Populismo en México, transferido del PRI al PRD y satelites

descarga

El hombre controlador del universo, Diego Rivera. Palacio de Bellas Artes, ciudad de México.

 

 

 

Desde Mexico, Teresita Dussart

Todos derechos reservados. teresitadussart@gmail.com

 

La campaña oficial para la elección intermediaria acaba de empezar en México y culminará el 7 de junio con la renovación de 15.832 escaños de diputados, así como las gobernaciones de los Estados. Es la primera consulta popular después de la masacre de Iguala, la cual creó un antes y un después en la toma de conciencia del nivel de violencia generado por el crimen organizado.

No obstante el reto electoral, Enrique Peña Nieto (EPN) anunció un ambicioso plan de rediseño del presupuesto, cuyo objetivo es hacer más eficiente la redistribución de los fondos públicos. La idea, tal como fue anunciada durante la Convención de Bancos en Acapulco, a fin de marzo pasado, y resumida en un documento “Pre-criterios 2015”, es “revisar las estructuras programáticas, romper las inercias, cazar las duplicidades, tener una mayor perspectiva del gasto público”. EPN llegó al poder en el momento en que se caía el precio del petróleo y, aparte de un momento de repunte a mediados de marzo, debido a los acontecimientos en Yemen colindando en un posible bloqueo de la vía marítima para el petróleo proveniente de los países del Golfo, lo más seguro es que la guerra de trinchera en los precios del hidrocarburo se mantendría en un status quo.

Hasta ahora, no obstante el contexto de los precios de su principal commodity, el líder mexicano ha mantenido una inflación estable, aumentado el empleo formal, pero la inercia sería su peor enemigo. México debe ser creativo, reinventarse fuera del corsé de exportador de materias primas, aprovechar el interés de los inversores extranjeros, mantener su trayectoria de déficit decreciente, y hacerlo sin generar nuevas presiones tributarias ni deudas.  No obstante esa política generalmente saludada como expresión de una buena gobernancía por los analistas; Peña Nieto no es popular. Las encuestas así lo dicen.  Su mayor escollo es una creciente tentación populista espoleada por una capa burgués-bohemio urbana.

Pocos son los gobernantes que en momentos tan álgidos como una elección de medio término se arriesgarían a hablar de recortes de gastos. Menos en un  año tan sacudido: primero por la ordalía de los 43 estudiantes que sacudió el poder en todas sus fundaciones; luego, las revelaciones de fin de año de la periodista Carmen Aristegui sobre un caso de conflicto de interés por parte del presidente mexicano en el affaire “Casa Blanca” (ver en este portal  “México dos países en uno”).

 

El gasto público y sus planes declinados han sido durante décadas, en el espacio iberoamericano, la zarza ardiente desde donde surgieron los líderes proféticos que dieron lugar a una extraña veta abocada a una estetización, o mejor dicho, una narrativa política de la pobreza feliz.

 

Por más que se le cambie el nombre: racionalizar, rediseñar, repensar, ponderar, optimizar, ajustar, todo ello deriva en: menos gastos, menos estado-providencia. El gasto público y sus planes declinados han sido durante décadas, en el espacio iberoamericano, la zarza ardiente desde donde surgieron los líderes proféticos que dieron lugar a una extraña veta abocada a una estetización, o mejor dicho, una narrativa política de la pobreza feliz. Una veta por momentos asimilable a la izquierda, siendo sin embargo en todo ajena al socialismo. Veta articulada a través de un estado hiperproteico, y de su figura presidencial, monárquica en el uso discrecional del poder y mesiánica en sus arengas de capa y espada. El peronismo es el caso de escuela por excelencia.  El PRI, también, pero sin el acervo de origen musolinista de su colega argentino y menos estrafalario en cuanto al culto a la persona. Dos partidos de una longevidad casi secular.

