AMIA: Indignantes e incorregibles

La causa Amia no prosperó y no prosperará jamás por distintos motivos. El defecto de origen es el de una investigación realizada en ausencia de especialistas en materia de terrorismo. El expediente en su estado hasta 2003 demuestra que se siguieron muchas pistas y se colectaron elementos abrumadores, hasta se puede decir que se profundizaron diligentemente, pero tal como fueron puestos en perspectiva, los terroristas de la policía bonaerense, los carapintadas, brazo armado del entonces partido Modin fueron reducidos al nivel del eslabón facilitador y no del de terroristas, eso por una de las tantas perversiones del derecho penal local. Ese otro artífice del mal argentino permitió que a lo sumo sean considerados como participes necesarios los cuales “abonaron el terreno”. Finalmente no quedo ni eso. Como es de notoriedad pública los que cometieron el atentado (=los terroristas) fueron sobreseídos.

El segundo motivo fue la oposición política entre duhaldismo y menemismo. Eduardo Duhalde, como gobernador de Buenos Aires, era el primero informado en cuanto a los actos altamente delictivos de su policía. Actos delictivos que no constituían un aspecto marginal, sino que se trataba de una corrupción sistémica, profundamente enraizada, estructural, la cual se mantiene en ese estado hasta el día de hoy. El kirchnerismo fue la prolongación y profundización de ese modelo delictivo. Es una matriz criminológica. Por otra parte hay elementos extremadamente preocupantes que asocian la propia custodia de Duhalde con el esquema terrorista. (Ver informe en este portal)

El tercero es la entelequia que hace de un actor extranjero el responsable. Dato aportado por la Side para limpiar a la conexión local desde los primeros momentos. Son sirios o iraníes pero todos los hechos irrefutables que apuntan a la pista local son ninguneados merced a esas pistas cuyo valor alternativo es que es muy difícil demostrarlo. Hay una evidente conexión de los terroristas argentinos con el Hezbollah de  Ciudad del Este, pero aun siendo Paraguay y Brasil parte del mismo bloque regional, el Mercosur y con relativamente buenas relaciones con sus gobernantes, no se logró ningún resultado, ni en Ciudad del Este (Paraguay), ni en Foz de Iguazú (Brasil).

El cuarto elemento es que esta pista se encuentra favorecida por factores endógenos de esas comunidades siria e iraní en territorio argentino. En la Embajada de Irán en 1994, se tejían negocios sucios tanto con el entorno de Menem como con el entorno  del Modin-Duhaldismo, y eso deja en suspenso muchas dudas, que podrían haber sido esclarecidas, por medio de las herramientas que son justicia, inteligencia, diplomacia hace ya mucho tiempo. Eso sería en un país normal. Porque mismo si se tratan de negocios que involucran iraníes la verdad no esta exclusivamente en Irán.

El quinto elemento, son los recursos humanos. La Amia es tanto un acto de narco terrorismo como un acto de terrorismo antisemita. Es un crimen complejo. Aún si la Side, y los otros servicios de inteligencia dependiendo de las fuerzas no fuesen tan corruptos, no tendrían los recursos humanos para diligentar una investigación de esas características. En caso de homicidios simples, a menos que el crimen se cometa delante de cámaras, se observa que es muy difícil rastrear al culpable.

El sexto elemento es la desconfianza enorme que se generó por parte de las cancillerías y servicios extranjeros que muy pronto se dieron cuenta que los servicios argentinos eran parte del esquema terrorista o por lo menos del encubrimiento, y que no convenía intercambiar información. De hacerse debía ser al nivel mínimo, el del intercambio dentro del banco de datos de Interpol. El que no se puede negar. Pero de inteligencia, nada, makensh, nicht, nothing, rien. En estos diecinueve años se han debido lamentar muchísimos atentados de toda índole en el mundo. Intentar contribuir al esclarecimiento del atentado de la Amia equivale a remangarse y hundir los brazos en una cesta de víboras. Por lo cual lamentablemente para las ochenta y cinco víctimas que claman justicia es una causa que hay que dar por perdida. Fuera de Argentina nadie eleva la voz por la Amia, porque meterse en la causa supone el paso previo de colaborar con gente que ha permitido que los que perpetraron el atentado estén fuera y que sean sancionados los que intentaron que no sea así.

El séptimo elemento fue la llegada de la pareja Kirchner; el problema de Néstor con el juez Juan José Galeano por las causas de enriquecimiento ilícito que éste tenía bajo el codo, lo cual implico eyectarlo de la causa y barrenar todos los protagonistas del momento.  Concomitantemente aparece, y no es una casualidad, la relación estrecha, muy probablemente fruto de una carpeta muy nutrida que culmina en el binomio Horacio Stiusso/Cristina Fernández. Esta última tuvo un rol singular, en todos los sentidos de la palabra como testigo ante el TOF 3 para ahogar la causa.

El octavo elemento, tal vez el más importante, sería la cobardía por parte de las asociaciones de víctimas que han tenido la indignante actitud de tolerar que la conexión bonaerense haya sido liberada, que incluso en el caso particular de una asociación, esta se haya felicitado de ello, y que sus miembros podrían perfectamente estar almorzando en un restaurante con Jorge Pacífico, un Emilio Morello, un Juan José Ribelli,  un Alejandro Sucksdorf, un Carlos Telleldin por nombrar solo algunos de ellos, a sus espaldas sin que esto los conmocione, siempre y cuando no sean iraníes. De estar informadas en los detalles de lo que realmente se tramó aquí y de la impunidad tolerada, hasta filosóficamente organizada, otras asociaciones de víctimas en el mundo podrían inclusive considerar que hay una forma de complicidad objetiva con los autores del esquema terrorista y/o los del encubrimiento.

Finalmente la opereta del ridículo Memorándum of Understanding, con las opiniones del fiscal Alberto Nisman, del juez Rodolfo Canicoba Corral o del estrambótico canciller Héctor Timerman, aparentemente disidentes, en realidad convergentes, los conceptos “argentinismos” los cuales estrictamente nadie en su sano juicio puede entender una vez pasada la frontera, hacen parte de la misma farsa y son vistas como se merecen desde cualquier parte del mundo, desde donde la antropología del derecho indica qué precisamente es lo que se merece plena indignación, como por ejemplo de haber sido cómplices de la impunidad. Y de saber perfectamente a qué y quién sirve esa impunidad y no denunciarlo.

Todos derechos reservados. Teresita Dussart

En el mismo portal, del mismo tema:

Dossier Amia II. Víctimas de una matriz criminal aún vigente, nota del 13 de Noviembre 2013

Dossier AMIA: Quién, cómo y porqué organizó impunidad para los terroristas, nota del 20 de Setiembre 2013.



Categorías:AMIA, Argentina, Corrupción

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