El sistema financiero del crimen organizado en la década

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Una seguidilla de crímenes dirigidos siempre al mismo perfil de joven aventurero, sin muchos escrúpulos han impactado la crónica amarilla, rozando la política. ¿Que tienen en común esas víctimas? Investigación de Gabriel Brito, que conoce como pocos este rubro, en esta primera contribución a Relaciones Internacionales.

 

Gabriel Alejandro Brito, el autor @britogabrielale

 

Desde hace unos meses, Buenos Aires se ha conmovido ante desapariciones y muertes de empresarios ligados al sistema financiero. Pareciera que la desaparición y la muerte son el lugar más transparente en este ámbito de negocios oscuros, amparados desde el mismo Estado.

 

Muchos amasaron en esta última década fortunas incalculables en el campo criminal en base al “toma y daca” con las fuerzas de seguridad, lo que les valió que el sistema penal no los tocara.

 

La semana pasada, Hugo Díaz dejo su auto en una cochera de Lavalle y Florida, paso por la financiera que tenía a pocos metros del lugar y nadie de su entorno pudo volver a contactarse con él. Sus actividades estaban diversificadas entre esta cueva financiera y la Gerenciadora MayDay S.A. que le prestaba servicios de ambulancia al Pami. ¿Quién conocía a Díaz, el próspero empresario que competía con la empresa Emerger S.A., vinculada a los hermanos Miguel y Máximo Zacarías, eyectados del Pami y la Sedronar por irregularidades en la compra de ambulancias y el tráfico de efedrina? Hace poco tiempo, en los tribunales de Lomas de Zamora el próspero empresario declaraba que “no tenía enemigos”, luego que le balearan su casa de Lanús. Algo poco probable de un hombre que disputaba la cápita en la obra social de los jubilados a los hermanos preferidos del matrimonio Kirchner, operaciones financieras poco claras con los “cueveros” de la Citi y vedettes de la noche al “valijero” Leonardo Fariña.

A fines del año pasado, en inmediaciones del astillero Tandanor encontraban el cuerpo sin vida de Mariano Benedit, el joven asesor financiero que se movía con la “velocidad de un rayo” en el sistema financiero subterráneo. La rapidez fue una de sus características, la que lo llevo a su apogeo, también termino con su vida a los 31 años. En este ámbito suelen decir, que nada mas rápido que una bala.

Contradicciones, asesinato o suicidio, operaciones de cambio de divisas, compra venta de acciones del astillero Tandanor (empresa estatal), visitas al casino, negación por parte de sus familiares, reclamos de deudas, nos llevan a la muerte. El sistema financiero mueve millones de pesos diarios, pero según los investigadores el joven ambicioso no se conformaba con su trabajo en la empresa familiar; Mariano fue mas allá, se contactó con la Reina de los Dólares, una peruana de finos modales que le entregaba billetes falsos al 60% del valor de mercado fabricados en dos países: Perú e Irán. Hay indicios de que por una casualidad de la vida la peruana Elizabeth Alcedo Sánchez, después de entregarle varios paquetes termosellados de la moneda extranjera, tuvo que desaparecer del país: La ex Secretaría de Inteligencia, con el temido Jaime Stiusso a la cabeza, la tenían en la mira por tráfico de cocaína en gel a Europa disimulada en juguetes para Navidad. Cuando la dama pudo asegurarse que no había pedido de captura volvió a cobrarle, el joven ya no tenía el dinero para pagarle; según los investigadores, el mismo día que Benedit “desaparecía”, Alcedo Sánchez salía del país sin dejar rastros.

En octubre del 2014, Damián Stefanini desapareció de la faz de la tierra. La bonaerense encontró su Audi a una cuadra de la casa de su contador. El empresario fabricaba sombrillas y las exportaba. Detrás de esta empresa tenía como actividad la compra venta de dólares y operaciones financieras. Cuando los investigadores comenzaron a indagar aparecieron deudas millonarias, amenazas, traiciones políticas y fuertes presiones de dos financistas reclamando varios miles de pesos, con domicilio en Sarmiento al 500 y 700 de la ciudad de Buenos Aires. Ambos estaban relacionadas con el acribillado Sebastián Forza.

