Mexico, dos países en uno

untitledMexico. D.F.

Teresita Dussart. Todos derechos reservados. teresitadussart@gmail.com

 

Los inversores extranjeros siguen llegando a borbotones a México. Vienen, ven y vencen, sin escatimar recursos, ni menospreciar objetivos, del sector manufacturero al financiero. Si de dar un ejemplo se trata, el banco español BBVA hace 45% de su cifra global en México, según declaró en columnas del diario El Economista, su director general, Vicente Romero. Los acontecimientos que sellaron en letras de sangre el mandato de Enrique Peña Nieto (EPN), a fines de año pasado, no espantaron a los actores económicos. Como si hubiese dos México, el de la ingobernabilidad desatada por el incremento del crimen organizado a fines de los 80 y enquistado desde entonces, y el de la solidez de sus fundamentos macroeconómicos.

En un clima de negocios del cual se ha venido diciendo que la aversión al riesgo era la marca de fábrica, y el recelo hacia aquellas economías, eternamente emergentes, su más aguda manifestación, México sigue irguiéndose en el ranking de las naciones receptoras de inversiones extranjeras. Sean las estadísticas  de la OCDE o de Naciones Unidas -a través de la oficina UNDAC y su informe “World Investment Prospect Surveys”- los actores globales, confrontando amenaza versus oportunidad, dicen: vamos y vemos después, haciendo de México el decimotercer país de destino de las inversiones extranjeras directas.

Hay una actitud de EPN, despojada de ropaje ideológico que favorece ese clima. En el marco del encuentro anual de las industrias textiles mexicanas realizado el 17 de marzo en la capital del estado azteca, el mandatario declaraba: ”Por su precio y habilidad, los textiles y prendas de vestido hechos en México no necesitan de subsidios ni medidas proteccionistas para triunfar en el mundo. Lo que sí necesitan es un gobierno comprometido con el Estado de derecho”. En las antípodas del discurso ultraproteccionista, nacionalista revanchista y victimizante instalado por los populismos del milenio en el espacio iberoamericano, el mandatario mexicano marca esa diferencia que consiste en postular por la autoestima.

Aún con la relativa desaceleración de la economía en relación a la subida del dólar (la cual no agrega necesariamente competitividad a su sector manufacturero, ya que también las otras monedas, incluido el euro, pierden frente al dólar) y los malos resultados de su sector petrolero, el crecimiento en 2015 sería de 3,5% según BBVA, en las previsiones más conservadoras, mientras que las más optimistas, como Oxford Economics, fijan el crecimiento en 4,2%. Otros, como Capital Economics, establecen que no hay que ceder al desaliento en la medida que la verdadera fuerza de tracción de la economía mexicana es el salud del vecino del norte, y éste va mucho mejor. Los hay pesimistas, que fijan el techo de crecimiento en 2,7%, con la perspectiva media de América Latina en 4%.  No son tasas chinas, pero son tasas confiables. El mercado confía en las estadísticas mexicanas tanto como en las estadísticas brasileñas. Y ésa es la clave del éxito. México inspira confianza. El inversor percibe un  nivel de transparencia y seguridad jurídica que lo alienta a invertir y no sólo en valores especulativos.

Una nueva Ley de Transparencia se aprobó el 12 de marzo, imponiendo multas a funcionarios que nieguen información pública. La ley se sustenta a través de órganos creados ad hoc, como el Sistema Nacional de Transparencia y el Consejo Nacional de Transparencia. Este último amparando bajo el nuevo cuadro normativo el ya existente Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI). Son señales que van en el buen sentido. Sin embargo, no es el paraíso impoluto de Heidi tampoco. El mercado interpreta positivamente esas señales pero difícilmente se puede pasar por alto otros mensajes. Uno de ellos es el caso de la abrupta revocación del contrato de la conductora Carmen Aristegui de la emisora MVS, precedida del despido de dos periodistas de investigación de su equipo, Irving Huerta y Daniel Lizárraga, con los cuales sólo cabía solidarizarse. Conflicto laboral, o medida de retorsión tardía por las revelaciones obtenidas a través de una filtración sobre un concretísimo e irrefutable caso de conflicto de intereses que involucraba al presidente Peña Nieto y su esposa -caso conocido como el de la Casa Blanca-, el resultado es que se apagó una voz disidente que hacía a la exhaustividad de la información. Es un indicador que entre el Ejecutivo y algunos grupos de comunicación existen puertas corredizas bien aceitadas.

