Asados la ESMA.

carlos[1]

Teresita Dussart (Todos derechos reservados)

Va el segundo asado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) este año.  La férrea defensa que hizo la presidente Cristina Fernández y sus adláteres de un acontecimiento vivido por muchos, como una nueva profanación revela, lo que ya es un secreto a voces. A este gobierno no le importó nunca los derechos humanos. No le importó durante la última dictadura y no le importó como acción reparadora por sus culpables silencios, cuando como abogados algo podrían haber dicho, escrito, actuado, para denunciar.

En todos los conflictos del mundo, siempre se han visto disidentes, resistentes, militantes de la última hora. Se résume en Una palabra: oportunismo. Algunos hicieron una grandísima carrera de oportunistas, como Jean Paul Sartre, el padre del existencialismo. El cual lo menos que supo hacer fue comprometerse con su contemporaneidad cuando la Historia timbró a su puerta. No fue colaboracionista. Simplemente fue cobarde.

En Argentina, con menos talento y por suerte literalmente estériles, al menos de producción propia, la pareja hiperbolizó el combate de los derechos humanos, con esas ínfulas de héroes vueltos del infierno. Existe un consenso tácito consistiendo en que se debe fingir que es así. Se pueda evocar el enriquecimiento ilícito de la pareja, pero su pasado no. Es tabú.

Néstor informante ?

Por lo menos lo era. Los Kirchner no simplemente fueron cobardes. Es más sofisticado. ¿Tanto cuesta decir lo que todo el mundo sabe? Fueron delatores. En una muerte violenta, la de Carlos Alberto Labolita reside parte del enigma Kirchner, según cuenta Juan José Salinas. Salinas, el “Pájaro” es un individuo muy particular. Ex Montonero, persistentemente acusado de haber tenido un rol algo más que ambiguo durante sus años de militancia, con un buen trato con la Side en la Casa de Gobierno, según proclama, fue entrevistado con motivo de su libro sobre la Amia, el cual reniega hoy. Según Salinas, la última persona que vio en vida Labolita fue Néstor Kirchner, antes de que el estudiante de La Plata, Labolita después partiera operar el canje que debía liberar a su padre y conducirlo él al calabozo. ¿Por qué Néstor, siendo esa última persona no aceptó declarar en la causa por su asesinato, cuando ya era presidente, que manipulaba la justicia según su buen placer pregunta Salinas con aire de quien afirma más qué pregunta? Dar la cara a los verdugos del que fuere su amigo habría ayudado a conocer las circunstancias de la muerte. Es un hecho que el testimonio de Néstor Kirchner era determinante para condenar esas personas. No lo hizo. Esto pone en perspectiva la noción muy peculiar del uno y del otro que tienen de los derechos humanos. En 2009,  de esa causa de la cual fueron testigos de primera línea, no aceptaron declarar, no obstante el insistente pedido del abogado de la familia. Curioso porque en 2003, en la causa del atentado A.M.I.A. de la cual no fueron testigos, Cristina Fernández declaro en el debate oral en lo criminal Nª3 aportando una defensa indirecta pero decisoria a una camada de policías bonaerenses corruptos, implicados en el atentado más emblemático de la historia del país. Un episodio irrefutable por el texto y el vídeo, difíciles de conseguir, pero no imposible.

El relato dice que la pareja después de la desaparición de Labolita se esfumo en Río Gallegos porque “venían por ellos». Quién venía por ellos? Los militares seguro que no. Es con anuencia castrense que pudieron realizar prósperos negocios desde las primeras horas de la dictadura por medio de la circular 1050, la misma anuencia por la que Alicia Kirchner, hermana de Néstor, fue funcionaria de la dictadura. ¿Quién entonces sabía quiénes eran realmente Néstor y Cristina?

A las experiencias límites corresponde una conformación psicológica particular. Se reconoce al que fue exiliado por su propensión a construirse costumbres rígidas que lo ubican en una tradición. El sobreviviente de una experiencia totalitaria se reconoce por el hecho que no sólo no dimensiona a su justo valor lo vivido, sino que lo oculta. Practica una anamnesis reductora al extremo. Primo Levi regresó a su casa sin decir una palabra de lo que había vivido en Monowizce, porque era “indecible” y sólo la experiencia literaria lo liberó. La sobreactuación de los Kirchner, es el primer síntoma de la escandalosa estafa. Para Labolita, un lugar como la Esma representaría la materialidad del crimen. Un lugar donde se impone el silencio de aquél que no puede hablar, o porque ya no está, o porque está frente a lo intransferible. Por el contrario, para un buchón es un lugar donde sólo cabe el ruido que distrae de la verdad.



Categorías:Otro día en Argentina

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