MH 370 Una investigación criminal con ocho días de retraso

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Teresita Dussart (C)

Así que hoy las autoridades malasias decidieron hacer del caso de la desaparición del vuelo MH 370 un caso criminal, ocho días después y allanar las casas del piloto Zaharie Ahmad Shah y el copiloto Fariq Abdul Hamid. Esa dilación constituye una manifestación más de un problema de abordaje recurrente a lo largo y lo ancho de la antología de las investigaciones relacionadas al terrorismo. Cuando hay un posible envoltorio ideológico o religioso, se deja de lado el manual de investigación criminal. Se escinde dos niveles: el del  repudio moral y el de la metodología. Eso, independientemente de lo que se pueda pensar de las autoridades de Malasia, y de algún nivel de conflicto de interés que seguramente lo tendrán, en la resolución de la causa, es un tropismo universal. Lo peor que le pueda pasar a las víctimas y sus familias, es que la causa se vea impuesta de un cuño terrorista porque entonces empiezan las especulaciones y se arruinan las etapas fundamentales de la investigación.

La marca de agua de todos los casos de terrorismo es que no son contemplados como crímenes, sino como asuntos geopolíticos, y cuando se desanuda la trama -por suerte en la mayoría de los casos muy rápido sino ipso facto-, es por el carácter espectacular del hecho y la reivindicación de los comanditarios, cuando no de los propios protagonistas del hecho.  En ningún caso tiene el cierre de la causa algo que ver con el resultado de una investigación criminal. Se impone esa acepción perversa desde los años 70 que el terrorismo no es un género más grave dentro de la arborescencia criminológica, sino uno género geopolítico que se contempla desde las usinas de inteligencia exterior. Es decir que se empieza por la parte analítica y no el examen de los hechos. Se quiere poner en perspectiva lo que no se tiene. Esa apreciación tal vez  pueda servir como una conducta muy precoz de prevención, pero frente a la consumación del riesgo sólo sirve para crear cortina de humo tras cortina de humo.

La desaparición del Boeing 777 puede ser constitutiva de uno hecho de piratería, de terrorismo si hay un grupo paramilitar con objetivos religiosos o políticos detrás, o el resultado de un factor psicológico por parte de algún miembro de la tripulación. No importa cuál sea la hipótesis más factible y quien lo diga.  Los pilotos deberían haber ocupado el centro de la atención de los investigadores en el terreno, desde la primera hora. Cuando un menor desaparece sus padres son investigados aunque sean considerados como eximios educadores. Es una cuestión de manual. Así debía ser con los pilotos malasios. En el caso específico de éstos se agregan factores que apelaban a un enfoque especial.  Como el hecho de las operaciones manuales que necesitaban de ellos para ser modificadas y el conocimiento de los códigos electrónicos para la reprogramación de la hoja de ruta.  Desde las primeras horas se sabe que el avión dio un giro en U o más bien en V y que estuvo volando varias horas después de ser manualmente apagado el transpondedor.

La ventaja de mantenerse en una línea de investigación rayando lo básico de la metodología policial como si fuese un caso de gran bandidismo o de criminalidad compleja,  es que en esa acepción todo el mundo es objeto de escrutinio y no sóolo grupos designados de antemano como autores potenciales. Si las diligencias se hubiesen focalizado sobre los pilotos desde el primer momento, tal vez se podría dar algún sentido a esas maniobras.

El capitán Zaharie Ahmad Shah parecía tener un alto nivel de vida, según revelan las imágenes de su patrimonio inmobiliario. ¿Alguna diligencia permite saber si ese patrimonio es el hecho de una fortuna personal, de una salario muy alto, o una actividad anexa, utilizando las ocasiones que se puedan ofrecer a un piloto transcontinental que debe conocer como pocos los aeropuertos y su personal?  No cuesta nada preguntar.  Interesa también su nivel de compromiso en la vida política con el candidato de la oposición. Compromiso muy fuerte según un diario de gran circulación británico.  ¿Hay un nivel de financiamiento oculto acerca de ese político?  También puede haber une ruptura con una organización delictiva. En el mundo del crimen el abanico de los posibles es proporcional a los índices de riesgo que surgen de los datos de los protagonistas en lo político, religioso, profesional, personal.

La acepción del terrorismo como un hecho “insurreccional” de individuos investidos de un móvil, supuestamente desinteresado, enajena los investigadores a la hora de emprender una investigación después de un suceso trágico. Supeditan el marketing ideológico del grupo a la actividad criminal per se. Los grupos terroristas parasitan zonas donde el hampa está fuertemente instalada y no es seguro que sea sólo para financiar sus operaciones.  Pero eso es otro tema. Al Quaeda se instaló en Afganistán, donde se radicalizó, y no es casualidad que sus socios sean los Pastunes que controlan los campos de opiáceos y que éstos se hayan desarrollado como nunca al amparo de los salafistas. Si se quiere terminar con el talibanismo se tiene que arrasar con el opio. El Hezbollah en Ciudad del Este ha controlado durante más de una década el tráfico de heroína en Europa y Estados Unidos. Si se hubiese contemplado el Hezbollah como un grupo criminal de narcotraficantes rasos y traficantes de armas, se habrían evitado muchos atentados y muertes de civiles, entre otros el de la Amia en Argentina en 1994. En África del Oeste, la nueva estrella “disidente” de Al Quaeda en el Magreb Islámico (AQMI),  Nasrredine BenMoktar, nació de la costilla de los Hermanos Musulmanes[i] que controlaban el contrabando de cigarrillos y después la droga llegada de América Latina. En el Sureste y Oeste de Asia la Jemaah Islamiya (JI) y todos los grupos presentes en la región pueden ser contemplados como activos inversores dentro de un esquema criminal idiosincrático que les precedió. La sensibilidad al concepto terrorista hace que muchas veces se opta por una metodología que hace olvidar el propio hecho y desviar el eje hacia consideraciones intelectuales desconectadas de la realidad prosaica de los protagonistas.

Nunca hay una motivación aislada, pero lo que es seguro es que el avión y los pasajeros, vivos o muertos, están geográficamente donde el punto de interés más candente del autor (o autores) material del hecho los llevó o los está llevando. Puede ser muy lejos en Asia Central, donde en cualquier república terminada en “stan” los ex Complejos Militares Industriales (CMI) de la era soviética disponen en su mayoría de aeropuertos. O en las pequeñas ciudades construidas en torno a la actividad de extracción de minerales, cuando no en la misma base, y desde donde uno entra en base a una “propuska” obedeciendo a normas que no son precisamente las de la agencia IATA.  Pero también, puede el punto de resolución estar mucho más cerca del punto de desaparición (eso sin excluir el fondo del Mar).

A quien le interesó esta nota, en este portal también : Vuelo MH 370. Estrecho de Malaca, epicentro de piratería… marítima. 12 de Marzo.  


[i] En este portal del mismo autor : El Estado macro corrupto https://relacionesinternacionales.co/2013/07/14/el-estado-criminalizado-2/



Categorías:Terrorismo

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