La Cámpora-Afi, un caso de estupro cívico

images1LO7MOGM Escena de la pelicula, “The Spy that shagged me.”

Teresita Dussart. Todos derechos reservados. teresitadussart@gmail.com

 

¿Cómo se califica la acción ejercida por un mayor sobre un menor para inducirlo a acciones deshonestas, contrarias a la moral, generadoras de desórdenes mentales y fomentadoras de conductas corruptas ? Eso, independientemente de que la víctima haya dado su consentimiento ¿Cómo se llama la acción de preparar huestes para espiar a sus compatriotas en tiempo de paz, para desviar lo que debería ser el aparato de seguridad del Estado y ponerlo al servicio de una vigilancia partidaria? ¿Cómo se caratula la acción villana de formar individuos para infiltrar los estamentos más vitalicios de la democracia, especialmente los aparatos judiciales y de comunicación, usurpando identidades profesionales, no para neutralizar una inexistente amenaza a la seguridad nacional, sino para favorecer los intereses espurios de una familia en el poder y la mafia que la rodea?

Al desmantelar la agencia de inteligencia nacional argentina, la Secretaria de Inteligencia del Estado (SIDE), luego SI, para hacer de ella la AFI, la presidente Cristina Fernández de Kirchner decidió incorporar entre 200 a 300 militantes de las distintas agrupaciones infeudadas a la defensa del cartel de intereses político-económico de la familia Kirchner. Esas agrupaciones son principalmente La Cámpora, el Movimiento Evita, Colina (organización gestionada por Alicia Kirchner, hermana del ex presidente Néstor Kirchner, ex funcionaria de la última dictadura).

Los jóvenes reclutas no tienen ninguna experiencia del mundo de la inteligencia, ni de inteligencia en general, y tuvieron apenas veinte días de formación en la Escuela Nacional de Inteligencia. Pero eso no debería ser un problema en la medida que el ente de seguridad en el cual van a ser implantados tampoco lo tiene no obstante las décadas. Desde el regreso a la democracia, la SIDE nunca vio venir una crisis. Ni los levantamientos de carapintadas afianzados al Modin, ex batallón 601, ni el levantamiento de los miembros del Movimiento de Todos por la Patria (MTP), ni el atentado a la Embajada de Israel, ni el atentado a la sede de la mutual judía de la Amia, ni la crisis de 2001. Tampoco vio venir el surgimiento de un narcotráfico masivo. Cuando lo vio venir es porque participo de ello (Caso Strawberry, los 900 kilos partidos de la base de Morón, aeropuerto militar, y en realidad todos los casos altisonantes de narcotráfico). De hecho, la fiscalía de San Isidro es una fiscalía copada por la Side, cuya titular, Sandra Arroyo Salgado, fue nombrada en ese puesto por Néstor Kirchner. La Side no fue encubridora. Fue parte activa de la mayoría de los crímenes de la última década debido, entre otras razones, a la relación osmótica que la pareja mantuvo hasta 2012 con el ex director de Operaciones, el argentino de origen siciliano Antonio Horacio Stiusso.

Los jóvenes reclutas no tienen ninguna experiencia del mundo de la inteligencia, ni de inteligencia en general, y tuvieron apenas veinte días de formación en la Escuela Nacional de Inteligencia. Pero eso no debería ser un problema en la medida que el ente de seguridad en el cual van a ser implantados tampoco lo tiene no obstante las décadas.

En cambio, a lo largo de estas tres décadas, la Side supo desarrollar una especialidad: el espionaje de sus compatriotas, el chantaje en base a documentos embarazosos de índole privado, cuando no las famosas camas o trampas buscando generar el mismo efecto de coacción. Los métodos de la dictadura al entrar en caducidad, los espías de la central más incompetente del mundo se dedicaron a infiltrar los estamentos más estratégicos de la vida institucional. Especialmente los contrapoderes, periodismo, vida judicial -la cual es un nicho de agentes o espías-, sindicatos. Todas esas personas mienten a sus conciudadanos en el ejercicio de su práctica profesional, ya que tienen una doble agenda, y la parte importante de las dos agendas no es la que creen conocer los consumidores de esos servicios. Por lo menos dos presentadores de tinte progubernamental de programas de televisión en prime time, son SIDI-SI-AFI y lo seguirán siendo cuando el nombre de la central vuelva a cambiar. En la prensa gráfica progubernamental, los chivatos son legión y la agencia de noticias nacional Télam, es prácticamente una sucursal de la SIDE remasterizada.