Hoy el populismo se ha trasladado al PRD y sus satélites gravitantes en su flanco izquierdo, como el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), dirigido por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) -ex rival de EPN en 2012-, el PT y Movimiento Ciudadano, siendo éste una sobrevivencia de los movimientos alter de los 90, de repudio al sistema, con un flanco ligeramente poujadista. Y como todo populismo se acerca al crimen organizado y sus redes criptográficas, aquellas que atañen a lo más profundo, lo más vulnerable y lo más espantoso de la sociedad mexicana. Si con Carlos Salinas de Gortari (PRI), se dio la explosión del tráfico de cocaína en México (ver en este portal: “Hiperviolencia, el business model” del crimen organizado), esa relación entre feudos del PRI y crimen organizado ya no es la misma.  Sindicatos, crimen organizado y hasta algunas sectas evangelistas feroces como la Luz del Mundo -la cual constituyó una reserva de votos cautivos para el PRI durante décadas y dejó de serlo con EPN- se posicionan en busca de nuevas alianzas con los partidos políticos y van donde el terreno les es el más fértil, como los estados de Guerrero, Tamaulipas, Oaxaca y Michoacán, principalmente.

AMLO, que tan vehemente fue en su denuncia de la campaña de EPN de 2012, cuando fue identificada la distribución de bonos de despensa de la sociedad Monex (Si Vale) a cambios de votos, fue descubierto practicando las mismas políticas clientelistas, distribuyendo cajas de alimentos en Iztapalapa y Coyoacán (DF). Se podría alegar que es parte de la adaptación, poniéndose a nivel en la lucha electoral. Pero lo cierto es que hay otras señales aún más preocupantes. El sindicalismo es uno de ellos.

El sindicalismo siempre ha sido un aliado del PRI en el poder y sus mecanismos de corrupción después de tanto tiempo están a la vista (ver entrevista con Martin Moreno en este portal: Sindicalismo presidencialista), pero lo cierto es que las ramas disidentes de ese mismo sindicalismo, cercanas al PRD y satélites,  como la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG), desprendimiento del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), son peores.  Han atestado de un total desprecio hacia la democracia, hasta en las formas. Su oposición a una reforma de EPN consistente en imponer un sistema de evaluación de los maestros ha motivado un nivel de saqueos y de actos de vandalismos estimados a 500 millones de pesos mexicanos (3,5 millones de US$), según la Confederación Patronal de la República Mexicana. Los daños a edificios públicos y bienes del Estado son inestimables en los últimos meses en Acapulco, ya que la CETEG es particularmente fuerte en el estado de Guerrero. Eso sin hablar de los daños indirectos a la imagen y las cancelaciones, en términos de turismo, que se vienen a agregar al favor Iguala. Peor aún, la CETEG nunca ha denunciado a la cúpula del PRD en Guerrero, que es directamente, materialmente e intelectualmente responsable de la muerte de los 43 jóvenes. Vive en un “como si” consistente en pretender que la pareja José Luis Abarca y María de los Ángeles Pinedo no eran intendentes del PRD. Como si el uso que hacían de la policía municipal, de ejército pretoriano anexado al cartel Guerreros Unidos, no estuviese documentado.

Si tal gremio acompañase un gobierno instalado constituirá un temible grupo de choque, comparable a lo que se puede observar en Venezuela, y haría de su presidente un pantocrátor más en el continente. Más si se tiene en cuenta que existen índices de relaciones entre la CETEG y una rama de los Caballeros Templarios. Esa tentación populista, violenta, no es el hecho de todo el PRD ni de sus socios.  A principios de marzo, Dolores Padierna, diputada del PRD, levantó una moción impulsando que se invite a Nicolás Maduro al Foro de Sao Paulo que se organiza este año en México. El hombre fuerte de Venezuela acababa de dar por terminadas las últimas libertades en Venezuela, asumiendo los plenos poderes y Felipe González, ex primer ministro socialista español, estaba intentado comunicarse con el opositor y prisionero político Leopoldo López. El partido Morena se desolidarizó de la propuesta de Padierna y así lo hizo parte del PRD. El presidente del Comité Ejecutivo del PRD, Carlos Navarrete Ruiz, le tiro un balde de agua fría al entusiasmo pasionero de Padierna expresando algo más que un resquemor. No se sabe qué hubiese ocurrido si la moción hubiese sido puesta en votación de los integrantes de estos partidos.

 

 

En este portal, del mismo autor:

Sindicalismo presidencialista

https://relacionesinternacionales.co/2015/03/24/sindicalismo-presidencialista/

México, dos países en uno

https://relacionesinternacionales.co/2015/03/19/mexico-dos-paises-en-uno/

Hiperviolencia, business model del crimen organizado

https://relacionesinternacionales.co/2014/11/13/hiperviolencia-el-business-model-del-crimen-organizado/



Categorías:Latin America

Etiquetas:, , , , , , , , ,

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s