Tres historias relacionadas con organizaciones mafiosas, donde aparece la codicia, la traición, la protección política, la corrupción que los lleva finalmente a la desaparición y la muerte. Jóvenes inescrupulosos, audaces que realizan negocios oscuros en pos de obtener rápidamente una posición económica importante, sin reparar en las consecuencias judiciales, en su seguridad personal ni la de sus propios familiares. A quienes los medios en muchos casos denominan “financistas” o “empresarios”, cuando en realidad sólo son personajes que lavan dinero negro en operaciones marginales.

Así la violencia extrema erosiona una vez más todos los secretos. No porque los financistas sean desconocidos, sino porque es difícil hablar de alguien a quien el sistema judicial apenas ha tocado en vida. De esta manera, la improbidad les ahorró tener un prontuario acorde a sus actividades en el crimen organizado.

¿De dónde agarrarse para conectar con estos ámbitos del hampa a empresarios diversificados en varios rubros de la economía lícita, dueños de múltiples empresas, propiedades, autos de alta gama, cooperativas y mutuales? La desaparición, la muerte y el anonimato producen esa capacidad de transparencia.

Y si de traspasar barreras se trata, el crimen organizado utiliza las llamadas “empresas sociales” (cooperativas y mutuales) para lavar dinero en Argentina, con las cuales crearon un andamiaje financiero que lesiona aspectos financieros y económicos del Estado Nacional.

No se debe olvidar el fondeo que recibió The Old Fund por parte de los banqueros Raúl Moneta y Jorge Brito. Así consta en el expediente que investiga el juez Ariel lijo y en los libros contables de la empresa.

Entre julio de 2011 hasta marzo de 2012 la empresa controlante de la calcográfica adquirió 25 líneas de crédito de parte de la Cooperativa de Crédito Marítima del Sur Limitada por un total de 29.050.000 pesos. La deuda fue garantizada por la sociedad Mayer Business Corp, la cual los investigadores creen que sería de Moneta. Otra línea de crédito recibida por la empresa fue obtenida mediante Federalia Sociedad anónima de Finanzas; el 9 de enero de 2012 acordaron un préstamo de 7.171.550 pesos. El titular de Federalia no es otro que Raúl Moneta.

El 29 de marzo de ese año The Old Fund acordó con Maxifarm S. A. un préstamo de 15.000.000 de pesos. En ambos casos se acordaron cuotas para dichos desembolsos de dinero, los cuales fueron depositados en la cuenta corriente N° 330209406116609 del Banco Macro.

Toda esta deuda la termino adquiriendo Compañía de Valores Sudamericana (ex Ciccone) y controlada por The Old Fund. Entre capital e intereses CVS le adeudó a Cooperativa de Crédito Marítima del Sur Limitada 35.558.400 pesos.

Máximo Lanusse, vicepresidente de la Ex Ciccone Calcográfica depositó cerca de 5,4 millones de pesos en efectivo en una cuenta de la sociedad The Old Fund. Lanusse completó la operatoria a principios de 2012. Lo hizo en cuatro depósitos sucesivos cercanos a 1,2 millones -las primeras dos veces-, trepó a 1,3 millones la tercera ocasión y orilló los 1,7 millones de pesos la última vez que se presentó en las oficinas del Banco Macro para engrosar la cuenta del fondo.

Se desconoce el origen de ese dinero. Ex gerente del propio Macro, Lanusse vivía en un departamento que rentaba en Recoleta; después de la intervención del gobierno a la imprenta les pedía a sus amigos que le ayudaran a buscar un trabajo con el cual pudiera solventarse.