Nadie conoce la cantidad de soplones, inorgánicos en la jerga local, ni los fondos afectados a su retribución, ya que no hay control parlamentario. Las cifras cubren un abanico de probabilidad de 2.000 a 8.000 personas. Esa cantidad tampoco sirve aparentemente a generar base de datos útil cuando las circunstancias lo comandan. En cambio si sirve al circo de hundimiento sistemático de las causas que molestan y generar otras para hacer olvidar las primeras. La última causa hundida hasta la fecha, otras vendrán, es la muerta dudosa del fiscal Alberto Nisman, a cargo de la Unidad Fiscal Amia. Entre incompetencia y cuadrillage del terreno por esbirros del espionaje interno, no existe ninguna posibilidad de ver prosperar una investigación, haciendo de Argentina un país virtualmente sin sistema judicial, ya que se ve impelido por las intrigas y maniobras de sus espías.

El caso Amia, desde ese punto de vista, es sintomático. Los terroristas (argentinos, todos) estaban en la esquina antes del atentado y eso está documentado, tanto como el hilo entre ellos y miembros de la policía bonaerense y finalmente el vínculo con elementos del Hezbollah en Ciudad del Este. Pero un manojo de “operaciones”, que es como se designa en Argentina a las herramientas de hundimiento de las causas, hizo de ello un rompecabezas ad eternum.

Como a los agentes argentinos no se les pide otra cosa que espiar y desinformar a sus compatriotas, no necesitan tener aptitudes particulares aparte notables excepciones relacionadas principalmente al manejo de idiomas. Hay un disparatorio de dichos y escritos que si no fuese porque atañen a episodios eminentemente trágicos, serían dignos de figurar en una película cómica.

El ex fiscal Nisman, en su dictamen de 800 páginas, en 2010 recopila informaciones dignas de un alumno de secundaria sobre temas enciclopédicos: ”Surgimiento del termino y evolución del concepto de terrorismo a través del tiempo”, “Definición del terrorismo en el marco del derecho internacional”, “Concepto del terrorismo”, “Terrorismo internacional”, etc. De pruebas, nada. Nisman se nutría de información de los Muyahidines del pueblo (MKO) sin citarlos y, cuando no, su fuente era Stiusso. Nisman, durante mucho tiempo consideró a Stiusso con mucho respeto. Saludaba su inteligencia. Sin embargo, Stiusso es el hombre que quedará en la historia por haber emitido la tesis más estrafalaria de memoria de central de inteligencia, cuando al haber encontrado dedos de pie bajo los escombros de la Embajada de Israel, dedujo que “debían de ser de mediorientales”, por lo “callos”, porque “es sabido que en esos países se camina descalzo”. Evidentemente, con ese tipo de inteligencia no es de extrañar que 23 años después en la causa de la legación israelita y 21 de la mutual se esté en punto muerto.

Los muchachos de la Cámpora-Afi no lo harán mejor. No los han contratado ni por sus conocimientos académicos, muchos no acabaron el bachillerato, ni por su capacidad para formular las buenas preguntas, ni por su manejo en lenguas extranjeras. Los han contratado para reportar, denunciar, encarpetar personas, hundir las causas que molesten al poder y hacerlo con disciplina militante. Llegará un día, como en la Rumania de los años post 1989, en que los archivos se abrirán, y con ojos exorbitados, los ciudadanos argentinos se enterarán de quién los estuvo espiando, aun décadas después del restablecimiento de la democracia. Y sabrán entonces que esas personas no son ni del Mossad, ni de la CIA, ni de los servicios habidos o por haber en el mundo, ni de ningún extranjero en particular. Son compatriotas: el chico de la puerta de al lado que tenía problemas de dicción, el barrabrava, el pasante, el militante iluminado, el “periodista” que escribe con los errores de ortografía del policía a la vieja usanza, esa clase de gente.

 

Del mismo autor en este portal :

¿Los muyahidines del pueblo de iran fuente del fiscal Nisman ?



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