Elecciones en México, no hubo voto castigo para el PRI

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Una minoría, la CNTE, quiso impedir el acceso a las urnas

teresitadussart@gmail.com

©teresitadussart

Las primeras estimaciones provisorias de la contienda electoral para la renovación de la Cámara de Diputados, anunciadas por el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) de México, Lorenzo Córdova, a las 23.00 hora local, daban una ventaja relativa al Partido Revolucionario Institucional (PRI) con 29,81% a 30,85% de votos y entre 196 a 203 diputados. El Partido Acción Nacional (PAN) alcanzaría, según las mismas estimaciones, de 21,17% a 22% de votos, conformando una bancada de 105 a 116 diputados. El Partido de la Revolución Democrática (PRD)  figura, acorde a esas tendencias aparentemente avaladas por su presidente, Carlos Navarrete, como el gran perdedor con 11,14% a 11,81% de votos. Es decir de 51 a 60 diputados, siendo el que más bancas perdería. Un PRD probablemente víctima de su propia interna y de la competencia de desgaste operada por el otro partido de izquierda, forjado en su costilla populista, atravesada por la tentación chavista: el partido Morena y su campaña de anatema. El partido liderado por Andrés Manuel López Obrador no superaría el techo de 9,15%.

Independientes

La gran incógnita de una campaña en la cual el debate de ideas estuvo totalmente ausente en nombre de un concepto maximalista de veda electoral, haciendo lugar a una campaña de “spotisación”, era: ¿qué será de la miríada de partidos independientes? El derecho de inventario sobre el rol histórico de los dos grandes partidos, PRI y PRD, parecía ofrecer un protagonismo a partidos anti-sistema cuya principal virtud consistía en todo y por todo en ser agua de jarrón nuevo: Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza, los cuales, a menos de ser desmentido por un recuento más fino, se saldan en un fiasco. No obstante, un outsider, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, tránsfuga de las forjas priistas, se hizo de la gubernatura del Estado de Nuevo León.

El surgimiento de esos partidos independientes era visto como la expresión de un voto castigo, en el marco de una votación a mitad de mandato para el presidente Enrique Peña Nieto (PRI), aplicado a los casos de conflicto de interés revelados por el periodismo y la mala comunicación con la cual gestionó la tragedia de los 43 estudiantes asesinados en el Estado de Guerrero, entonces gobernado por el PRD. Si no fuere castigo, en ese caso sería un referéndum hacia las 11 reformas estructurales entronizadas por su gobierno.

Hubo un efecto castigo pero éste lo aprovechó el PAN, o sea la derecha, que reconquistó una gubernatura perdida, el Estado de Querétaro. Mientras, el PRD perdió el estado de Guerrero a beneficio del PRI aparentemente. Prueba de una madurez del electorado que entendió que la campaña de intoxicación por parte de organizaciones infiltradas por el crimen organizado no funcionó. La actitud de asociaciones de padres de los 43 consistió en atribuir la muerte de los jóvenes sistemáticamente al presidente sin jamás nombrar a la pareja de intendentes de Iguala, los Abarca, directamente implicada en la desaparición y muerte de los jóvenes. Más extraño aún, en las semanas previas a la contienda electoral, los mismos activistas asumieron la defensa de la victimaria Nestora Salgado, una secuestradora serial. Esa actitud le hizo perder la simpatía de la opinión pública. Finalmente, el asociarse en acciones violentas con la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (CETEG) generó una abierta antipatía hacía ese movimiento e impulsó un giro a la derecha de un electorado que amagaba con un voto nulo.

Obstáculo a la democracia

Una perogrullada pregonaba que el mayor obstáculo al buen desarrollo de la votación vendría del narcoterrorismo y del desgobierno que esto genera. No fue así. Vino de un sindicato, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (CNTE), de sus secciones más violentas en los estados de Michoacán, Oaxaca, Chiapas y Guerrero con la CETEG, la cual no es ajena al crimen organizado justamente. Retenes orquestados entre la asociación de padres de los 43 y la CNTE  combinados con toma de rehenes se establecieron como práctica común. Empezó con un centenar de periodistas en diciembre pasado en Tlapa de Comonfort (Guerrero) y seguía ayer con la liberación por parte de la policía militar de un grupo de policía federales retenidos por los mismos activistas. Las uvas de la ira se arraigan en un codicilo de la reforma de la educación del gobierno de Enrique Peña Nieto, que impone la evaluación de los maestros. La oposición por parte de estos a una medida relevante del sentido común es tal, que no dudaron en intentar poner en jaque la democracia quemando casillas de voto y material de propaganda, prohibiendo el acceso a las urnas en base a métodos violentos, a pesar de la sorpresiva decisión por parte de la Secretaría Nacional de Educación de dejar suspendida indefinidamente la realización de tal evaluación el 29 de mayo.



Categorías:Latin America

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