El que inventó el negocio de las droguerías fue el médico Néstor Vázquez. Como gerente de prestaciones en tiempos de Menem y como gerente general con Kirchner, en la Superintendencia de Salud (gestión Capaccioli), Vázquez habría inducido un sistema por el cual se cobraban subsidios de la Administración de Programas Especiales (APE) presentando legajos adulterados, en muchos casos de enfermos inexistentes (sobre todo de casos de Sida, donde se reserva la identidad del paciente). De este mecanismo participaron numerosos sindicalistas y empresarios de la salud. Vázquez se encontró con un problema, el financiamiento; las droguerías que proveían a las obras sociales sindicales nunca fueron de primera línea, ni tenían los avales de la industria farmacéutica.

El negocio le dio un golpe al prestigioso neurocirujano cuando el 15 de agosto de 2008 aparecieron los cuerpos de los tres jóvenes que murieron de múltiples balazos, lo que destapó el tráfico de la efedrina en la Argentina, la mafia de los medicamentos, los aportes sospechosos a las campañas políticas del gobierno nacional por parte de gente relacionada a esos negocios.

Así nació la llamada Mafia de los Medicamentos, de la cual en este caso sólo analizare la relación entre el llamado “Yabrán de los medicamentos”, Néstor Lorenzo y el otrora poderoso sindicalista Juan José Zanola. La Obra Social Bancaria no gozaba de un estado financiero saludable, con decenas de cheques devueltos por “falta de fondos” no contaba con el dinero suficiente necesario para la compra de los medicamentos que debían entregar a sus afiliados. Si bien la APE reintegra el dinero, este proceso demora aproximadamente 90 días. Lorenzo entonces armó una ingeniería financiera donde, con la complicidad del propio Estado, financiaron la operatoria. Se utilizaron diferentes mecanismos: cesión de facturas, cheques posdatados y fideicomisos. Quienes fondearon esta operatoria fueron varios empresarios, por intermedio de cooperativas y mutuales que a cambio de un porcentaje de dinero recibían cheques, facturas y órdenes de pago irrevocables. En la investigación judicial que consta de informes de diferentes fuerzas de seguridad y escuchas telefónicas, los cooperativistas y mutualistas gozan siempre de impunidad. Para que funcione este sistema subterráneo debe haber complicidad estatal, judicial y policial.

El cambio de cheques en una financiera es para cualquier empresario un trámite tedioso; tener que dejar parte de sus ganancias a la usura afecta a la economía de cualquier empresa en el mercado. Pero si de dinero fácil se trata, estas operaciones tienen un sentido inverso y así se lo explicaba el hasta hoy prófugo de la justicia Marcelo Abasto al fiscal Juan Bidone en su indagatoria. Sin demasiada preocupación declaraba que en la antesala de la Cooperativa Crédito Sur, mientras esperaba la liquidación de sus operaciones junto a Sebastián Forza y Martín Magallanes, apodado el “Gordo del Uni” (por su conexión con la masacre del Unicenter), hasta organizaron un viaje a Cancún con “Seba”.

El juez Oyarbide tuvo en sus manos la investigación, pero el crimen organizado influyó más que el propio juez. Oyarbide detectó una cueva que funcionaba en el consulado de Guinea Bissau: un asiduo visitante del lugar, el abogado Guillermo Martinero, declaró ante el fiscal Bidone que a diario se encontraba con Forza en el lugar, donde se hacían operaciones financieras con cheques de bancarios, cuatro pisos más abajo funcionaba la Cooperativa de Vivienda Vernet, visitada asiduamente por los “jóvenes empresarios”. Sin embargo, al igual que Amigal, Invercoop, Madercoop y Talcahuano, no obstante por las arcas de las mismas pasaban cientos de cheques de las obras sociales sindicales, no hay un solo “financista” procesado.

Estas cooperativas vinculan la causa de la Mafia de los Medicamentos con el escándalo desatado por la Fundación de las Madres de Plaza de Mayo en torno a la vergonzosa construcción de viviendas.