Yendo hacia la eficiencia de los contrapoderes, aun cuando no sea lo más inmediatamente valorado por los mercados, ni por los ciudadanos de a pie y, sin embargo, fundamental cuando de evaluar transparencia y seguridad jurídica se trata, está el lastre de los sindicatos infectados por una cultura de corrupción y coacción de naturaleza a poner de rodilla cualquier estamento si así lo disponen.

Barriendo esos importantes escollos,  el consenso en cuanto a un piso de seguridad aceptable corre como una paralela nunca atravesada por otra realidad que es la crónica del narcoterrorismo. Hace pocos meses, en noviembre de 2014, el mundo iba gradualmente anoticiándose de la tragedia de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, de secuestrados a desaparecidos, en el municipio de Iguala, estado de Guerrero, gobernado por el Partido Revolucionario Democrático (PRD). A menudo eufemísticamente, la noticia fue ganando lugar en las portadas hasta que Enrique Peña Nieto (PRI) se decidió, tres semanas después, a pronunciar la palabra “barbarie”, cuando ya no cabía la menor duda de que ninguno de ellos volvería a ser visto con vida. Esa lentitud en nombrar lo que estaba sucediendo fue todo a su vez: un error de comunicación en cuanto a la forma, y de acepción del fenómeno criminal en él fondo. Desbarajuste que el mandatario pagaría a tales alturas que en algún momento la ira popular se volcó, y se sigue volcando, paradójicamente, más sobre su persona que sobre la dirigencia del PRD, directamente implicada en la perpetración material e intelectual de la masacre.

En la búsqueda del destino de los jóvenes, cuyos familiares clamaban: “Vivos se los llevaron,  vivos los queremos”, apenas se descubrió rastro del paradero de uno de los 43 cuerpos. En cambio, excavando, se encontraron decenas de fosas de NN, desaparecidos a manos de las narcomafias. Engendros del crimen cuyos métodos nada tienen que envidiar en animalidad y ferocidad a las del autoproclamado Estado Islámico. En la primera semana de marzo, la precandidata a alcaldesa del municipio de Ahuacotzingo, Aidé Nava, era secuestrada y reaparecía decapitada siempre en el incontrolable estado de Guerrero.  Su esposo fue asesinado el año anterior, y su hijo secuestrado sigue siendo caratulado como desaparecido. El cuerpo de Aidé Nava fue recubierto de una mortaja, conocida como manta, dispuesta con el típico narcomensaje, dejando a las claras que las células del hampa buscan la publicidad de sus actos.

Desde 2012, noventa líderes del narcotráfico han sido arrestados o ejecutados, entre ellos, grandes figuras emblemáticas, como Joaquín el Chapo Guzmán, Omar Treviño, Héctor Beltrán Leyva (El H), Miguel Ángel Treviño (El Z-40) y Servando Gómez (La Tuta). Los Caballeros Templarios y otras organizaciones han sido descabezadas, pero no tanto como para considerar la inseguridad con rango de fenómeno anecdótico. Transparencia, seguridad, son vocablos abstractos para quien viva en Tamaulipas, en Guerrero, y por lo general en los estados fronterizos del norte o del sur.  Dos México coexisten y parecen ignorarse y no hay interlocutor que pueda aportar una respuesta concluyente a esa disyuntiva.



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2 respuestas

  1. Pero no se habla de la mano de obra esclava en tijuana! Es justamente eso lo que atrae a las multinacionales. La falta de un estado presente, de derechos laborales. Yo me pregunto, lo que atrae a las inversiones es el bien comun o el lucro? El pueblo mexicano es mas feliz o solo sigue creando multimillonarios?

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  2. Un mexico es funcional al otro, coexisten y se alimentan de la misma miseria, que es la falta de dirigentes que piensen un pais a largo plazo, en una sociedad mas digna.una sociedad que no ejerza la falsa conciencia, pensando que la seguridad juridica debe ser aplicada solo a las empresas.

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