Las desopilantes Ínfulas aristocráticas del Corregidor Cabandie

images (2)Teresita Dussart (C)

“Yo me banque la dictadura” dice un Cabandie, con vapores de héroe nibelungo. Como bajado del monte, ostenta y luego restriega,  cada medalla por cada herida y descuenta recibir en contraparte, vitalicia e universal retribución a su sacrifico. Y es que su vía  Elísea ha sido contaminada  por una plebeya que no instruida, confundió el caballo blanco del Corregidor con un vulgar rodante.

La vida de Juan Cabandie, cuando era biológicamente joven, no ahora que ejerce de profesión “joven”, es atravesada de una crisis identitaria que es la de muchos chicos adoptados. De la tragedia de sus padres no conoció nada hasta adentrado en la edad adulta. Así lo cuenta el mismo. Las primeras preguntas surgen muy tarde. Las golpizas alegadas de un padre que fue agente de inteligencia de un cuerpo militar compuesto de violentos, es factible, pero es su palabra. Aunque criminal, su padre adoptivo, en algún momento, dentro del acto delictivo cometido, tuvo que haber fomentado alguna ilusión hacía ese niño que venía a completar una familia donde ya había una hija. Hay lamentablemente un espectro amplísimo de niños víctimas de maltratos, de los cuales algunos resultaron ser prodigios, caldeados por aquellas meditaciones solitarias propiciadas por el precoz encuentro con la arbitrariedad, y otros, lisa y llanamente psicópatas, seres moralmente e intelectualmente rudimentarios, cuyo desarrollo fue atrofiado como consecuencia de la  mesologia evolutiva, o simplemente cretinos sui generis.  El sufrimiento no es la escuela de la Virtud ni su contrario. La lotería genética, la interacción con el entorno es absolutamente fantasiosa. Hay hijos virtuosos de padres inmorales, y el contrarios es verdad también. Evidentemente Cabandie tiene un sesgo violento y autoritario,  aumentado de una incapacidad a emitir una idea que salga del libreto de un amo. Un giro personal muy distanciado de la idiosincrasia del héroe de verdad. Una idiotez, (en el sentido Dostoievskiano de la palabra) aumentada del caldo de cultivo K que lo compela a ser un Peter Pan;  no crecer, ser un “Pibe” aun con panza de cuarentón, rictus cínico de hombre muy vivido y principio de calvicie.  Resalta de las imagines grabadas que entre la funcionaria de rostro angélico y Cabandie, el  que se representa como “Pibe” es el. “Pibe” en la nomenclatura Kirchnerista es un poco el equivalente de Grande de España.

Para los Kirchner, cuyo pasado durante la dictadura debería ser objeto de interés histórico y tal vez judicial, por haber más que seguramente hecho de soplones (durante su fase platense al menos), siempre ha sido de primera importancia rodearse de personas ataviadas de una legitimidad presuntamente irrefutable en cuanto a la prosopopeya de los 70.  Esos elegidos, Hebe de Bonafini, Juan Cabandie los más emblemáticos, actuaron a lo largo de la década como escudo contra toda crítica de donde sea que pudiese surgir. Justicia es decir que ese pedigrí no se no pudo encontrar tan fácilmente entre las Madres, canal histórico, como no lo podrían haber encontrado entre cualquiera de los hijos, familiares o rescatados de la represión de los 70. Tenían que ser mentes y subsecuentes bolsillos reactivos, que sepan no desperdiciar la ganga. Individuos desprovistos de talentos identificables a primera, segunda y tercera vista. No podía ser cualquier víctima. Tenía que ser alguien con las pocas luces y poca preparación como para poder hacer las veces de pequeñas manos de  la narratología Kirchnerista. No podía ser alguien que se despegue de su historia para analizar la Historia. Evidentemente un Cabandie no va a cuestionar un Cesar Milani, ex Batallón 601, hoy parte de la nueva Side oficial con otros, fundidos en las mismas forjas como Fernando Pocino, Francisco Larcher, la realmente siniestra Nilda Garré, el Proyecto X, los aprietes, extorsiones etc. Eso y esos, Cabandie sí que se lo “banca”.

Eso, al veterano hijo de desaparecidos Cabandie, no le causa ardores de estómago. Tiene su salvo conducto democrático en el Nunca Más. Otros hijos de desaparecidos, se han abierto sobre cuestiones como los secuestros extorsivos por los Montos y otros grupos nacidos del mismo molde peronista, las actividades de gran bandidismo conducidas por la cúpula Monto con Emilio Eduardo Massera y antes de Massera, la extracción Tacuara de Mario Firmenich, la entrega de la base a los militares por la cúpula Monto, mientras estos prosperaban financieramente. Si Firmenich o Fernando Vaca Narvaja hubiesen sido partisanos o resistentes habrían sido fusilados legalmente en Europa. En ese resabio de los 70 al cual nos obligan las procacidades del “Pibe” lo que más reflota, en la percepción de esta autora, tal vez sea la fibra ridícula del movimiento. La obsesión por el uniforme de los Montos, la diatriba marcial, la verticalidad del movimiento, todas cosas observadas por las sociedades y los servicios extranjeros de los países donde fue exiliada la cúpula. No sin muchos comentarios picantes en los informes que un día se darán a conocer por esta periodista. El tono tajante, soberbio del jefezuelo Cabandie es un cliché impagable. Eso no se inventa.

El video el mismo es un momento grotesco al estado bruto.  “Yo soy más guapo que vos” le dice a una funcionaria de 22 años. “Yo tengo huevos, me banque la dictadura”.  La joven, aparentemente hija de una madre que atiende una verdulería no pierde jamás su compostura, aun frente a semejante caos lexical, el cual objetivamente descolocaría a más de uno. El Diputado solo concederá un momento de lucidez y honradez intelectual cuando confiesa: “yo trabajo para esos hijos de meretrices (traducción para nivelar porque es un Diputado dentro de todo)  que trabajan a hacer materia fecal el país (se entiende que tuve que traducir aquí también). Naturalmente, es ridículo, siempre y cuando se pueda obviar esa parte de la memoria que apunta al martirio de los padres sobre el cual el hijo, recuperado por el matrimonio Kirchner, construyo su carrera.  Al fin y al cabo de eso se trata.



Categorías:Argentina, Corrupción, Latin America, Otro día en Argentina

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