El nombre que vincula a Forza con Shocklender es el financista Jorge Fidalgo, quien quedó nuevamente sobre la lupa de los investigadores por el expediente 2463/2010 de la UIF. Este reporte se concentra en Latín Sur Cooperativa de Vivienda, Crédito y Consumo Limitada y en cuatro personas -Juan Manuel Manzorro, Patricia Peña, Héctor Aníbal Pérez y el nombrado Fidalgo-, por mover fondos sin aparente sustento económico o jurídico por 284,1 millones de pesos y 12,8 millones de dólares.

Fidalgo figura en registros comerciales como socio de Fernando Caparroz Gómez en la firma Valores Negociables. También aparece como titular de Crédito Sur Cooperativa de Vivienda, Crédito y Consumo, donde no sólo Forza cambiaba cheques, también lo hacían Néstor Lorenzo e Ibar Esteban Pérez Corradi.

Fernando Caparroz Gómez es quien le vendió a Sergio Shocklender la constructora Meldorek S.A, el parricida y hombre de confianza de Hebe de Bonafini en teoría, compró Meldorek porque le interesaban dos aviones a su nombre. Uno de más de un millón de dólares, otro de medio. Uno de los dueños originales, Daniel Laurenti, conecta la pesquisa con el presunto lavado de dinero. A través de la financiera Monetización, dice la fiscalía, cambiaba cheques de la fundación, lo que facilitó que se perdiera el rastro a los fondos.

El patrimonio del financista refleja su elevado perfil. Incluyó una Ferrari, una camioneta Porsche, un barco valuado en US$ 1 millón, departamentos y dos aviones. Y fue un piloto, Gustavo Serventich, quien tendió el puente entre Schoklender, que quería comprar un avión, y Caparrós Gómez, que pretendía venderlo. Esa operación se concretó con el traspaso de Meldorek.

Pero el 19 de diciembre de 2014 alguien pateo el tablero, el financista Guillermo Greppi y su abogado Fernando Torres, de la Mutual Propyme, denunciaron que durante un allanamiento policías de la División de Investigaciones Federales de Organizaciones Criminales (Difoc) de la Policía Federal pidieron 2,5 millones de pesos para frenar una investigación del Juzgado Federal Nº 5. Dijeron que lo hicieron en nombre de “Su Señoría” y su mano derecha, Carlos Leiva.

Greppi no dudó y llamó a Carlos Liuzzi número dos de la Secretaría General de Presidencia, quien advirtió a Oyarbide de lo que estaba pasando. El llamado de Balcarce 50 causó un tembladeral en Comodoro Py, puso bajo sospecha al juez preferido por el gobierno.

En una causa iniciada por “un llamado telefónico” que recibió el subcomisario Fabio Ascona donde le advertían sobre posibles operaciones de lavado de dinero, el 3 de mayo de 2013, el juzgado abrió el expediente a pedido del policía; Oyarbide rompió las reglas dictaminadas por resolución judicial, debería haber tomado las medidas de urgencia y haberse desprendido de la causa. Los sabuesos tuvieron entonces la oportunidad de hacer tareas de inteligencia, realizar escuchas telefónicas y tener información detallada de cada uno de los financistas que operan en la citi, sabían hasta los montos de dinero que manejaba cada uno a diario. Ascona afirma haber “visto” documentación en la oficina de Greppi de Cabaña Agropecuaria del Zonda S.A., empresa donde el financista niega tener algo que ver. Lo cierto es que en el marco de la causa 13022/2007 la empresa Multipharma de Lorenzo emite el caratular A80779163, por un valor de 103.581,56 pesos, el cual ingresa a la Obra Social Bancaria y termina siendo “endosado” por la firma agropecuaria. Lo mismo pasa en el desvío de fondos de la Fundación de las Madres, donde se detectan transferencias millonarias a nombre de la misma empresa por la friolera de 44.260.939 pesos. Y si de contactos hablamos, no debemos olvidar que la misma agropecuaria compro dólares por un valor de u$ 2.064.200, operación que informó hace algunos años el economista Martín Redrado.

 



Categorías:Argentina, Corrupción

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