BOTNIA: Argentina vuelve a la Corte Internacional de Justicia

Teresita Dussart (C)

EL gobierno argentino anuncio ayer que recurrirá de nuevo a la Corte de Justicia Internacional (CJI) de La Haya. En conferencia de prensa, el canciller Héctor Timerman justificó tal repentino procedimiento por “la decisión unilateral del Uruguay de autorizar el aumento de la producción de la planta de celulosa UPM”. Anteriormente, el presidente José Mujica había hecho saber que la decisión de aumentar a 100.000 toneladas la producción,  la mitad de lo solicitado por la pastera, tenía un carácter provisorio y se encontraba condicionada a medidas ambientales, como la construcción de una torre de enfriamiento a menos de 30º y a bajar la cantidad de fósforo descargado en el río Uruguay. Mujica, tomando acta de un enojo altamente previsible, aclaró que ”eso no cambiará [su] cariño hacia el pueblo argentino”. Es la última decisión que Mujica toma sobre uno de los temas más candentes en su relación a Argentina. El año que viene muy probablemente el expresidente Tabaré Vázquez,  también del Frente Amplio, volverá a ocupar la máxima investidura de la Banda Oriental.

Ya una primera vez Argentina perdió su reclamo ante la Corte Internacional de Justicia. El 4 de mayo de 2006, Argentina introdujo una denuncia contra Uruguay. Según se puede leer en la causa, el diferendo portaba sobre “la violación por parte de Uruguay de las obligaciones que derivan del estatuto del Tratado del Río Uruguay”. Un tratado firmado en Salto (Uruguay) el 26 de febrero de 1975 y entrado en vigor un año después, el 18 de septiembre. El río Uruguay es la frontera natural entre los dos países, tal como definida por el tratado de 1961. En su artículo 7, las partes se ponen de acuerdo sobre un marco de utilización del río con el objetivo de establecer los mecanismos comunes necesarios para la utilización racional de éste. Ese mecanismo es la Comisión Administrativa del Rio Uruguay (CARU). En su artículo 41 del tratado del 61, las partes se comprometen a proteger el medio acuático y en particular a impedir su polución. El 9 de octubre de 2003, empiezan los problemas cuando Uruguay, sin concertación con el CARU, decide el establecimiento de una primera papelera, la española ENCE, y un año después la finlandesa Oy Metsa Botnia, ahora UPM, a 7 kilómetros una de la otra, en la ciudad de Fray Bentos. En esa época gobernaba en Uruguay el colorado Jorge Batlle.

Fray Bentos se encuentra unida a la ciudad argentina de Gualeguaychú por el puente Libertador General San Martín. El 27 de marzo de 2006, un estudio de expertos independientes para la Sociedad Financiera Internacional (SFI) procede a una auditoria y concluye que los elementos de polución denunciados por la parte argentina no pudieron ser comprobados. El 20 de abril 2010, el Tribunal Internacional concluye que efectivamente Uruguay incumplió con la obligación de notificar al estado argentino su intención, acorde a los estatutos del Tratado del Río Uruguay. En cambio, dice que “no hay evidencias que Uruguay no ha actuado con el grado requerido de diligencia debida (…) sobre la cuestión ambiental”. El pedido de desmantelamiento de las facilidades industriales tanto como de indemnización es rechazado por el CJI. Es muy probable que pase lo  mismo con la causa anunciada ayer.

Timerman declaro que con esa decisión Uruguay viola la “soberanía Argentina”. La planta estando en territorio uruguayo es muy preocupante que haya podido llegar a esa conclusión. Esa noción hipertrofiada de la soberanía habrá causado estragos a lo largo de esta década. Durante su conferencia se explayo sobre los efluentes que generaría la pastera.  La sensibilidad ambiental en cambio no es el fuerte de la actual gestión. Minería a cielo abierto; Riachuelo contaminado; ríos enteros secados en el interior; villas inflamables; accidentes industriales; explosiones como la de Puerto Madero a principios de este año, nunca investigada, en base a productos químicos estibados en el centro urbano de más alta densidad del país; uso de todo tipo de pesticidas en las plantaciones de soja de capitalistas amigos que invierten intensivamente en el agro; represión violenta de movimientos ambientalistas en varias provincias.  El prontuario de agresión ambiental no deja planear ninguna duda en cuanto al grado de exotismo con el cual es contemplada la ecología desde la Casa Rosada. La cuestión de UPM revela en realidad una falla mucho más profunda. El eje del problema es fronterizo. La pareja Néstor y Cristina Fernández de Kirchner siempre sembraron aquellos signos que permiten saber por qué sendero van.  No hay que dejarse distraer.  Hace unos meses, tomando al revés la historia, la presidente de la banda occidental, aparentemente sin que venga a colación en el contexto espeto: “y decir que Artigas quiso ser argentino y no lo dejamos, carajo“. En su momento fue señalada la enormidad de lo que se acababa de proferirse. La excentricidad logró tapar de una mano lo que eso podría realmente significar. Y no es la única perlita del género que indica por dónde quiere avanzar la mandataria actual. Nadie puede negar que detrás de la sonrisa bonachona de Mujica y la habitual cara de pocos amigos de la presidente se ha instalado un clima profundamente deletéreo. La última expresión de ello es por parte de una senadora uruguaya del partido gobernante, disponer estudiar los posibles derechos de soberanía que Uruguay tendría sobre las Islas Malvinas. Estudio respaldado por el mismo Mujica. Malvinas es el imposible caballito de batalla de la Presidente. Imposible desde todo punto de vista, pero su función simbólica es inmensa.

El año que viene, según todas las encuestas, la última a la fecha del instituto de sondeo CIFRA, Tabaré Vázquez volvería al poder con una estimación de votos a su favor de 45%. Vázquez es el hombre que en 2008 hizo pública su oposición a que Néstor Kirchner fuera electo Secretario General de la Unasur. No soportaba a los Kirchner y era recíproco. Ha sido de una claridad diáfana el poco caso que hacía del Mercosur. Durante su primera presidencia abogó por firmar acuerdos bilaterales con otros países y regiones como Europa, Oceanía, Asia. Justamente este año los países del Mercosur deben avanzar en una propuesta de acuerdo con la Unión Europea y el lastre, como siempre, es Argentina. Es evidente que con Tabaré la paciencia se termina.



Categorías:Argentina

Etiquetas:, , , , , , , ,

1 respuesta

  1. ¿Será que con la cercanía de las elecciones y el descrédito creciente de su gobierno, la loca ésta nos quiere embarca en “la gran Galtieri” a menor escala, para ver si gana votos?

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: