Libia, dos años después

Teresita Dussart ©

El miércoles que viene Libia festejará el segundo aniversario de su Liberación. Sin embargo, no es ninguna hermosa plaza liberada, y los ausentes por llorar siguen cayendo bajo las ráfagas provenientes de las centenares de milicias tribales o islamistas.  Este fin de semana, el primer ministro Alí Zeidan dio una conferencia de prensa sobre las insólitas condiciones de su secuestro exprés el 10 de octubre pasado, el cual más que aclarar vino a oscurecer un  escenario del cual lo único que se puede tener por garantizado es el estado de severa disrupción institucional.  Alí Zeidan fue secuestrado por un comando islamista que irrumpió en el hotel Corintia de Trípoli, se lo llevo en pijama y lo tuvo bajo custodia durante varias horas con el objetivo de obtener su dimisión. Entre sus secuestradores se encontrarían, según Zeidan, dos congresistas: Mustafá Treiki y Ahmed Al Kilan. Zeidan habría sido víctima de una vendetta por haber permitido que sea capturado en Trípoli, el 5 de octubre, uno de los terroristas de la cúpula de Al Qaeda, Abu Anas Al Libi. La captura fue realizada por un comando americano y Al Libi seguiría siendo interrogado en un buque de guerra, el US San Antonio. Es una figura importantísima según lo reportan las autoridades estadounidenses, ya que sería el cerebro de los atentados de las legaciones diplomáticas de Estados Unidos en Kenia y en Tanzania en 2000. La exfiltración del libio se desempeñó a la luz del día. Apenas se hizo publica la noticia, se conjeturó como cayendo de peso propio que la organización terrorista o una de sus sucursales iba a pasar factura a las autoridades tripolitanas. Sin embargo, hasta ahora, aparte el secuestro exprés de Zeidan, no pasó a mayores. Zeidan fue secuestrado por un grupo islamista y liberado por una milicia tribal, la milicia Zintan que es la que controla Trípoli.

Si las cosas no pasaron a mayores es por el equilibrio de fuerzas entre las centenares de milicias, entre aquellas que obedecen a la estructura clanica, más bien secular, y aquellas otras estructuradas en torno a la obediencia salafista como Ansar al-Sharia. Tambien existen brigadas de nostálgicos de Muamar Khadaffi.

El secuestro de Zeidan profundizó la tendencia de sincericidios por parte del gobierno secular libio: la situación está totalmente fuera de control. “Libia no es un país en el sentido normal de la palabra”, dijo el primer ministro en ejercicio.  Los 225.000 libios registrados como miembros de un grupo paramilitar, por el flamante estado post revolucionario, dirigen estamentos enteros del estado, con plena anuencia de las autoridades por no poder ésta regentear el país. Burdamente desdibujada, Trípoli, la capital se encuentra en manos de la milicia Zintan, mientras que Benghazi, la ciudad del este de donde sale la tercera parte del petróleo de África, se encuentra en manos de la milicia de las Fuerzas Islámicas del Escudo del Islam. Un grupo islamista pero con unción oficial. De la misma manera, el Ministerio de Defensa se encontraría en manos de milicias tribales y el Ministerio del Interior de los religiosos del Escudo del Islam. El sistema penitenciario se encuentra repartido en manos de todos. Todas esas milicias reciben fondos del estado, a veces por el servicio prestado como parte subcontratante, otras por ser también una estructura mafiosa; un pago en forma de pizco para minimizar los daños que podrían cometer. De hecho, muchas están implicadas en tráficos de índole varia con un cierto nivel de especialización.

Este fin de semana, se vieron en Trípoli manifestaciones de civiles en contra de las milicias y sus exacciones.  Pero la tesitura tribal de este estado norafricano, particularmente el trasfondo beduino, supera los conceptos tanto occidentales como islámicos. De todas las primaveras árabes, Libia es el país que resultó tener la oposición más estructurada y la menos afianzada a la hermandad musulmana pero también es la más dependiente del factor tribal. Todos los ministros del gobierno mantienen un vínculo orgánico activo con sus tribus. Mahmud Jibril, el líder de la Alianza de Fuerzas Nacionales, universitario formado en el Cairo y en Estados Unidos, el socio demócrata que no contrastaría en un salón de librepensadores en París, mantiene el mismo vínculo con su tribu de origen, Warfalla, y su subsecuente milicia. Lo único que hasta ahora pone de acuerdo a las tribus es luchar contra la propagación del salafismo, de inspiración wahabita en un entorno religioso islámico de inspiración malekita y sus raíces de misticismo sufí.  Los grupos salafistas han destruido en Libia como en Mali varios santuarios sufís.

Antes de las declaraciones de Zeidan, Sálala Al Marghani, ministro de Justicia, admitió que no tenía el control del sistema penitenciario en respuesta a las acusaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) remitida a la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL). En ese informe, las nuevas autoridades están acusadas de malos tratos, torturas y muertes en sus cárceles. Al Marghani admite, con pesar, que los centros penitenciarios se encuentran en su mayoría en manos de las milicias. Amnesty International (AI), antes que el organismo ad hoc de Naciones Unidas, había apuntado a las violaciones contra los derechos humanos peores que en los tiempos de Khadaffi. El 26 de enero de 2012, la organización francesa de Medecins Sans Frontieres (MSF) decidió retirarse de Libia para no dar cabida a las exigencias de los milicianos que les pedían recomponer a torturados para que pudieran ser sometidos a nuevos tormentos. Habrían 8.000 detenidos en condiciones infrahumanas según AI en las cárceles de Libia. La acusación más común sería haber colaborado con el régimen de Muanmar Khadaffi. Hay 27 casos de personas que murieron irrefutablemente como consecuencia de los métodos de interrogación. Uno de los detenidos más célebres es el propio hijo de líder depuesto, Saif Al Islam, detenido por la milicia Zintan, la cual no obstante los pedidos del estado central considera que el detenido es suyo y no acepta transferirlo de modo que sea juzgado según otra ley que la de esa tribu.



Categorías:Africa, Islam, Medio Oriente

Etiquetas:, , , , , , , ,

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: