ESPAÑA, EL BUEN EJEMPLO

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Teresita Dussart ©

No hay un discurso de la presidente Cristina Fernández,  en un ámbito nacional o multilateral, que no traiga a colación la crisis en España, nación que siempre nombra despectivamente, sin tener en cuenta lo más mínimamente que un Jefe de Estado no puede inmiscuirse en los asuntos de otro país, menos en esas arengas de politiquería interna que no vienen a cuento con nade que pase fuera del Truman Show peronista. Por alguna razón, literalmente incomprensible desde cualquier punto de pista, el mundo le tiene una paciencia inversamente  proporcional a sus virtudes y a los intereses que representa el país en el estado al cual lo ha relegado, y abusa de ello.

La economía española  estaría, según la presidente argentina, a la imagen del infierno de Dante:  ¡Perded toda esperanza los que entráis!  Según brega por Cadena Nacional, es el ejemplo por antonomasia de lo que no hay que ser y de lo que no hay que hacer, y no pierde una ocasión de aleccionar al gobierno de Mariano Rajoy y sus ministros.  Algo que previsiblemente viene salpicado del síndrome de la Leyenda Negra hispánica, siempre renovado,  al ser el país de sus progenitores el causante de todos sus problemas;  ya que siguiendo el rastro de Grecia y España, la debacle económica del mundo no habría encontrado nada mejor que caérsele encima a Argentina. No obstante, no rencorosa, la señora se pasea, hace de esto ya varios G 20, con una encíclica del “nuevo pensamiento económico para salvar el mundo“según Kicillof en su maletín. Visto el trato infligido a los inversores que se arriesgaron a invertir en Argentina, a pesar de la larga lista de antecedentes negativos, está permitido fomentar dudas sobre la sinceridad de la buena samaritana. La confiscación violenta de YPF, en plena crisis española, es un episodio imborrable, no sólo de memoria de español sino de todos los europeos, en solidaridad con una empresa que subvencionó la política energética de los Kirchner y no el contrario.

Pero la realidad es que Europa y singularmente España hicieron la elección frente a una de la mayores crisis de su historia de no optar por la patraña supuestamente copernicana: nada de raro, nada de gurú del  “new thinking economy “.  Esa estrategia demostró su eficiencia.  Tanto que la señora va a tener que ajustar su discurso porque España se está recuperando mucho más rápido de lo que los más optimistas de los analistas preveían hasta hace pocos meses, cuando se calculaba una salida de la crisis en 2015. Un informe de la banca estadounidense Morgan Stanley, del 9 de septiembre pasado, intitulado  ”Una nueva España”  prevé que no sólo la recesión ha tocado fondo, sino que el país está a punto de destronar  a Alemania como el país líder en crecimiento de exportaciones del mundo desarrollado. Un hecho que se explicaría por los sacrificios consentidos por todos los españoles en materia de empleo durante esta crisis, los cuales habrían permitido mejorar su competitividad. Una explicación tal vez un tanto reductora. Los costos laborales unitarios son una de las variables de ajuste de la competitividad, pero es un parámetro no excluyente.  Entran en línea de cuenta elementos de mercado más sofisticados que tienen que ver con la creatividad y la calidad.

El banco de España en su último informe anual ya había destacado una marcada propensión de las empresas españolas a buscar nuevos mercados para substituir la caída de la demanda interna. Pero no basta con querer conquistar nuevos mercados, hay que tener argumentos para lograrlo, y eso depende de factores voluntaristas que se dan con las relevantes políticas industriales. Muy lejos de la economía del “viento de cola”, rezando por que aparezca un nuevo commodity que marque la diferencia, como fue el caso con la soja, la cual pareció esperar la llegada de Néstor Kirchner al poder en 2001 para ser la nueva diva de las materias primas.

Son muchos los indicadores internacionales que señalan el regreso de España al ring. En julio de este año ya, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría veía en seis países de la Unión “signos alentadores”, de los cuales uno de ellos era España. Hay un consenso de analistas en torno a una contracción del crecimiento en España de 1,2% este año frente a 1.5% el año anterior y para 2014 debería reanudar con el crecimiento.  Las reformas estructurales impuestas en dolorosa plenitud de la ortodoxia de mercado han permitido sanear las cuentas de los bancos, “terminar con la bula especulativa y marcar la primera desaceleración del desempleo”, según Morgan Stanley. La salida de la crisis será el regreso de un índice positivo de crecimiento del empleo, algo que debería ser posible a partir de 2014 según las proyecciones actuales.

El caso Español parece querer demostrar que donde algunos dudarían de la medicina convencional y preferirían recurrir a curanderos, frente a los grandes males hay que atenerse a valores seguros.



Categorías:EUROPA

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