento, Randazzo se sentía querido por Cristina.

La bajada de pulgar hacia Randazzo por parte de la presidente provocó uno de esos psicodramas típicos del culebrón kirchnerista, con litros de lágrimas de cocodrilo, seguidas de las habituales vejaciones hacia el recalcitrante Randazzo quien no aceptó ser relegado de hijo pródigo a plomo. La voz más autorizada en materia de estrategias de ostracismo y humillación hacia los rebeldes, Aníbal Fernández, jefe de Gabinete, le administró el tipo de poción que en otros países conducen a un individuo que se precie a ofrecer su renuncia para proteger la idea que se hace de su dignidad. Claro que no fue el caso de Randazzo, el cual acudió ya disciplinado a Canossa, ostentando la bufanda naranja (color fetiche de Scioli) el día de la bandera, en la ciudad de Rosario.

El porqué de tal movida, tomando de improviso a sus aduladores más férreos y más inmediatamente y materialmente  interesados en la continuidad del “modelo”, sólo tiene una explicación: sobrevivencia judicial. Sarcófago sobre las causas calientes. Control remoto del servicio secreto del estado, la ex Side, SI, ahora AFI. Proseguimiento de las operaciones espurias con fiscales y jueces corruptos. Eso es lo que Zaninni profesa con virtuosidad.

La presidente argentina dejará en diciembre un estado aislado. En una economía global “uberisaza”, ella dejara un país dependiente de las reses pastoreando sus pampas como en el siglo XIX y algo de granos y soja, aunque cada vez menos de tanto haber golpeado a su único sector productivo, el agropecuario. Dejará un país con más pobres que cualquier gobierno de su país que la haya precedido. Dejará una situación demográfica en cuanto a la calidad de recursos humanos y de desarrollo económico devastado por el sabotaje a la institución escolar. Todo por su aversión personal al academismo. Pero sobre todo dejará como legado todas las causas de corrupción generadas por el 18% de prevaricato, las retro comisiones sobre subvenciones del Estado, los fondos gestados por la extorsión y la coacción, el desvío directo y desfachatado de fondos públicos con fines de enriquecimiento ilícito, la mayoría de las veces en base a un esquema de blanqueo de activos muy burdo. La presidente Cristina Fernández de Kirchner dejará un narco estado con el cual su familia y sus aliados políticos más allegados tienen todo que ver. Y luego dejará unas cuantas causas de tipo Nisman detrás de ella.  Necesita dejar detrás de ella alguien que cuide la casa. Eso es Zaninni y, por suerte para ella, dignidad tampoco le sobra a Scioli.



Categorías:Argentina, Corrupción

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